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Sexo

Dóminas nos cuentan cómo ser un buen sumiso

Iníciate lentamente, no temas en preguntar y recuerda que no son tus terapeutas.

por Graham Isador; traducido por Laia Pedregosa
30 Abril 2019, 4:00am

Fotos vía Graham Isador

Este artículo se publicó originalmente en VICE Canadá.

Ritual Chamber es uno de los espacios más importantes de Canadá en lo que a juegos y cursillos de BDSM se refiere. Se encuentra en una calle normal y corriente de Toronto. Por fuera parece una casa cualquiera bien cuidada: de ladrillo visto, arbustos impecables y un exterior elegante. Nunca la encontrarías de no saber que está allí, que es precisamente lo que se pretende: la mayor parte de la clientela exige discreción para sus visitas.

En la sala principal, las paredes están llenas de látigos y flagelos. Hay esposas de cuero colgando del techo y una enorme cruz de San Andrés en una esquina. Las otras salas son temáticas: una consulta de médico completa con tiras y goteros; la clase de una escuela, con un pupitre diminuto y una pizarra enorme, y una sala con espejos por todas partes, adornada con sillas para fumar y un sofá victoriano. Me reuní en el sofá con las dóminas Lady Pim, Red Diamond y Shahrazad, mientras me aventuraba en este fetiche, que no es para nada mi estilo. Si tuviese que definir mi mayor fetiche, diría que es que la gente sea amable conmigo. Sin embargo, todo lo relacionado con este mundillo es infinitamente fascinante y había ido allí para aprender sobre la verdadera sumisión.

“Una persona no debería empezar en el mundillo poniéndose la etiqueta de sumisa. Recomiendo que se empiece por tener alguna experiencia”, dice Shahrazad. La directora hablaba de manera amable y calmada, jugando con el contraste del aspecto de dura que le confería su atuendo compuesto por unas medias y un traje militar. Transmitía una sensación benévola pero también autoritaria, como la directora de una escuela de primaria, si las directoras de escuelas primarias conocieran la técnica de la tortura de testículos segura. Cuando Shahrazad hablaba, Lady Pim y Red Diamond asentían con solidaridad. “Mostrar lentamente el tipo de juegos por los cuales tienes curiosidad te ayuda a decidir el tipo de sumisa, dómina o switch que eres, o si no eres ninguna de esas cosas. Lo mejor es soltarse, hacer preguntas a la gente con la que tienes confianza y averiguar lo que es mejor para ti”.

Aunque la representación de las dóminas en las redes sociales suele limitarse básicamente a vestidos de cuero y mujeres azotando a empresarios esclavizados, las relaciones reales en el mundo del BDSM—tanto profesionales como personales—tienen más matices. Durante la conversación, Pim, Red Diamond y Shahrazad, analizaban los entresijos que involucra el trabajo, y hablaban con humor, compasión y total honestidad de las personas sumisas. A lo largo de nuestra conversación de cuatro horas, compartieron su conocimiento sobre las mejores prácticas del abandono del poder y la extrema necesidad de comunicación, que es necesaria para sacar lo mejor de tus experiencias.


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Investiga cómo te gustaría que te dominen

Antes de probar nada, es mejor tener un conocimiento completo de lo que te pone dentro de la dominación, las escenas que te gustaría explorar. Puede ser a través de leer sobre la cultura, mediante un taller o escuchando un podcast. Los deberes nunca parecen sexis, pero el conocimiento y la información te permiten saber un poco más sobre el BDSM sin tirarte a la piscina.

“Queremos facilitar las fantasías psicoeróticas”, dice Shahrazad. “El conocimiento de la gente sobre el sexo es muy limitado. Nuestras fantasías eróticas a veces son sexuales, a veces psicológicas y a veces físicas. Pueden ser sensuales o experiencias viscerales. Puede ser una experiencia espiritual de adoración o incluso la trascendencia de uno mismo. La gente viene aquí por muchas razones, lo más común es una situación erótica que conlleve poder”.

Durante nuestra conversación con las dóminas se describieron miles de escenarios: alguna gente quería incluso ser momificada, otros solo querían azotes o castigo físico. Para algunos, la dominación se basa en reverencias, posturas con alguien que les ha puesto en una posición de poder absoluto. Hay intereses por los juegos de edades, fetiches de alienígenas con huevos de silicona, la cera y las cuerdas. Si tienes una fantasía, siempre puede debatirse y explorarse con la dómina.

