Cultură

Lo que más me trabó en la Copa de la marihuana de Cali no fue la marihuana

"Usted hoy va a revivir su primera traba", me dijo un tipo antes de darme a probar mi primer dab, el equivalente a un plon en el potente universo de las "extracciónes" de marihuana.
15.11.16
Rosin, una de las extracciones de marihuana más populares. Imagen vía Instagram: @waxboyz.colombia

*Algunos nombres en este artìculo han sido cambiados

Llegué a la Copa Farallones de Cali el pasado viernes a buscar los moños más peludos y más cargados de cristales de THC que la jardinería marihuanera colombiana tuviera para ofrecer.

Fui a buscar las flores más aromáticas y atractivas, pero me encontré de frente con una realidad menos colorida y más potente: las flores de cannabis han dejado de ser el fin y el medio por excelencia del consumo recreativo de marihuana. Hoy en día un buen cogollo no es lo que trasnocha a un marihuanero. Pero puede ser un paso intermedio en el camino a "las extracciones", esos concentrados que procuran separar el THC, principio psicoactivo del cannabis, de la mata de marihuana.

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"Usted hoy va a revivir su primera traba", me dijo Diego* antes de darme a probar mi primer dab, el equivalente a un plon en el universo de la extracción. Hace cinco años, durante un viaje a California, Diego conoció el Rosin, uno en una docena de tipos de extracciones que se encuentran en esta y cualquier otra feria cannábica.

Mientras me explicaba cómo se fue metiendo en el mundo de las extracciones hasta llegar a fundar una empresa y alquilar un stand en la copa, Diego usaba un soplete con forma de pistola de silicona para calentar al rojo vivo un bong de vidrio con una copa especial para extracciones en lugar de la copa convencional para flores de marihuana. Luego tomó una cantidad de resina amarillosa equivalente a la cabeza de un alfiler con el dabber, una espátula diseñada para la tarea, y la acercó hasta la copa caliente del bong. Al hacer contacto con el vidrio, la resina se derritió y expulsó un vapor claro que aspiré como lo haría con un bong cualquiera.

––Entra suave, ¿no?–– le pregunté a Cristian, mientras aguantaba el vapor en mi pulmones.

––Ah sí, claro, el problema es ahora cuando salga, papi–– interrumpió uno de los chimosos que estaba en el stand de Diego.

Exhalé y tosí (el chismoso tenía razón: el vapor se siente fuerte al exhalar pero no es nada que un marihuanero no pueda manejar). Y no: esta vez no me vi reducido por un ataque de risa a la posición fetal, ni me sentí enterrado por una avalancha de pelotas anti estrés de carita feliz amarilla.

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Pero sí: el calor en las mejillas, la ligereza en la cabeza y la sensación de que el monólogo interior se va expandiendo y ramificando, yéndose cada vez más lejos, me dejaron bien claro que extracciones como la que acababa de probar tienen tres veces más concentración de THC que la marihuana más fuerte en el mercado. Unas cinco veces más que la cripa que fumo usualmente.

Cuando volvió de California, Diego comenzó con los experimentos caseros para hacer sus propias extracciones: "en un punto casi vuelo la casa de mis papás con un tanque de gas butano", recordó.

Momento: ¿explosiones?, ¿gas butano?, ¿en qué momento el sencillo placer de trabarse se convirtió en un emprendimiento tipo Heisenberg? En realidad esto de las extracciones no es nada nuevo. Hace varios siglos que la gente del Norte del África preparar y fuma Hachis, una extraccion de marihuana que se obtiene al flitrar, calentar y prensar el polen de la marihuana (esa vaina que se acumula en el piso de abajo de su grinder). En el resto del mundo, lo fumamos hace al menos cinco décadas y lo hemos aprendido a hacer en casa hace una.

Sin embargo, en la última década, las extracciones, cuyo "gancho" es ofrecer una concentración de THC que suele superar el 50% (la marihuana, con sus cepas más potentes, puede llegar al 24%), han ganado popularidad entre una comunidad de marihuaneros recreativos con conexiones de banda ancha, dinero en el banco y mentalidad harder better faster stronger.

***

"DAB Nation", dice un sticker que me dio Sam Jurist, uno de los fundadores de ROSIN TECH, una compañía estadounidense que ha patentado una prensa especial para producir Rosin, una extracción que suele tener una concentración de THC del 70%. Hasta hace un año Jurist hacía su Rosin como todo el mundo aprendió a hacerlo por Instragram: "Tomábamos un montón de polen y los prensábamos con la plancha para pelo de nuestras mamás o hermanas. Un día dijimos: tiene que haber una forma mejor de hacer esto y así es como llegamos a esto", me dijo, mientras se apoyaba sobre una pieza de equipo pesado que se vende en esta feria por 2.300.000. A parte de esto, y aun si se opta por la plancha para pelo, el kit de Bong para dabs, espátula para manipular la extracción, y soplete (las extracciones como el Rosin requieren de temperaturas mucho más elevadas que las que puede dar un encendedor) no baja de 250 mil pesos y puede pasar de los 500 mil.

