Identidad

Su hermana trans fue asesinada, luego su otra hermana y por último su madre

Mikal tiene solo 23, y ya ha perdido a cinco mujeres trans en su vida gracias a la violencia.
27.11.19
Lede
Fotos de Michelle Kinney | Edición de foto por Tuhsayo

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Mikal ordenó chili, pan francés y huevos con tocino. Se comió todo. El restaurante en el que estábamos al sur de Filadelfia se ha convertido en la nueva guarida de las "chicas": mujeres trans, drag queen y hombres homosexuales que conforman la comunidad de Mikal. Vienen aquí en las primeras horas de la mañana, después de que sus clientes ya se han ido a casa, pero los efectos del alcohol aún no han desaparecido.

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Era la mañana de un lunes de noviembre. Mikal, que interpreta a una drag queen llamada Marcha, ha estado planeando una rutina que honra a las mujeres trans asesinadas. Tiene 23 años y ha perdido a cinco mujeres trans en su vida, algunas eran solo sus conocidas y otras, miembros de su familia por elección. Todas ellas dejaron una huella importante en su vida.

London Chanel fue la primera. En mayo de 2015, la joven de 21 años fue encontrada desangrándose después de haber sido herida con un arma blanca afuera de su departamento de Filadelfia. Mikal sabía de ella; era parte de la comunidad trans de Filadelfia, una subcultura que varias mujeres trans negras la describieron como muy pequeña y muy unida. Cinco meses después, los asesinatos sacudieron su vida más de cerca. La hermana por elección de Mikal, Keisha Jenkins, recibió varios disparos cerca de Old York Road en el norte de Filadelfia, y murió desangrada en el lado norte de Hunting Park, un área donde muchas mujeres trans han sido atacadas y asesinadas. A los 19 años, Mikal nunca había experimentado el asesinato brutal de alguna de sus amistades. Sobrevivir a la muerte de Keisha fue una pesadilla. Y en ese momento él no tenía idea de que se trataba tan solo del preludio de una edad adulta marcada por varios asesinatos.

Solo este año, al menos 22 personas transgénero y no conformes con el género han sido asesinadas en los Estados Unidos, la mayoría de ellas mujeres de color. El asesinato de mujeres trans es una epidemia perversa que ocurre en una desproporción inquietante con relación a la población general. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la esperanza de vida de las mujeres trans es únicamente de 35 años.

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Generalmente, las vidas de estas mujeres son truncadas antes de que realmente hayan comenzado. Sus muertes también moldean las vida de quienes les sobreviven. Los amigos y la familia —por elección y biológicos— que dejan atrás deben sobreponerse al trauma y rehacer sus vidas después de la tragedia. Mikal es una de estas personas.

Mikal

A los 14 años, Mikal ya había pasado varios años en hogares temporales y vivía en un orfanato. Se volvió parte de la escena LGBTQ de Filadelfia al mismo tiempo que cinco de sus amigos. Desde aquel entonces, él es el único que no se ha sometido al proceso de transición. Durante muchos años, sus seres queridos más cercanos, su familia, han sido mujeres trans.

"Conocí a Keisha en el mundo del dinero fácil, haciendo trabajo sexual", recordó Mikal.

Según las fuentes de esa época, la familia de Keisha no la aceptó, y le fue difícil encontrar un empleo estable por ser trans. Aunque Mikal pudo conseguir un trabajo remunerado, lo cual atribuye a su apariencia masculina y al privilegio que ella conlleva, Keisha no estaba en esa misma posición.

Mikal todavía se siente atormentado por la noche de su muerte en octubre de 2015. “Ella estaba en mi casa, y le rogué que no saliera porque tenía un presentimiento extraño o una sensación que no podía controlar… Ese día la peiné y le dije: 'Chica, no salgas', 'Nena, relájate'. Pero salió de todos modos". Keisha no volvió a casa.

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Después de la muerte de Keisha, el Departamento de Policía de Filadelfia se negó a reconocer que su asesinato tenía algo que ver con su género y declaró que "No tenía nada que ver con que ella fuera transgénero". Pero cuando estuve en Filadelfia en 2015, una mujer trans negra afirmó que el presunto asesino de Keisha era un cliente asiduo de las trabajadoras sexuales trans en Old York Road. Un hombre fue arrestado en relación con su muerte, pero el asesinato de Keisha sigue sin ser resuelto. Los defensores públicos del hombre no respondieron a la solicitud de comentarios por parte de VICE.