Hay que ser específico mientras se negocian las fantasías

Por definición, la persona sumisa le permite a la otra persona tener el control, pero eso no significa que sea una experiencia para una de las dos personas. Las mejores escenas son placenteras para las dos partes involucradas, sea lo que sea lo que pase en el tipo de vida con el que se juega o el contexto profesional. Antes de que las cosas empiecen, tiene que haber una negociación entre las fantasías que las dos partes quieren explorar, poner las todas las cartas encima de la mesa durante el juego, las fobias o alergias, los niveles de experiencia, el tono adecuado que se usará a lo largo de la sesión… Ser lo más específico posible hablar de lo que te pone si no se sabe del cierto hace que todo el mundo puedan sacar lo mejor de ello.

“Cuando tienes una escena o una sesión con alguien supone un gran espectro de situaciones que podrían suceder”, dice Red Diamond. “Como ventaja, tenemos miles de juguetes, podemos hacerte muchas cosas, pero es muy complicado cuando alguien no nos deja claro cuál es su fantasía sexual”.

Sé consciente de tus limitaciones, de dónde te dispones a llegar y de que siempre puedes decir que no

El BDSM incluye conversaciones radicales sobre el consentimiento. En la negociación de cada escena, deberá discutirse lo que es aceptable y lo que no. Aceptar algo de manera hipotética puede ser muy diferente a aceptar algo que te está sucediendo. El hecho de ser sumiso no significa bajo ninguna circunstancia que tengas que pasar por algo que no quieres.

“Tratamos temas que normalmente la gente asocia con el peligro o el miedo. Es posible tratar con aquella gente que pueda ser buena y que tenga buen corazón. Puede ser cuidadoso, aunque no lo parezca en su superficie”, dice Lady Pim. “Aunque nuestro juego pueda parecer violento, no significa que venga desde la rabia o el abuso. Puede parecer una violación del consentimiento, o incluso violento, pero realmente es gente que ocupa un espacio incondicional para que los demás puedan ser ellos mismos”.

Una buena dómina profesional puede tener siempre el interés de sus sumisos en mente, ya que tienen un mayor entrenamiento para tratar con las emociones inesperadas y las situaciones incómodas. Pero, incluso en este contexto, es importante mirar por ti, por lo que te excita y por tu propia seguridad.

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¿Estás sacando lo que querías de tu experiencia BDSM? ¿Es algo demasiado doloroso? ¿No es lo suficientemente doloroso? ¿Ha pasado algo que no esperabas? ¿Cómo te sientes al respecto? Todas estas preguntas son cosas que merece la pena comprobar durante la sesión. Comunicar las ideas y las preguntas no tiene por qué salirse de contexto de la escena: aunque tu dómina sea una doctora traviesa, también puedes decirle que le dé más fuerte a su paciente enfermo. Preguntar sobre el consentimiento nunca se carga la esencia pero, para unos mejores resultados, es mejor dejarlo en el contexto del mundo que has creado.

“Una vez estaba con una persona atada, y durante la negociación había dicho que quizá podría interesarle una fantasía violenta. Durante la escena, les dije que me pondría un montón ver cómo se retorcían como resultado de mi choque con las partes de sus cuerpos”.

Lady Pim, Red Diamond y Shahrazad ofrecen una gran cantidad de opciones que sirven como ultimátum: preguntas de sí y no que te darán una oportunidad para vetar algo en el momento sin perder la esencia de la escena. Si eres sumiso, también puedes ofrecer tus propias formas de comunicación verbal o discutir otros signos para que los puedas utilizar en el caso de que tengas algo en la boca.

Tu dómina no es tu terapeuta

El rol sumiso puede ser divertido y extremadamente beneficioso para el bienestar de alguna gente. Ser sumiso puede suponer una experiencia emocional muy intensa. Cuando te involucras en el BDSM es importante tener en cuenta tu salud mental, ya alguien que trabaje en esto no sirve para sustituir a tu terapeuta.

“Nuestro trabajo es muy cuidadoso”, dice Lady Pim. “Ver a una dómina puede ser una exploración genial de los traumas pasados, puede ayudarte a resolver tus mierdas, pero no sustituye para nada una sesión de terapia de verdad”.

“No existe ninguna relación entre la salud mental y el BDSM, así que si estás trabajando en ella, tienes que dejarla a un lado durante el juego”, añade Shahrazad. “Igual que si tienes un brazo roto, no querrás hacer juegos de bondage que puedan hacer que empeore”.

Sigue a Lady Pim , a Red Diamond , y a Shahrazad en Twitter.
Sigue al escritor Graham Isador en @presgang.