Imagen vía Michael Reynolds/EPA
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Brownsville, la ciudad más pobre del país, ha permanecido mucho tiempo en el olvido del gobierno de Washington. Y aunque muchas comunidades del norte del país decidieron apoyar a Trump este año, los residentes de la zona fronteriza se movilizaron para combatir al candidato, quien pareció hablar de la región sin siquiera entenderla completamente. El Condado Cameron registró un récord gracias a las acciones de residentes como Víctor, y casi todas las comunidades de la frontera salieron a votar en un hecho sin precedentes. Estas fortalezas demócratas hicieron que Texas estuviera más dividido que de lo que había estado en décadas, y el electorado muy probablemente seguirá creciendo, teniendo el potencial de sacudir las futuras elecciones. Ahora que Trump ha ganado, los residentes se preparan para enfrentar un ataque a su comunidad bicultural, en lo que descubren como usar su creciente poder político.Aumenta el número de migrantes centroamericanos que expulsa México. Leer más aquí.
Luego de que se levantara la cerca, surgieron las muestras de rechazo.
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Texas, un estado constantemente republicano desde 1980, protagonizó una carrera mucho más apretada este año: un 52 por ciento de los votantes eligieron a Trump y 43 por ciento a Hillary Clinton, comparado con el 57 por ciento que apoyó al republicano Mitt Romney y el 41 por ciento de Obama en 2012. Mientras que la participación del estado en general bajó de 46 a 42 por ciento, en el Condado Cameron subió, yendo de 42 a 47 por ciento. Dos tercios de los votantes de Brownsville eligieron a Clinton, al igual que condados vecinos."Esta es la participación más alta jamás registrada", dijo Fred Garza, quien trabaja en la Comisión Electoral del Condado Cameron, añadiendo que esperaba que "el número continuara creciendo".Las encuestas de salida mostraron que Clinton ganó un 65 por ciento del voto latino y Trump Obtuvo el 29 por ciento. Sin embargo, el grupo de datos Latino Decisions informó que el número fue mucho mayor, ya que las encuestas de salida no tomaron en cuenta una buena muestra de votantes hispanos. Su investigación encontró que 70 por ciento de los latinos prefieren a Clinton.Adiós a una posible regulación de 5 millones de migrantes en EEUU. Leer más aquí.
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La promesa de Trump desató una frustración local junto con las acciones recientes del gobierno federal —especialmente las de la administración de Obama— en la frontera. El presidente Obama deportó a más migrantes indocumentados que cualquier otro presidente: 2,5 millones de personas de 2009 hasta finales del 2016, de acuerdo a cifras del gobierno. Antes de eso, la administración de Bush construyó una cerca metálica que cruza más de 1,5 kilómetros entre México y el Condado Cameron. Ese es el muro que Trump prometió reforzar y extender a través de una pared de concreto que recorrería la frontera por completo.Inmigrantes temen que Trump use los programas de asistencia para perseguirlos. Leer más aquí.
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Maria Cordero con su hija y su esposo.
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"No toleraremos que la gente no sea tratada como ciudadana, a pesar de su estatus legal", añadió. "Aquí no construimos muros, levantamos puentes. Nosotros defendemos una idea distinta. Sabemos que somos el paso para Estados Unidos".Sin embargo, otros residentes de Brownsville que se movilizaron durante el proceso electoral quedaron decepcionados y confundidos sobre lo que deben hacer ahora. Cordero ha empezado a entrenar a los líderes locales para que enseñen a los miembros de su comunidad sus derechos constitucionales y les piden que no protesten por el momento, ya que podrían ser considerados una amenaza para las autoridades. Aunque la policía no trabaja con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, Cordero dice que el clima actual es impredecible."Le estamos diciendo a la gente: '¿Quieres mostrar tu coraje? Estudia, aprende. Sólo tenemos dos meses antes de que la nueva administración entre, así que tenemos que estar preparados", dijo Cordero. También impartió un taller en Brownsville en el que pidió a los asistentes que no firmaran las hojas que las autoridades del dieran, además sólo responder a lo que les preguntaran. "Esta es una comunidad que está aprendiendo, pero tienen miedo. Y después de estas elecciones, las esperanzas se han ido".
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Entre las diferentes opiniones, un pequeño pero fuerte grupo de residentes en Brownsville están decididos a hablar más fuerte que nunca, sin importar los riesgos. Nilda Alemana, un madre soltera indocumentada con cuatro hijos, llegó a Texas a los 17 años y se unió a las protestas.Alemana dijo que su hijo de cinco años, Daisy, comenzó a llorar la mañana siguiente a la elección y pedía quedarse en casa en lugar de ir a la escuela porque pensaba que su mamá sería deportada ese día. "Ella decía: '¡Mami, no vas a estar aquí cuando regrese!'. Desde entonces siempre me advierte cuando hay un policía. Yo le digo que no se preocupe, que no estoy haciendo nada malo… Pero cuando la dejo en la escuela, espero hasta que entre y luego lloro".Para muchos habitantes indocumentados, especialmente en la frontera, el miedo que siente Alemana no es nada nuevo. A pesar de haber recibido amenazas de deportación y de ser separa de su hija, la mujer no se acobarda."En lugar de desanimarme, he reunido fuerzas", explicó. "Estoy tratando de informarme, de buscar la manera de quedarme aquí. Mi hija me pregunta si hay algo que podamos hacer al respecto. Le respondo que estoy trabajando en ello".Sigue a VICE News en español en Twitter: @VICENewsEsVivir huyendo: en el mundo hay 244 millones de migrantes internacionales… y contando. Leer más aquí.
