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literatura

De Hitler a Jesucristo, todos somos unos hijos de puta según Querido Antonio

El nuevo libro de Alberto González Vázquez (Querido Antonio) se llama "Todos los hijos de puta del mundo" y recopila sus viñetas para "El Mundo Today" y "Orgullo y Satisfacción" (y también una publicada en VICE, ojo).

Todas las imágenes cortesía de Alberto

El pasado sábado a las ocho de la tarde, Alberto González Vázquez ( Querido Antonio) cambiaba su foto de perfil en Twitter y Facebook, lo que solo podía significar una cosa: la publicación de un nuevo libro suyo. La última actualización de su imagen en redes sociales tuvo lugar el 3 de junio de 2012, con una estampa en la que aparecía sosteniendo un ejemplar de Humor Cristiano (Editorial ¡Caramba!), que salía a la venta en aquel momento.

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Su nueva entrega, que se presenta hoy a las 19h en La Casa Encendida en Madrid, se titula Todos los hijos de puta del mundo (Caramba) y recopila viñetas de Orgullo y Satisfacción y El Mundo Today (y también VICE, ojo), protagonizadas por seres anónimos y políticos contemporáneos, junto a la advertencia de que "cualquier parecido con algún hijo de puta vivo o muerto es pura coincidencia". Hablamos con él sobre algunas verdades populares que nos educan en la sumisión y calculamos juntos el porcentaje de hijos de puta de este mundo que, según él, es del 100%.

VICE: El título del libro no parece tan arbitrario como el de "Humor cristiano".
Alberto: En ambos casos fue una decisión bastante meditada, aunque quizá en mi anterior libro fue un poco más arbitraria. Esta vez el título tenía más sentido porque una de las historias se titula así y me parecía que resumía el espíritu del conjunto. Soy consciente de que Todos los hijos de puta del mundo es un titulo contundente e incluso agresivo y precisamente ésas son las razones por las que me parecía atractivo. A lo mejor la rabia que llevo dentro se manifiesta en este tipo de decisiones.

Es un buen catálogo de hijos de puta. El 99% de los que aparecen parecen serlo.
Mi teoría es que el porcentaje de hijos de puta -no en el libro, en el mundo- es del 100%. No se salva nadie. La prueba es que a todos nos han llamado hijos de puta alguna vez. Se me ocurre que quizá podría medirse el grado en el que somos hijos de puta creando un contador que mida la cantidad de veces que se nos ha aplicado el adjetivo. En un extremo, probablemente, estaría Hitler y en el otro Jesucristo. Y los personajes de mi libro estarían en algún punto entre ambos.

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Siguiendo tu tesis, nosotros hemos publicado artículos como La Madre Teresa era una zorra despiadada o Gandhi era un pervertido al que le gustaban los niños, los nazis y joder a las mujeres
Sí, lo leí en su día. Esas noticias me sorprenden porque tengo tantos prejuicios como cualquiera, pero no me cuesta asumirlas. Me interesa bastante la discrepancia entre la imagen pública y la realidad privada como una especie de mito de la caverna del presente y creo que ese interés se refleja en el libro. La proyección pública es una sublimación artificial del individuo. No sabemos nada de nadie. Nuestro escritor favorito podría ser un maltratador y ese defensor de los derechos humanos al que respetamos podría tener enterrados veinte cadáveres en su jardín. Curiosamente los dos personajes que mencionas aparecen en Humor cristiano. Creo recordar que fantaseaba con la idea de que Gandhi llevaba navaja y con la de que Teresa de Calcuta era aficionada a la antropofagia.

Nuestro escritor favorito podría ser un maltratador y ese defensor de los derechos humanos al que respetamos podría tener enterrados veinte cadáveres en su jardín.

Sin embargo, cada vez que se muere un ídolo de masas los fans lo reivindican como si fuera un una deidad, infalible, sin fisuras. David Bowie, Prince, José Tojeiro
Hay una divinización del artista que provoca a veces este tipo de manifestaciones exageradas. Por un lado tiene sentido, porque un artista en una persona que dedica muchísimo esfuerzo a mostrar la mejor versión de sí misma. Pero hacer una exhibición de dolor por la muerte de un ídolo que a nadie se le ocurriría mostrar ni siquiera por un padre es absurdo y desproporcionado. Estoy bastante seguro de que los que los que dedicaron las odas más afectadas a Lou Reed el día de su muerte durmieron a pierna suelta esa noche.

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¿Hay una delgada línea roja que separa al hijo de puta del pobre diablo?Probablemente, además de hijos de puta, seamos todos unos pobres diablos. Creo que lo que ocurre a menudo es que odiamos a los demás porque nos odiamos a nosotros mismos. Odiamos al mezquino, al pusilánime, al torpe, al estúpido y al arrogante porque odiamos al mezquino, al pusilánime, al torpe, al estúpido y al arrogante que hay en nosotros.

