¿Por qué se nos pegan las canciones?

Un nuevo estudio explica por qué nada excepto la muerte es capaz de sacarnos de la cabeza una canción pegajoza...
11.11.16

​*Este artículo se publicó originalmente en Broadly. ​

Si alguna vez has escuchado el estribillo de "Poker Face" de Lady Gaga resonar en tu cabeza durante varias horas consecutivas, seguramente te habrás preguntado que haz hecho mal para sufrir semejante tortura. Según un nuevo estudio publicado en Psychology of Aesthetics, Creativity and the Arts ("Psicología de la estética, la creatividad y el arte"), existe una explicación para tu sufrimiento: un grupo de investigadores ha descubierto que las canciones que con frecuencia se quedan incrustadas en nuestra cabeza son normalmente pop, poseen un tempo más acelerado y contienen una melodía fácil de recordar con inusuales subidas y bajadas.

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La "imaginería musical involuntaria" (IMI) es "la experiencia de recordar y repetir espontáneamente una melodía dentro de la mente", explican los autores del estudio. Investigaciones previas indican que casi el 90 por ciento de las personas escuchan una canción en sus cabezas una vez a la semana. Aunque existen innumerables explicaciones para que esto ocurra ―como las asociaciones personales y la frecuencia de radio―, los autores del estudio decidieron investigar cómo las características musicales y la popularidad de una canción contribuyen a nuestra capacidad para recordarlas.

Para hacerlo, los investigadores empezaron por seleccionar una larga lista de canciones que provocan IMI. Pidieron a los 3.000 participantes de la encuesta que citaran el nombre del artista, el título y el fragmento de las dos canciones que se les hubieran pegado más recientemente y con mayor frecuencia. Tras descartar canciones infantiles, melodías televisivas y géneros no populares como la música clásica o los singles que nunca hubieran ocupado algún puesto en las listas de éxitos, el listado de la muestra se redujo a 1.558 canciones. 1.114 de ellas fueron nombradas solo una vez y 414 fueron nombradas más de una vez.

Encabezando la lista estaba "Bad Romance" de Lady Gaga, que fue nombrada 33 veces. Otras dos de sus canciones ―"Alejandro" y "Poker Face"― también se encontraban entre las nueve primeras. Además de los éxitos de Lady Gaga, otras canciones mencionadas con frecuencia fueron "Can't Get You Out of My Head" de Kylie Minogue, "Don't Stop Believing" de Journey, "Somebody That I Used to Know" de Gotye, "California Girls" de Katy Perry, "Bohemian Rhapsody" de Queen y and "Moves Like Jagger" de Maroon 5.

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Empleando modelos estadísticos, los investigadores analizaron en primer lugar si la popularidad y la novedad de un tema podían afectar a las probabilidades de convertirse en una canción pegadiza. Determinaron, como era de esperar, que las canciones que ocupaban puestos más elevados en las listas de éxitos y permanecían más tiempo en ellas, así como las canciones que habían entrado en dichas listas de éxito más recientemente "se mencionaban como provocadoras de IMI con mayor frecuencia que canciones de menor popularidad y menos recientes".

El equipo entonces se centró en la estructura de la melodía: los investigadores emplearon un software de extracción para analizar los datos melódicos y determinaron que las canciones que en general tenían un tempo más rápido tenían más probabilidades de convertirse en provocadoras de IMI. Además, si la melodía de una canción es similar a alguna escuchada en otras canciones, también tiene más probabilidades de provocar IMI. Por otra parte, las canciones con "un patrón altamente inusual de subidas y bajadas" también pueden convertirse en melodías pegadizas, porque destacan entre el resto de canciones populares.

Kelly Jakubowski, asistente de investigación de postdoctorado en el Departamento de Música de la Universidad de Durham, es la autora principal del estudio. En un comunicado de prensa, señaló el riff inicial de "Smoke On The Water" de Deep Purple y el estribillo de "Bad Romance" de Lady Gaga como ejemplos de forma melódica común y repeticiones inusuales.

"Ya sabemos que la exposición reciente y frecuente a una canción la hace más susceptible de quedarse pegada en la cabeza y que la gente que canta y escucha música con mucha frecuencia tiende a tener melodías pegadas en la cabeza más a menudo que el resto", afirmó. "También sabemos que, independientemente del éxito en las listas de una canción, existen determinadas características de la melodía que la hacen más susceptible de ser pegadiza, como una especie de salvapantallas musical privado".

También indicó que los descubrimientos del estudio "podrían ayudar a los aspirantes a compositores o a los publicistas a la hora de escribir una melodía que todo el mundo pueda recordar durante días y días, o incluso meses".

El coautor del estudio junto a Jakubowski, Daniel Müllensiefen, explicó a Broadly que nunca fue su intención "proporcionar una herramienta para diseñar una fórmula de éxito comercial para la música pop". En lugar de ello, este psicólogo musical que trabaja en la Universidad Goldsmiths de Londres dice que deseaban "comprender cómo funciona la mente y saber si existen reglas que rigen el modo en que percibimos la música".

Por supuesto, tuvimos que preguntar a Müllensiefen qué canción se le pegó mientras trabajaba en este estudio, que le llevó unos cinco años completar. "Una que siempre se me pega, incluso aunque solo escuche el título", responde, "es 'Can't Get You Out of My Head' de Kylie Minogue".