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Un Guardia Civil se quita la vida cada mes, tratamos de averiguar por qué

La Guardia Civil, con una tasa de suicidios muy superior a la media española, exige mejor atención psicológica y armerías para dejar la pistola en el trabajo.

Este artículo se publicó originalmente en VICE News.

— "…Me llegan noticias que hoy se ha suicidado otro compañero".

— ¡Pero qué coño está pasando! Descansen en paz compañeros".

Esta extracto de una conversación entre guardias civiles se publicó en un foro el 25 de octubre de 2015, pero el problema del alto índice de suicidios en esta fuerza de seguridad es un lacra que empieza hasta donde llega la memoria de los agentes que integran este cuerpo.

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En 2012, por ejemplo, mientras este índice era de 14,5 por cada 100.000 agentes, sólo llegaba al 7,5 cuando se refería al total de españoles, de acuerdo con los datos facilitados por la Unión de Guardias Civiles (UGC) y elaborados por la Guardia Civil. Hasta agosto de 2015 hubo cuatro muertes, de acuerdo con las mismas cifras oficiales. En 2017 se suicidaron 17 agentes, la cifra más alta de los últimos cinco años y durante los primeros meses de 2018 ha habido cuatro suicidios y dos tentativas.


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Ante este escenario, los agentes y la Institución de la Guardia Civil, dependiente del Ministerio del Interior, sólo parecen coincidir en uno de los aspectos del diagnóstico del trágico fenómeno: el acceso a una arma incide de manera determinante en el trágico número que plasma el drama de las muertes autoinflingidas. De hecho, más del 90 por ciento de los agentes que se quitan la vida lo hacen con una arma.

Los trabajadores del cuerpo, representados a través de diversas asociaciones piden que la atención psicológica que se presta a los agentes se externalice para evitar intrusiones y permitir un tratamiento adecuado, que haya revisiones médicas periódicas y que las comandancias se doten de armerías para que los guardias civiles no tengan que llevar el arma encima tras la jornada laboral.

La Guardia Civil desoye estas demandas e insiste en desvincular el fenómeno de las condiciones y la naturaleza de un trabajo que, de acuerdo con los representantes asociativos de este cuerpo, implica una alta exposición al riesgo y propicia cuadros de estrés y depresión.

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Tener la pistola cerca hace que en situaciones desesperadas quitarse la vida resulte una opción mucho más fácil, rápida y certera

"Una de las razones que nos diferencia del resto de ciudadanos es que siempre tenemos al alcance de la mano una arma letal", asegura a VICE News Emilio Diz, portavoz UGC. Algo que su homólogo en la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), Juan Antonio Delgado, no ha dejado de denunciar en el sentido de los riesgos que ello implica y la necesidad de habilitar armerías para que los agentes dejen sus armas en el centro de trabajo tras la jornada laboral.

"La Guardia Civil siempre aduce excusas presupuestarias. Puedes llevarte el arma o dejarla en la taquilla pero si pasa algo la responsabilidad es tuya así que casi nadie se separa de ella porque no hay ningún sitio seguro para guardarla", se lamenta Delgado. Tenerla cerca, explica José Cobo, secretario de comunicación de la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC), hace que en situaciones desesperadas quitarse la vida resulte una opción mucho más fácil, rápida y certera.

Pero la tenencia de armas más allá del horario laboral es sólo la punta del iceberg de la compleja problemática que explica las razones que intervienen en una decisión tan drástica. Tanto Diz como Delgado y Cobo, coinciden en señalar las condiciones y la naturaleza del trabajo como factores de peso.

"El estrés y la peligrosidad" son, de acuerdo con Diz, aspectos relacionados directamente con el ámbito laboral e intervienen en un proceso que culmina de la peor manera posible. "Hay que tener un gran aguante físico y mental para desarrollar nuestro trabajo. Se trata de garantizar que nadie corra peligro", resume Cobo.

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"La incidencia del trabajo y de sus circunstancias asociadas en problemas psicológicos y suicidios es una realidad", explica a VICE News Daniel J. López, psicólogo y responsable de la elaboración del estudio Factores de Riesgo de Suicidio en la guardia Civil, publicado en 2012 y fruto de más de 1.000 entrevistas a efectivos del cuerpo. El informe asegura que el 26 por ciento de los encuestados habían pensado alguna vez en el suicidio.

El síndrome del Norte

"Se trata de personas que están en continuo contacto con conductas y comportamientos agresivos y muy expuestas al riesgo", precisa López. En este sentido, Diz asegura que "más de la mitad de los suicidios que revelan las estadísticas se refieren a compañeros que en algún momento han estado destinados al País Vasco". "En esta profesión el estrés postraumático es común" debido a la vivencia de experiencias violentas, apunta el psicólogo.

