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Música

Conoce a los artistas que crearon una banda de k-pop sin ningún miembro coreano

Las artistas dueños del proyecto, nos explicaron desde cero cómo se hace una boy band.

Foto por Jhe Ming Hsu, cortesia de IMMABB

Este artículo apareció originalmente en VICE

El 26 de abril, una nueva boy band estadounidense de k-pop llamada EXP hizo su debut mundial en la ciudad de Long Island. Como los idol groups de Corea del Sur (un término usado dentro de la industria de k-pop para hablar de un conjunto meticulosamente conformado por artistas atractivos y a menudo, apenas legales), la banda es suave y brillante. Los seis chicos se movían sobre el escenario en ropa ajustada, lanzando sonrisas deslumbrantes y destilando sexo suave, mientras arrullan cantando su sencillo en inglés/coreano "Luv/Wrong", que habla sobre relaciones amorosas.

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Es exactamente lo que esperarías de un grupo novato que está tratando de hacerse un nombre dentro del molde del k-pop. Con una gran excepción: ninguno de los seis miembros de EXP (Tarion Taylor Anderson, Frankie Daponte Jr., Hunter Kohl, Šime Košta, Koki Tomlinson y David Wallace) son coreanos. Ninguno de ellos siquiera habla coreano.

La noticia sobre este grupo de k-pop sin la "k" se expandió rápidamente alrededor de Corea del Sur y la gran cantidad de fans del género que hay alrededor del planeta. Incluso una semana antes de su debut, fans del k-pop empezaron a despellejar a EXP por los que consideraban una lasciva apropiación cultural, circulando una lista de tracks falsos de un álbum inexistente y acusándolos por la forma explicita en cómo se habían robado todo de la increíblemente popular banda de adolescentes rompecorazones, EXO. Tan rápido como "Luv/Wrong" salió en YouTube, le llovieron fuertes críticas, señalando la falta de refinamiento de la banda, la cual es norma en la mayoría de los idol groups coreanos tras años de entrenamiento casi marcial. En pocas palabras, la gente parecía decir que el grupo no era coreano, no tenía cabida en el sistema y como resultado estaba haciendo una burla de la industria.

Después de unos días, se reveló el hecho de que EXP era en realidad un proyecto desarrollado por una artista conceptual. Ideado en octubre por Bora Kim, una estudiante de la Maestría en Artes de la Universidad de Columbia, EXP (abreviatura de EXPERIMENTO) es la pieza central del proyecto multimedia llamado "I'm Making A Boy Band" (IMMABB), que documenta el intento de transformar a conciencia a un grupo de bailarines y cantantes estadounidenses en estrellas prototípicas del k-pop.

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En el 2012, el éxito global que PSY logró con la sátira de k-pop "Gangnam Style" puso a Kim a pensar sobre cómo Corea del Sur, una nación post-colonial con una larga historia de importaciones culturales, había desarrollado rápidamente su propio estilo y lo había empezado a exportar por todo Asia y luego a occidente. Ella también quedó fascinada por la forma en cómo los consumidores foráneos estaban aceptando la estética, shows y sexualidad de la cultura k-pop.

Ansiosa por jugar con estas tendencias, Kim le habló a dos de sus amigas de la escuela de arte, Karin Kuroda y Samantha Shao, sobre su idea de insertar el k-pop en cuerpos americanos y ver qué pasaba. Para octubre, el trío ya había hecho llamados para castings en Nueva York en donde buscaban jóvenes entre los 18 y los 28 años con habilidades generales para bailar y cantar y que estuvieran interesados en ser parte de una boy band. Después de cuatro meses de entrenamiento sobre cómo comportarse como un grupo de k-pop, incluyendo varios "talleres de cómo ser tiernitos", la banda tomó el escenario, cantando música compuesta y producida por Ben Hostetler y Chatori Shimizu. Un mes después empezaron una campaña en Kickstarter, en la cual reunieron $30,600 dólares para grabar un mini-álbum en donde incluían "Luv/Wrong", dos canciones nuevas y algunos remixes.

Ahora, tres meses después de su primer show, EXP ha empezado a desarrollar una base de fans en las redes sociales. Los niños y las niñas detrás de ellos insisten en que la gente está tratando a EXP no sólo como un experimento social, sino como una banda real.

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Ansiosos por saber exactamente cómo se puede manufacturar una boy band, VICE se reunió con Kim, Koruda y Shao en su estudio medio desmantelado de Nueva York, justo después de que habían terminado de filmar su primer video musical (el cual está programado para salir en los próximos días —y aquí pueden ver un adelanto).