La prensa de ROSIN TECH / Imagen vía Facebook.

Según Jurist, sus máquinas han tenido gran acogida en Estados Unidos y en los últimos meses han empezado apuntar hacia Europa y Suramérica. Es por eso eso que dos neoyorkinos de cachetes colorados en su veintipico terminaron parados bajo la lluvia, repartiendo stickers en un lote a las afueras de Cali.

"Digamos que el hachis era el primer escalón en las extracciones", me explicaba un rato antes Diego, "luego viene el Rosin y muchos otros tipos de extracciones que se hacen filtrando, calentando y prensando el polen de formas distintas", continuó mientras me mostraba los cuatro tipos de extracciones que produce y comercializa su empresa.

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Y el siguiente paso, me explicó Diego, es el BHO, en inglés Butane Hash Oil, (aceite de hachis en butano), que es una denominación que se le da a las extracciones de marihuana en las que el THC no se aísla por métodos físicos como el calor, el filtrado y la presión, sino por el uso del gas butano, un compuesto que al contacto con la marihuana separa por completo los cristales de THC de la materia vegetal de la planta de cannabis. Además de hacer eso, el butano es MUY inflamable.

"En realidad la extracción con butano se debe hacer con un equipo especial, pero un puede hacerla de forma casera, corriendo el riesgo de que el gas se le escape, se encuentre con un chispa y cause una explosión", me explicó Diego, quien hoy en día cuenta con el equipo apropiado para hacer extracciones, con y sin solventes, cosa que vale alrededor de cinco millones de pesos.

Su negocio funciona con un modelo de mensualidades, en el que un grupo de clientes regulares cancela cada mes una cuota a cambio de una cantidad fija de la extracción de su preferencia. También, para los novatos, vende sus extracciones por 50 mil pesos el gramo, o 40 mil en el caso de las extracciones sin solvente. "Yo sé que parece caro", me decía Diego, "pero tenga en cuenta que, por su potencia, uno usa unas 10 veces menos producto con las extracciones que con las flores de cannabis, asi que haga cuentas".

"¿Entonces dónde trazan ustedes la línea?, ¿qué es demasiado potente? ¿Existe algo que ustedes consideren demasiado potente?" le pregunté a Jurist y a su socio, quienes buscan abrir un nuevo mercado para las extracciones en Colombia. "Al menos para mí, el límite está en los solventes", contestó, "creo que mientras te quedes con algo como el Rosin, que no usa aditivos y es una extracción natural vas a estar bien". Para Jurist y su socio las extracciones con solventes implican un riesgo ya que si el proceso no se hace bien pueden quedar rastros del solvente, en este caso un hidrocarburo como el butano. "Por eso no quisimos ser jurados en esa categoría de la copa", admitieron.

Imagen vía Instagram: @waxboyz.colombia

Mientras dos docenas de personas registraban las muestras de las extracciones que trajeron para concursar en la Copa, me encontré con Jaime Prats, editor de la revista Cáñamo de España. "Para mí las extracciones son al cannabis casi como lo que la heroína es la amapola. Esto ya es droga dura", me decía Prats, quien también fue jurado en la Copa, incluso en la categoría de extracciones. Para Prats, quien es marihuanero hace más de 30 años y edita una revista del tema hace 20, los extractos son útiles sobre todo para usuarios medicinales, esto debido a que permiten manejar una dosis más estable y controlada de THC que la que ofrece una flor de cannabis, cuya concentración suele variar y contiene cientos de sustancias a parte del THC.

Le pregunté a varios dabbers hasta dónde va la búsqueda de conseguir concentraciones cada vez más altas de THC. Al fin y al cabo, ¿no estábamos ya bastante trabados con las cepas de marihuana potente que producen los bancos de semillas y siembra casi todo el mundo hoy en día? La respuesta de Sam Jurist resume el sentimiento generalizado de la DAB Nation aquí y en cualquier parte del mundo: "creo que no es una cuestión de estar buscando inhalar cada vez más THC, es más bien una cuestión de inhalar la misma cantidad en menos aspiraciones para minimizar el daño en el cuerpo".

Esa noche, Jurist y su socio aspiraron un poco más de una docena de dabs como parte de su labor como jueces de la Copa en la categoría de extracciones. Afuera de la cata privada los bongs para dabs estuvieron al rojo vivo durante toda la tarde y hasta bien entrada la noche.