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¡A protestar! La policía en China está confiscando y destruyendo fósforos

Los ciudadanos de la provincia de Xinjiang no pueden usar fósforos.
22.7.14

Imagen: JunkbyJo en Flickr

Desde ataques con cuchillos y hachas, hasta explosiones en los epicentros de varias ciudades, las tensiones entre los musulmanes de la etnia Uigur y la etnia Han han suscitado varios episodios violentos en el noroeste de la provincia china de Xinjiang. Las cosas han llegado a un punto en el que las autoridades de la región han lanzando una iniciativa extremista para aplacar un poco la violencia: Confiscar y destruir fósforos.

La incautación de fósforos ha tenido lugar en varias ciudades a lo largo de la provincia. Unas 20.000 cajas de fósforos se recogieron en la ciudad de Changji, y la policía destruyó otras 100.000 en el condado de Yarkant. Un periódico chino señaló recientemente que 20.223 cajas de fósforos fueron incendiadas por la policía en Fukang a fin de "impedir que los terroristas y extremistas produzcan explosivos a partir de elementos como los fósforos".

Para aumentar la confusión, a algunos residentes les han entregado encendedores desechables a cambio de sus fósforos, haciendo que la gente se pregunte ¿qué no causa un encendedor desechable que sí cause un fósforo?

Incidentes relacionados con incendios y bombas han ido en aumento en los últimos meses, desde el bombardeo de un mercado al aire libre en Urumqi a finales de mayo, que dejó 31 muertos y 94 heridos, hasta un ataque contra un puesto de control de seguridad en el condado de Qaraqash, a finales del mes pasado en el que dos oficiales fueron apuñalados hasta la muerte y una habitación se incendió con tres oficiales durmiendo adentro.

En total, durante el año pasado cerca de 200 personas han muerto en los ataques que las autoridades chinas le adjudican a los radicalistas uigures, a quienes acusan de tratar de establecer un estado musulmán. El gobierno se centra particularmente en los grupos separatistas como el Movimiento Islámico de Turkestán Oriental y el Partido Islámico de Turkestán, aunque algunos expertos han señalado que estas facciones tienen mucha menos influencia de la que los líderes chinos creen.

Las restricciones religiosas para los uigures no son nada nuevo. A los informantes se les paga para señalar a las mujeres que usen el hiyab y a los hombres que luzcan barbas largas, para los niños está prohibida la educación islámica así como entrar en las mezquitas durante el Ramadán. El gobierno también prohibió recientemente a los funcionarios y estudiantes de la región a ayunar durante el Ramadán, debido a una preocupación de separar los intereses del Estado con los religiosos.

Dadas las circunstancias es lógico que los uigures, irritados por esta represión, se hayan radicalizado por pura frustración. Mientras tanto, China parece estar haciendo todo lo posible para mantener a ese segmento de la población a raya, sin ni siquiera prender un fósforo.