Foto por Jhe Ming Hsu, cortesía de IMMABB

VICE: Bora, ya has hablado en otros lados sobre la base teórica de IMMABB. ¿Cuándo fue el momento en que pensaste, "debería tomar todo esto y convertirlo en una boy band"?
Kim: Eso fue las vacaciones de junio del año pasado. Estaba en Corea y estaba un poco cansada de sólo hacer investigación. Lo que realmente quería era hacer algo.

Cuando entré a Columbia, puse mucha presión sobre mí. Estás haciendo un posgrado. Tienes que crear una obra maestra. Pero estaba varada en un lugar raro en donde sólo hacía investigación y no era capaz de hacer un producto de alta calidad que fuera permitido adentrar el mundo comercial.

Cuando llegó el momento de encontrar los miembros de la banda, ¿cómo los escogiste? ¿Estabas tratando de encontrar a los muñecos perfectos que pudieras moldear y convertir en estrellas de k-pop?
Kim: Sí, queríamos gente que pudiéramos moldear. Había muchas personas que sabían muchísimo sobre k-pop, pero no los elegimos porque lo que queríamos era poder enseñarles sobre k-pop y queríamos documentar ese proceso.

¿Cómo fue el proceso de audición?
Kim: Les decíamos, «esto va a ser algo entre ficción y reality show. Ustedes van a estar interpretándose a ustedes mismos, pero a ustedes como miembros de una boy band muy famosa. Serán filmados todo el tiempo». Les preguntamos, «¿está bien si les ponemos mucho maquillaje?» Y nos dieron su consentimiento. Y les pedimos que nos cantaran, bailaran o rapearan. Después teníamos un pequeño ejercicio de actuación. Les decíamos, «actúa como el miembro más engreído de una boy band —acabas de confirmar una fecha en el Madison Square Garden». Si veíamos potencial les pedíamos más.

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¿Crees que lo que estas haciendo podría ser considerado un acto de apropiación cultural o un acto con gran carga racial?
Kim: Nuestro proyecto es justo la apropiación cultural y la carga racial. Sin embargo, los chicos no están tratando de hacer parecer que tienen los ojos rasgados; ninguno de ellos está tratando de copiar el aspecto físico o rasgos de los coreanos. Copiar la apariencia de los coreanos no es apropiación cultural. Ese es un acto de promulgación de un estereotipo ignorante que no debe confundirse con la apropiación de culturas.

Queríamos hacer la pregunta de lo que realmente significa apropiarse de la cultura, porque esto implica, en parte, que las personas están atadas a la idea de autenticidad cultural. ¿Cómo se determina la autenticidad y la originalidad en una cultura? Estamos interesados en preguntarnos y ahondar en la idea de cómo las culturas se influencian entre ellas. ¿El concepto de apropiación cultural cambia cuando la aplicamos a la música pop, un canal cultural bastante específico y accesible?

Han puesto a los chicos bajo un montón de entrenamiento, como con estos "Cuteness Workshops". ¿Qué fue lo más difícil de enseñarles? ¿Qué parte de la cultura k-pop simplemente no les entraba?
Kim: Les mostrábamos videos de ídolos de k-pop sin subtítulos y les preguntábamos «¿qué crees que está pasando?» Les pedíamos que leyeran el lenguaje corporal y cómo actuaban con los fans y entre ellos. Porque la esencia es cómo presentan su encanto, es muy diferente a cómo la gente lo hace aquí.

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Aquí, por defecto, se supone que debes presentarte como una persona fuerte. Pero en Corea y en muchos países de Asia, es mejor ser amigable. Actuar lindo es una forma de ponerte a ti mismo en una posición más baja, para no parecer un macho o como alguien amenazante. Porque no se trata de ser individual, sino de ser miembro de un grupo. Eso es mucho más importante. Así que la conversación se convertía en hablar de diferencias culturales más grandes. Shao: En su mayoría se trata de cómo mostrar su sexualidad. Cuando les pedíamos que fueran sexis, cada uno tenía su propia forma de hacerlo. Es difícil cambiar eso porque es una situación que les sale por defecto. Cuando ellos piensan en algo "sexy", tal vez van a pensar en Brad Pitt. Es difícil para ellos pensar en ídolos asiáticos, que hacen cosas que la gente acá tal vez pensaría que son medio gay. Kim: Realmente está dirigido a la audiencia del k-pop, que son, en su mayoría, mujeres jóvenes heterosexuales. Están enfocando sus presentaciones hacia su sexualidad y el hecho de que estemos resaltando eso es muy importante. Estamos pensando en qué es lo que las adolescentes quieren. Koruda: Es visto como insulso. Los aficionados masculinos a los deportes dicen, «¡sí, eso está increíble, deberían rugir como animales salvajes y pintarse el estómago!» Pero cuando las niñas gritan por One Direction, eso es tonto. Cada que las adolescentes sienten algo que es emocional, no es valioso para la sociedad. Así que el hecho de que la industria entera de k-pop se esté dirigiendo, — bueno, no enteramente —a lo que las niñas de 12 años quieren… es un cambio total.

