Estados Unidos

Funcionarios de EEUU están asustados por lo que pueda hacer Trump en seguridad nacional

Varios oficiales de inteligencia dijeron a VICE News que hay un sentimiento de miedo entre la comunidad ante la victoria del republicano y temen que su postura pueda entorpecer las políticas antiterroristas del país.
14.11.16
Imagen vía Michael Reynolds/EPA
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En agosto, 50 exfuncionarios de seguridad nacional y política exterior que sirvieron desde la administración de Richard Nixon y hasta la de George W. Bush firmaron una carta mostrando su total rechazo a la presidencia de Donald Trump. Dijeron que sería "un presidente peligroso y pondría en riesgo la seguridad nacional y el bienestar de Estados Unidos".

Durante estos días, después de que Trump venciera a Hillary Clinton en una de las elecciones más disputadas en la memoria norteamericana, un analista de inteligencia se sentará con Donald Trump y comenzará a compartir la información mejor protegida de la nación con el presidente electo.

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Sin embargo, varios funcionarios antiterroristas dijeron a VICE News que hay un sentimiento de miedo entre la comunidad de inteligencia ante la victoria de Trump, además de un descontento por sus críticas acerca de la postura estadounidense ante Siria y Rusia.

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La posibilidad de que Trump vaya en realidad a cumplir las promesas que hizo durante su campaña, como "hacer estallar a Estado Islámico" y quizá pisar territorio sirio, han preocupado profundamente a la comunidad de inteligencia. Políticas como esa entorpecerán los esfuerzos antiterroristas de Estados Unidos alrededor del mundo, dijeron los funcionarios.

"No nos dimos cuenta de que realmente era una posibilidad", dijo uno de ellos a VICE News. Igual que los demás, el agente pidió permanecer anónimo para así poder hablar libremente sobre Trump. "Hay muchas cosas de las cuales ya no estamos seguros en este momento".

'[Trump] es un presidente peligroso y pondría en riesgo la seguridad nacional'.

Trump recibirá el informe presidencial diario (PDB, por sus siglas en inglés), un sumario clasificado que contiene los secretos mejor guardados de la seguridad nacional sobre las operaciones de EE. UU. en todo el mundo. Un analista designado de la CIA es el encargado de entregar este informe al presidente. John Earnest, secretario de prensa de la Casa Blanca dijo que el presidente Barack Obama pidió que los informes que recibe diario fueran puestos a disposición de Trump, de su vicepresidente electo Mike Pence y de "el equipo designado [de Trump]" inmediatamente, quienes pronto recibirán autorizaciones de seguridad.

"Esta es una parte importante para asegurar la transición tranquila que tanto ha cuidado el presidente Obama", dijo Earnest a los reporteros.

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En los días posteriores, Trump elegirá su equipo de seguridad nacional y comenzará a trabajar en las políticas y objetivos en los que seguramente será uno los aspectos más criticados de su presidencia. Los oficiales seguirán poniéndolo al día en varios programas de inteligencia y antiterrorismo.

La dirección que tomen las políticas de seguridad del país dependerán del gabinete que elija Trump. Muy probablemente el número uno en su lista de opciones es Michael Flynn, quien ha servido como asesor de seguridad nacional para Trump. Flynn tiene una sólida carrera, fue director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa y asistente de dirección de Inteligencia Nacional.

'No nos dimos cuenta de que realmente era una posibilidad'.

Pero Flynn no es una persona grata entre la comunidad de inteligencia debido a su incondicional apoyo a Trump. Durante la Convención Nacional Republicana, Flynn estuvo a la cabeza de la multitud que gritaba "¡Enciérrenla [a Clinton]!", además de haberse referido a Obama como un presidente sin carácter.

A pesar de que existen algunos roces entre Trump y los miembros republicanos del congreso, ambos bandos están de acuerdo sobre el futuro de la prisión de Guantánamo.

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Las instalaciones permanecerán abiertas. El intento del gobierno de Obama para cerrar Guantánamo y liberar a los detenidos reformados ha sido un punto delicado para los republicanos, quienes se han quejado durante años de que EE. UU. no tienen una política de detención viable.

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Ahora el país podría tener una política similar a la que tuvo durante el primer mandato de George W. Bush.

Lo más difícil para Trump será traer de vuelta el submarino —ahogamiento simulado— y otras formas de tortura, de las cuales se mostró partidario durante su campaña. Esta práctica está prohibida desde 2006 y el Congreso aprobó una enmienda haciendo que el Manual de Campo del Ejército rigiera las prácticas, lo que significa que las técnicas del manual tienen que ser respetados por los militares y servicios de inteligencia.

El secretario de defensa, Ash Carter, envió un memorándum al personal del Departamento de Defensa el miércoles pasado por la mañana para recordarles que deben "mantenerse concentrados en nuestro deber de enfrentar nuestros retos actuales y en lo que pudiera ocurrir durante este período [de transición]"

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