Después de la muerte de Keisha, Mikal creó una presentación de diapositivas para honrar su vida. La última foto conocida de Keisha fue con él. Ella lleva puesta una de sus pelucas, y en la esquina del marco puedes ver el brazo de otra persona. Ese fue Mikal "en mi baño, tirando de su sostén lo más fuerte que pude para que pudiera cerrarlo bien".

Después de 2015, no esperaba volver a encontrarme con Mikal. Pero entonces, el 5 de noviembre de 2018, Shantee Tucker, de 31 años, recibió ocho disparos en Old York Road, una calle que limita con Hunting Park, donde Keisha fue asesinada tres años antes. Mikal también la conocía.

Cuando hablamos hace un año, Mikal me dijo que Shantee "quería algo mejor para sí misma, y que trabajaba arduamente para desarrollarse más y mejor con cada nuevo". Ella y Keisha también se conocían.

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Al momento de la muerte de Shantee, Mikal vivía con Michelle Tamika Washington, de 40 años, una mujer trans negra considerada en la comunidad trans de Filadelfia como una importante líder, defensora y madre de innumerables jóvenes. Ella lo acogió después de la muerte de Keisha. Él se refiere a ella como su "madre".

"Tamika tiró mi puerta a patadas y me despertó", dijo Mikal. "Shantee está muerta", recuerda. Fue como son siempre esas cosas: increíble, totalmente inesperado, demasiado surrealista y devastador como para comprenderlo. "Dije, '¿Qué?'", recordó Mikal. Tuvo que entrar a Facebook para confirmar la noticia.

Para algunos, puede parecer increíble que una persona joven pueda perder a tantos amigos en la misma forma extrema de violencia en tan poco tiempo. Pero al enfrentar la precariedad de vivienda como un joven queer y negro, que forma parte de una comunidad de trabajadoras sexuales trans negras, Mikal sabía que no debía ver estos asesinatos como eventos aislados. "Sabía que era inevitable", dijo.

Aún así, no estaba preparado para perder a su madre, Tamika, el 19 de mayo de 2019.

Mikal estaba en la ciudad de Nueva York para un evento de caridad contra el SIDA cuando Tamika fue asesinada a balazos. Fue entonces cuando empezó a recibir las llamadas telefónicas de varias mujeres trans de Filadelfia. La gente intentaba reconstruir lo que sucedió. La hermana por elección de Tamika, Brandy, contactó a Mikal para preguntarle sobre su paradero. Él se sentía confundido: acababa de hablar con ella la noche anterior.

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Después de que su muerte fuera descubierta, Mikal dice que no ha sido el mismo.

Trans flag

Antes de conocer a Anayahrae, una mujer trans latina, me dijo: "Filadelfia es pequeña, así que sin importar nada, puedo conocerte hoy y mañana te trataré como si fueras mi hermana". Nos conocimos el martes por la noche en el Centro Mazzoni, una organización de salud y bienestar de la comunidad LGBTQ en el centro de la ciudad de Filadelfia. En la pared cercana a la entrada del lugar, fueron colocadas e iluminadas por velas las fotos de las mujeres trans asesinadas. Keisha Jenkins estaba allí junto a Shantee Tucker y 15 de sus hermanas del vecindario. Sus imágenes estaban adornadas con notas rosas y azules, escritas con amor y dolor, por personas que las conocían y les sobrevivieron: hermanas, tías e hijas de las fallecidas.

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En una habitación adyacente, Anayahrae describió cómo es la vida de una mujer trans de color en Filadelfia, donde nunca ha habido un año que no esté marcado por la violencia cruel. Ella y varias mujeres transgénero más —Ivy, Tatiana, Joniece y Shayana—, me hablaron acerca de haberse visto obligadas a renunciar a un trabajo debido a la discriminación transfóbica y a jefes que se dirigían a ellas usando otro género o que evidenciaban su transición frente a los clientes. Una mujer dijo que la policía la llamó una "cosa" y no podía decidir a dónde recluirla. La gente les arrojó huevos congelados en la calle, las agredió en público y amenazó sus vidas. A los 16 años, los padres de una de las chicas la hicieron mudarse a una habitación individual en el tercer piso de la casa donde vivían y la hicieron pagar alquiler. Además de todo eso, cada una de ellas ha perdido a múltiples amigas a causa de la violencia.