"Imagínate al agente que, durante los años más violentos del terrorismo etarra, le tocó trabajar en la garita de Irún, la más tiroteada de España, o a la situación de los guardias civiles destinados a un pueblo pequeño profundamente abertzale", explica Diz. En estas situaciones la psicosis, continua, puede apoderarse de ti. "Es lo que nosotros llamamos 'Síndrome del Norte', agentes que se pasaban el día mirando los bajos del vehículo, las sombras que se movían detrás de ellos, los reflejos de los escaparates hasta que se convencían, fuera o no verdad, de que alguien les estaba siguiendo".

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Otro de los factores, explica López, es la movilidad, es decir, el hecho de que muchos de los destinos estén a cientos de kilómetros de tu lugar de origen, lo que te obliga a separarte de los tuyos, además de la falta de regularidad en los horarios y las tensiones laborales.

La estructura militar del cuerpo no ayuda: "piensa que en la disciplina militar [que se aplica en la Guardia Civil] puedes irte tres meses al calabozo por insultar a tu superior y que sí tienes problemas psicológicos te atiende un oficial del cuerpo. Yo no le contaría a mi superior mis problemas psicológicos, porque él es parte interesada", añade López.

"Hay que pensar que somos 80.000 personas armadas y eso hay que cuidarlo"

"Los médicos del servicio sanitario de la Guardia Civil suelen ser oficiales o suboficiales y las comandancias son lugares donde todo el mundo se conoce", dice Diz. Además, sugieren los entrevistados, estos roles pueden ser muy inapropiados e incluso contraproducentes cuando uno de tus problemas tiene que ver con tu jefe o con otros compañeros del trabajo. De hecho, el estudio elaborado por López sostiene que más del 30 por ciento de los encuestados tiene una mala o muy mala relación con sus superiores.

En un trabajo de estas características, se lamenta Cobo, debería haber un cuidado y un seguimiento médico mucho mayor. "Si no te pones malo, no te hacen ningún tipo de revisión médica, cuando en muchas empresas es algo normalizado", se plañe. Para el portavoz de AEGC debería de haber revisiones periódicas [para detectar tanto problemas físicos como psicológicos]: "hay que pensar que somos 80.000 personas armadas y eso hay que cuidarlo".

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Tanto Cobo como el resto de entrevistados en este artículo coinciden en que la atención psicológica debería externalizarse para que fuera independiente.

"Si estás de baja, te visitan cada 20 o 40 días, te preguntan cómo estás, a veces te hacen hacer un test y te recomiendan que te cuides y que vuelvas al tiempo. Si tienes suerte es un guardia civil con formación en psicología y, sino, un médico sin conocimientos en este ámbito. Esto no es un tratamiento", denuncia Diz.

"La Guardia Civil nunca se ha preocupado del tema de los suicidios, no le ha dado importancia", remacha este guardia civil.

La Guardia Civil, que no quiso responder a las preguntas de VICE News, se remitió a una nota de prensa hecha pública en septiembre en la que se asegura que "el 90 por ciento de los suicidios están motivados por asuntos de índole personal, sentimental y familiar" y que, por lo tanto, "las condiciones laborales no tienen una relación directa con las conductas suicidas".

La distancia respecto a sus familiares y la hostilidad de algunas poblaciones en las que se pueden encontrar destinados hacen mella en la salud mental de los agentes

Los portavoces de las asociaciones profesionales replican. No poder estar con la familia, porque está lejos, tener que soportar la animadversión de la gente —cómo sucedía en algunos pueblos convencidos de la causa abertzale— tiene que ver directamente con el trabajo.

El texto también apunta que, en 2002, la Guardia Civil puso en marcha el Plan de Prevención de Conductas Suicidas, para analizar las causas del fenómeno pero el servicio de prensa de esta institución no quiso facilitar a VICE News ningún documento al respecto.

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Además, la Guardia Civil sostiene en el escueto redactado que en el marco del plan se puso en marcha el teléfono de atención psicológica 24 horas, investigaciones de los casos de suicidio y el seguimiento de los casos de tentativa y de las familias de los fallecidos.

De acuerdo con Diz, el único avance alcanzado en los últimos años es una de las medidas que se incluye en el Plan Preventivo de Asistencia Psicológica que entró en vigor en 2010. Esta iniciativa exige la entrega del arma de todos aquellos agentes que cuenten con una baja médica por razones psicológicas.

"Es una buena medida, pero ¿qué hay de todo el proceso hasta llegar al diagnóstico y del tratamiento que se requiere para superar esta situación?", se pregunta Diz.

Sigue a Maria Altimira en Twitter: @mariaaltimira