Estudio sugiere una relación entre las bebidas energéticas y el uso de cocaína

¿Te sorprende? Claro que no.
17.8.17
Foto's via Flickr-gebruikers Daniel Jurena en Christopher E. Hamrick

Hace diez años, Redux Beverages lanzó una bebida energética con muy alto contenido de cafeína llamada Cocaine (Cocaína), porque parecía una gran idea. "Cuando una persona ve el nombre de la bebida, se desencadenan efectos psicológicos y la persona experimenta una sensación de energía antes de abrir la lata", dijo el inventor de Cocaine, Jamey Kirby, en ese entonces.

Las palabras de Kirby fueron casi proféticas, ya que un nuevo estudio sugiere que el consumo de bebidas energéticas como Cocaine podrían provocar el uso de cocaína de verdad. Según una investigación de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Maryland, los jóvenes adultos que normalmente recurren a Red Bull (y sus congéneres) para tener alas son "significativamente más propensos" a usar cocaína, abusar de estimulantes recetados y están bajo mayor riesgo de abusar del alcohol.

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La Dr. Amelia Arria y sus colegas estudiaron a 1.900 jóvenes durante cinco años, desde los 21 hasta los 25 años de edad. Arria revisaba a los participantes cada año para registrar su estado de salud y "comportamientos riesgoso", una categoría que incluye consumir muchas bebidas energéticas y el uso de drogas. Descubrió que quienes bebían con más frecuencia Amps, Monsters y bebidas del estilo eran más propensos a utilizar drogas duras.

"Los resultados sugieren que los usuarios de bebidas energéticas quizá estén en mayor riesgo de utilizar otras sustancias, en particular estimulantes", Arria dijo en una declaración. "Debido al diseño longitudinal de este estudio, y el hecho de que hayamos podido tomar en cuenta otros factores relacionados con el uso de sustancias, este estudio ofrece evidencia de una relación específica del consumo de bebidas energéticas y el uso subsecuente de otras sustancias".

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El porcentaje de participantes (51.4 por ciento) que mantuvieron su consumo de bebidas energéticas mientras duró el estudio y quienes estaban en una "trayectoria más intermedia" (definidos como quienes aumentaron su consumo) tenían más probabilidades de usar cocaína y pastillas recetadas que quienes nunca habían tomado bebidas energéticas o quienes cuyo consumo había disminuido. (Ninguno de estos grupos tuvo mayor riesgo de usar coca o estimulantes; aunado a esto, el consumo de bebidas energéticas no tuvo una conexión palpable con fumar marihuana o tabaco).

Es necesario realizar investigaciones adicionales para determinar una causa y no sólo una correlación, pero Arria y su equipo han estudiado frecuentemente los riesgos de las bebidas energéticas y trató de convencer a la FDA de aumentar las regulaciones y que siempre se señale el contenido de cafeína en cada lata. Arria también sugiere que sería útil conducir estudios similares en participantes más jóvenes, "porque consumen bebidas energéticas con demasiada regularidad".

MUNCHIES contactó a Red Bull y Monster Energy en busca de algún comentario sobre los descubrimientos del estudio, pero no ha recibido respuesta.

Quizá no es mala idea despedirse de la coca, chicos.

ACTUALIZACIÓN: La Asociación Americana de Bebidas ofreció la siguiente declaración en respuesta a este estudio:

Las bebidas energéticas populares han sido estudiadas de manera extensiva y son seguras para su consumo por las autoridades gubernamentales de todo el mundo incluyendo una reseña realizada por la Autoridad Europea de Higiene de los Alimentos. Nada en este estudio contradice este hecho establecido.