Has reunido tus viñetas para Orgullo y Satisfacción y El Mundo Today, pero incluyes también una que publicaste en su día en VICE.
La mayor parte del material es de Orgullo y Satisfacción y de El Mundo Today, aunque hay un par de excepciones y ésta de VICE es una de ellas. Decidí incluirla porque me gusta y porque es coherente con el resto de historias. Supongo que el mensaje es obvio. Se trataba de refutar una de esas verdades populares que nos educan en la sumisión. Es un refrán que representa una visión feudal de la realidad con la que no estoy de acuerdo.

¿Con qué otras verdades populares que nos educan en la sumisión no estás de acuerdo?
Hay una que me hace gracia y me aterra al mismo tiempo: "La democracia no es un sistema perfecto pero es el mejor que conocemos". Es una afirmación tan extendida que prácticamente la llevamos codificada en nuestro ADN. Y es terrible. Hay una programación institucional para aceptar lo que nos rodea. Esa frase nos dice: "Es lo que hay". Nos dice: "Conformaos". Nos dice: "¡Alto ahí! Hemos probado otras cosas y ésta es la que mejor funciona, no os molestéis en cambiarla". Es como si en algún momento de la historia se hubiera decidido que la bicicleta era el medio de transporte definitivo. "Esto funciona. Hay que pedalear pero lo de antes era peor". Es una receta para la parálisis y la resignación.

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Lo que dices me recuerda al vídeo de Whymaps que cuestiona que vivamos en democracia.
Ese vídeo describe con bastante exactitud nuestro sistema. A veces tengo la sensación de que siempre hemos vivido una tiranía a la que periódicamente se le da una capa de pintura para contentar a la servidumbre.

A veces tengo la sensación de que siempre hemos vivido una tiranía a la que periódicamente se le da una capa de pintura para contentar a la servidumbre.

En el pasado adoptabas una postura más cínica o distante frente a la actualidad, pero aquí desfilan todos nuestros políticos. ¿Quizá ahora te posicionas más?
No ha sido consciente, pero supongo que en mi trabajo se reflejan mis intereses y es cierto que he recuperado un interés por la política que perdí en el momento en el que asumí que vivíamos una situación de status quo irremediable. Las nuevas vías de comunicación han hecho posible un cambio de paradigma que ha logrado que los que compartíamos este diagnóstico en la resignación y la apatía hayamos tomado conciencia de que no estamos solos.

En las dos primeras páginas aparecen varios indeseables y señalas que su voto vale lo mismo que el tuyo o el mío. Mi padre bromeaba mucho con eso cuando yo era pequeño. ¿Es solo coña o hay un discurso real detrás?
Precisamente una de las cosas que más me interesan de esa historia es que tiene una lectura doble: una pesimista que llama a la inacción y una optimista que llama a la movilización. Creo que en un momento de transición como el actual vivimos más que nunca esa esquizofrenia. Escribí esa historia en septiembre de 2014 y en aquel momento estaba bastante persuadido por la primera de esas lecturas. Pero desde entonces hasta ahora me he ido convenciendo de la segunda.

Has llegado a decirme que podrías pasarte horas hablando de Pedro Sánchez y que es tu tema de conversación favorito. ¿Qué hay de cierto en esto?
En mi trabajo en El intermedio veo horas de mítines y ruedas de prensa de muchos líderes políticos y todos emplean estrategias de seducción más o menos evidentes. La de Pedro Sánchez es la más obvia de todas. Me llama la atención, porque es como ver publicidad de los años sesenta hoy. Utiliza recetas de mercadotecnia absolutamente rancias sin ningún pudor. Hay un momento muy representativo de esto que digo cuando Sánchez está a punto de iniciar una intervención ante su grupo parlamentario, manosea unos folios y dice: "Tenía un discurso preparado pero… no lo voy a leer". Deja los folios a un lado y arranca el sermón más artificial que te puedas imaginar. No puedo dar crédito a que uno de los clichés más desgastados de la historia del cine sea trasladado a la vida real con la intención de resultar verosímil. Es un disparate. Es un insulto a la inteligencia y muestra una visión distorsionada de la realidad cercana a la demencia.

Si quieres puedes enlazar el vídeo. Lo puse en Twitter y Facebook hace un par de semanas o así.

DIOS. Cuando veo este cliché en una película no puedo soportarlo. ÉL ha tenido el valor de traerlo al MUNDO REAL — Alberto González (@queridoantonio)27 de abril de 2016

¿Tu vaticinio para las próximas elecciones?
Mi vaticinio es que ganará el PP y que, después de una etapa de contorsionismo público, el PSOE le permitirá gobernar. Cualquier excusa será buena.