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Ivy tenía 16 años cuando perdió a su primera amiga trans de manera violenta, dijo. "Ahora tengo 25 años, así que he perdido alrededor de 12 amigas". Al menos ocho de las amigos de Anayahrae han sido asesinadas desde que tenía 16 años. Ahora tiene 28 años. Joniece ha perdido a tres amigas en dos años desde que llegó a Filadelfia.

Tatiana tiene 30 años. Cuando tenía 16 años, una mujer trans a la que conocía fue asesinada en Hunting Park, donde fueron asesinadas Keisha, Shantee y Tamika. "Nunca, en un millón, de años pensé que volvería a suceder", dijo Tatiana. Luego, dos años después, su tía por elección, Stacey Blahnik, fue estrangulada en su casa. “Ella era muy fuerte. Era nuestra protectora. Era la tía a la que acudes cuando otras chicas te fastidian. Era quien se recogería el cabello e iría contigo lista para defenderte.

Esa muerte cambió la vida de Tatiana y, en muchos sentidos, alteró de manera permanentemente la ciudad de Filadelfia. Hoy en día, sigue siendo uno de los asesinatos sin resolver de más alto perfil de una mujer trans en la ciudad.

"Alguien tan fuerte, tan dura, siendo asesinada y estrangulada sin poder defenderse es algo que no me cabía en la cabeza", dijo Tatiana. "Desde entonces, he visto morir a muchas".

Ver un patrón de violencia tan despiadado e implacable inevitablemente causa un impacto en nuestra propia sensación de seguridad. "Shantee estaba parada en la esquina donde pasó la mayor parte de su vida, y fue abatida allí mismo, en un lugar donde se sentía cómoda", dijo Tatiana. “Todos estos asesinatos ocurren en los lugares donde las personas son vulnerables. Lo que me impide ser vulnerable con las personas". Tatiana comenzó a llorar y Joniece movió su asiento para darle un abrazo a su hermana.

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Joniece dijo que suele sentirse preocupada cuando Tatiana se encuentra con un hombre para salir en una cita. “Pongo mi cara más valiente y enfrento al mundo, pero todo esto da miedo. Da mucho miedo. No sabes quién será la próxima". Shayana les pasó una caja de pañuelos.

Shayana ha perdido a siete personas en su vida entre amigas y miembros de su familia por elección. Y lo que aún no le había anunciado al grupo era que acababa de enterarse de la muerte de otra, su madre, Alicia. Shayana había estado fuera de la ciudad durante los últimos días. Cuando vino al centro para nuestro encuentro, se detuvo junto al altar en la entrada para dejar una nota para una de las amigas que perdió. Allí, vio que la foto de Alicia había sido agregada recientemente al altar. “De hecho, le envié un mensaje de texto a su teléfono esa mañana para pedirle que me trenzara el cabello. No recibí respuesta".

Alicia acogió a Shayana después de la muerte de su primera madre, y le aseguró que nunca estaría sola. "Ahora me quedo sin nadie que realmente sea mi guía", dijo Shayana, todavía afligida y probablemente en estado de shock. "¿Realmente se ha ido? Sé que es real, pero aún no puedo procesarlo".

Anayahrae, furiosa, se dirigió a Shayana: "El mundo espera que seamos fuertes", dijo. “He sido parte de la cultura ballroom desde que tenía 16 años. Yo solía ir allí. Ahora me da miedo incluso salir de mi casa, porque es diferente de cuando éramos más jóvenes, valientes y teníamos fortaleza. Ahora, me da miedo cualquier cosa. Me da miedo cuando quieres que nos veamos para hablar, me da miedo que salgas con alguien en una cita y también las redes sociales, cualquier cosa. Porque no conocemos a esos hombres, no conocemos sus acciones, nadie los conoce realmente. Incluso, tampoco conocemos bien a nuestros amigos. Asusta hacer nuevos amigos".

