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Crisis

El niño pijo acusado de matar a su madre y de esconder su cadáver

Jared Eng está encausado por matar a su madre y dos mujeres están acusadas de ayudarle a trasladar el cadáver

por Allie Conti; traducido por Julia Carbonell Galindo
19 Febrero 2019, 4:45am

Foto de Jared Eng con su madre, supuesta víctima de este, publicada en su perfil de Instagram. Foto vía Instagram

La muerte de Paula Chin no fue rápida.

Eso es lo que su hijo de 22 años, Jared Eng, le dijo a su novia Caitlyn O’Rourke por teléfono el jueves 31 de enero, según la denuncia penal que presentó la Fiscalía de Manhattan la semana pasada. Pero hasta que el hermano de Eng, Brandon, denunció su desaparición el lunes siguiente, no se encontró el cuerpo de la mujer de 65 años al día siguiente en Jersey, donde tenía una segunda casa. Según el New York Times, la habían degollado.

Eng, O’Rourke y otra mujer llamada Jennifer López (que ha sido descrita como una segunda novia) fueron imputadas por ocultamiento del cadáver y alteración de pruebas físicas relacionadas con la muerte de Chin. Sin embargo, a Eng le añadieron el cargo de asesinato en segundo grado cuando la policía obtuvo los resultados de la autopsia, que respaldaban su caso. Aunque la acusación estaba archivada, la historia de este caso parece ser la de una familia acomodada del barrio de Tribeca, en el distrito de Manhattan, y tres universitarios con una relación romántica que intentaron limpiar la escena del crimen, pero no lo consiguieron. Este caso recuerda al de Thomas Gilbert Jr., al que acusaron en 2015 de haber disparado a su padre, administrador de fondos de cobertura, por cuestiones de dinero. Por lo visto, todo empezó por una discusión sobre economía centrada en lo que parece ser un mal endémico de la generación actual.


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“Él declaró que todo empezó con una discusión entre él y su madre sobre mudarse”, explicó un fiscal en la primera lectura de cargos de Eng, según informa el Daily Beast. Sin embargo, el propio acusado proporcionó una versión diferente en una entrevista que concedió en prisión al New York Post. Cuenta que estaba discutiendo con su madre acerca del deterioro de salud de esta antes de su muerte y no por motivos económicos. Eng, que aún no tiene sentencia, declaró al periódico que no era culpable de la muerte de su madre y su abogado no hizo declaraciones cuando le imputaron más cargos, según el Daily News.

Según la acusación, cuando interrogaron a Eng por primera vez, insistió en que la última vez que había visto a su madre fue en su casa de Manhattan la mañana del 31 de enero. Según la denuncia, las grabaciones de las cámaras de seguridad de esa noche muestran a una mujer que se parece a López aparcando un todoterreno gris en la entrada del apartamento de Tribeca. Sobre las 2:30 de la mañana, según confirma la policía, apareció una persona en el lugar con un “algo parecido a una bolsa de lona” en el maletero. Eng le dijo a O’Rourke que iban de camino a Nueva Jersey, según la denuncia.

Por su parte, O’Rourke le dijo a la policía que, tras recibir la llamada de Eng en la que le contaba la siniestra situación en Tribeca, aceptó reunirse con él y con López y entre los tres tiraron el cadáver a un contenedor, explicó la policía. Pero ninguna de las dos mujeres se había visto envuelta en el asesinato: “Nuestra clienta no estuvo involucrada en la muerte de la señora Chin”, declaró David Sachs, abogado de López. La abogada de O’Rourke, Sarah Kaufmann, hizo unas declaraciones similares: “Nada sugiere que mi clienta tuviera nada que ver con un delito más grave. Esta mujer es una joven que está pasando por una situación terrible”, afirmó.

Aun así, incluso antes de que acusaran formalmente a Eng de la muerte de su madre, las pruebas preliminares contra él y, en menor grado, contra sus amigas, eran incriminatorias.
“Todo limpio”, escribió López a O’Rourke por mensaje, según la denuncia, presuntamente refiriéndose al cadáver. “Lo más difícil ha sido conducir marcha atrás”. Por otra parte, la policía encontró cinta aislante en la casa de Morristown que coincidía con la cinta hallada en el maletero de un todoterreno propiedad de Chin, junto a unos guantes de goma con sangre. Además, rociaron una sustancia en la casa de Manhattan que reveló manchas de sangre no visibles a simple vista y que coincidían con la de la víctima, según la denuncia.

Aunque parezca extraño que nadie haya sido condenado rápidamente por el asesinato de Chin, según Joseph Giacalone, un exdetective sargento del cuerpo de policía de Nueva York y profesor de Derecho Criminal en la John Jay College, no es raro utilizar una eliminación ilegal del cuerpo para retener a alguien como parte de una investigación por asesinato más grande a la espera de un análisis completo de las pruebas. Se suponía que la autopsia estaba pendiente para la semana pasada y el Post ya había informado de que se esperaba que aumentaran los cargos cuando se completara.

Eng, que se identifica como persona de género fluido y poliamorosa, también habló con el Daily News sobre su relación con O’Rourke y López. Conoció a la primera hace dos años en SUNY New Paltz, donde ambos estudiaban, y a la segunda el verano pasado, cuando trabajaba como socorrista. “Jennifer venía a New Paltz y pasaba el rato con nosotros todo el fin de semana”, declaró Eng al periódico. “Era un momento Netxflix (sic) and chill”.

Sin embargo, Eng lloró al recordar un viaje que hizo con su familia en enero para celebrar la jubilación, junto a unos guantes de goma manchados con sangre. Adón de su madre: en una foto que publicó en Instagram se le puede ver junto a ella sonriendo en un restaurante de Manhattan. También habló de la riqueza de su madre y del torrente de emociones que ha experimentado desde que lo detuvieron. “Tenía mucho dinero, unos 10 millones de dólares, puede que 11”, le dijo al Post. Además, afirmó después de su arresto: “Tenía pensamientos suicidas. Me venían a la cabeza pensamientos como: ‘¿Y si fui yo? Puede que fuera yo. Entonces no merezco vivir’”.
Eng está en prisión preventiva, es decir, en prisión sin fianza. López y O’Rourke están en prisión bajo una fianza de 90 000 y 40 000 euros respectivamente.

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