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Cortesía de IMMABB

El k-pop tiene una industria masiva de entrenamiento y ustedes no pueden replicar eso. ¿Sienten que (como las estrellas de k-pop) hay algo que se estén perdiendo por no haber pasado por eso?
Kim: ¡Claro! Koruda: Lo que hace que el k-pop sea coreano es que es un espejo de la cultura en Corea. La razón por la que eso existe es por el aspecto militar. Estamos tratando, no de criticar eso, pero tampoco de replicar eso. Porque son 17 horas al día de cantar, bailar, actuar y no creo que nosotros queramos eso. Kim: Corea tiene una cultura militar. Es difícil explicarlo y estoy segura que es difícil para las personas entenderlo. Pero lo es. A veces siento que las relaciones entre los coreanos son un poco sadomasoquistas. Porque si están de alguna forma arriba de ti — edad, género, clase social— inmediatamente tú te haces menos. En la situación contraria, tienes que actuar de manera bastante agresiva y dominante ante la otra persona. Creo que el mundo del k-pop muestra este aspecto muy bien. Puedes ver eso en el producto.

Quiero destacar eso en el proyecto, pero, al mismo tiempo, nosotros no tenemos ese poder sobre ellos. Ellos no conocen esa cultura, así que aunque nos respetan, no es de una manera diferente. ¡Y a veces no nos respetan! Es difícil hacerles entender eso.

Shao: Esa es la parte interesante en este choque cultural. Cada que tratamos de mostrarles eso, ellos nos dicen cosas como «están siendo muy ridículas en este momento». No pueden siquiera funcionar. En un sentido cultural diferente, sería como, «entiendo lo que están haciendo y quiero trabajar más duro para lograrlo. Quiero esa humillación». Kim: Humillación es una palabra muy importante, creo.

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Foto por Wei Hsinyen, Cortesía de IMMABB

Al principio eran consumidoras y críticas del k-pop. Ahora son productores. ¿Cómo las ha cambiado eso?
Kim: Siempre le he tenido respeto a la industria, de una manera u otra. Eso es parte del por qué empecé con este proyecto. Especialmente en el mundo de las bellas artes, la gente suele tener una mirada condescendiente hacia el pop.

Los creadores del pop son las mismas personas creativas que quieren hacer cosas interesantes y nuevas. Es sólo que, por lo general, cuentan con más capital, lo cual les permite hacer todo tan brillante. Y a veces, carecen de la autocrítica. Ahí es en donde queremos insertarnos nosotros.

Shao: Antes, cuando veías cosas brillantes, sólo querías disfrutarlas. Pero ahora lo que dices es, «¿cómo hicieron para hacer esto tan brillante?». Kim: La relación entre nosotros y los chicos ha cambiado mucho. Ellos son gran parte del proceso creativo. Realmente les interesa el proyecto. Nosotros no tenemos una trayectoria en la música. ¡Estamos haciendo una boy band! ¡Nosotros no sabemos de música! Lo único que hacemos es decirle a nuestros productores y compositores lo que queremos.

¿Qué tan lejos creen que este proyecto puede llegar? ¿Y qué tan lejos están dispuestas a ir para conseguirlo?
Kim: Ni siquiera pienso en eso. Es obvio, para mí sólo seguir con ello. Shao: Es la realidad. Son un montón de chicos normales que quieren convertirse en una boy band exitosa; la meta final es hacer de esto una banda famosa con muchos fans y un escenario aún más grande, que además tenga contrato con una disquera importante. Koruda: Eventualmente en Corea. Ese es el final de nuestra meta. Cuando lleguemos allí, decidiremos qué pasará en el futuro.

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