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Construir relaciones seguras con los hombres puede parecer algo imposible, ya que gran parte de la violencia que enfrentan las mujeres trans es producto de la vergüenza que sienten los hombres con quienes ellas salen y que las desean sexualmente. Muchos de esos hombres son "tipos introvertidos" para quienes es crítico que la relación se mantenga en secreto. Si alguien se entera, o su nivel de estrés aumenta demasiado, el resultado puede ser mortal.

"Ni siquiera sabes si puedes confiar en la persona con la que estás saliendo en este momento", dijo Shayana. "Podrías vivir con esa persona, dormir junto a ella todas las noches y no saber lo que hay en su mente".

Afuera de su departamento, siempre hay hombres deambulando en el pórtico, dijo Shayana. No puede salir de su departamento sin pasar junto a ellos, así que algunos días simplemente prefiere no salir. Le gustaría invitar a sus amigas a visitarla y jugar a las cartas, pero no quiere ponerlas en riesgo.

El resultado acumulativo de esto es equiparable a vivir en una zona de guerra bajo un estado de constante de terror, sin tiempo para sanar o vivir tu duelo antes de que llegue el momento de llorar a la siguiente víctima.

“Camino por mi vecindario pensando: 'Mi hermana fue asesinada a la vuelta de esta esquina, bajando la calle. Esta otra persona fue asesinada aquí. Otra persona fue violada acá'”, dijo Anayahrae. Al igual que Mikal, cualquier lugar al que va le recuerda solo violencia. "Es un miedo constante, pues todos los días los vivimos como si fueran el último", dijo Anayahrae. “Cuando entras a Facebook y te enteras que tu hermana está muerta, eso te afecta aún más porque sabes que podrías haber sido tú. Por eso, recuerdo haber pensado, '¿Soy yo la siguiente?'”.

Anayahrae dice que todos los días siente una gran ansiedad debido al trauma constante de quedarse atrás una y otra vez. “¿Qué puedes hacer aparte de sentarte allí y sentir ese dolor, sentir que no están haciendo nada? No hay apoyo. Nadie te escucha. Nada está cambiando".

Aunque su labor de denuncia social le da a Tatiana una sensación de fortaleza, no ha podido evadir la constante amenaza de muerte que está al asecho. "¿Quién puede asegurar que una vez que la reunión termine, no seré el blanco del siguiente homicidio?", preguntó. Sus hermanas hicieron eco de su preocupación, asintiendo con la cabeza en señal de solemne comprensión. "¿Cómo podemos sanar si continúa sucediendo?".

Mikal looking up at flags

Después del desayunar con Mikal, me llevó a un callejón en el vecindario gay, detrás de un bar popular, donde las chicas trans se presentan algunas noches. Pero, según me dijo Mikal, los callejones son donde se construye la verdadera comunidad negra trans. Ahí las chicas tienen sexo con un cliente o platican con sus hermanas cuando terminan de trabajar. Mikal se paró en la intersección de esas estrechas calles de Filadelfia, mirando las banderas del orgullo gay y trans en lo alto del edificio frente a él, como si mirara al cielo, donde ahora se encuentran muchas de sus hermanas.

Más tarde, al atardecer, Mikal quiso llevarme arriba, a la azotea del club gay que había estado mirando desde el callejón. Este era otro lugar donde había pasado tiempo con sus hermanas. Se sentó en el borde del edificio y extendió la mano para tocar la bandera del orgullo trans que ondeaba suavemente con la brisa. Entonces una sombra de terror y amor invadió su mirada. Yo no podía dejar de pensar en todo lo que había sucedido desde la muerte de Keisha y en cómo perdió a su madre hace menos de un año. "Cada muerte había sido más y más cercana a ella", dijo Mikal, mirando hacia atrás y hacia adelante en el tiempo, incapaz de encontrar paz en ninguna dirección.

Tamika superó los 35 años. Vivió "más allá de nuestra tasa de esperanza de vida", dijo Mikal. Y luego, un día, salió de su casa, sin saber que solo le quedaban unos momentos de vida. "Ella literalmente se levantó, fue a Old York Road, y en el lapso de una hora fue asesinada", dijo Mikal, con las manos aferradas a la bandera de sus hermanas, pues se dio cuenta de que para las mujeres trans de color, puede que no haya manera de eludir la violencia de manera permanente. “Ella hizo todo bien. O al menos eso pensamos".