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En realidad todo el mundo odia salir, según un nuevo estudio

Cuatro de cada cinco encuestados confesaron que se inventan excusas para no salir y en su lugar jugar a videojuegos, dormir o cocinar.
8.7.16

Lo siento, hoy no puedo salir. Tengo que aparecer en una imagen de Getty

Nunca ha habido una serie de televisión más poco realista que Friends. La fantasía que vende al público —que seis personas de veintitantos años son capaces de reunirse con cierta regularidad sin planificarlo— es una gran mentira. ¿Te imaginas los mensajes de grupo, las cadenas de emails, los compromisos y la complejidad que implicarían organizar una reunión de seis personas en una cafetería? Para ser mínimamente realistas, Friends tendría que haber sido una serie sobre seis personas hablando por teléfono, mandándose mensajes e inventando excusas para poder quedarse en su casa a ver la tele.

La semana pasada, la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos publicó la Encuesta estadounidense sobre el empleo del tiempo, un análisis anual a la forma en que usamos los preciosos minutos de nuestras cortas vidas. En general, las personas duermen (casi nueve horas al día de media), trabajan (poco menos de ocho horas en los días en que les toca trabajar) y ven televisión (poco menos de tres horas). Dedicamos apenas 41 minutos de media al día a socializarnos con otras personas, tiempo que disminuyó un 9 por ciento durante los últimos 10 años. ¿Esto quiere decir que la sociedad se está alejando cada vez más de ese paraíso feliz convivencia que presentaba Friends? ¿O es que ahora preferimos hacerlo por internet?

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Tal vez hay algo más siniestro que no estamos considerando. Tal vez la gente ya no sale porque está encerrada en casa ideando una excusa sobre por qué no podemos salir.

Esa fue la conclusión a la que llegó un estudio reciente realizado por Yelp Eat24, algo que parece una fusión entre Seamless y Yelp. En cualquier caso, no tengo razones para desconfiar de un servicio de comida para llevar que manda un comunicado de prensa explicando que la gente prefiere quedarse en casa. Así que confiemos en ellos cuando dicen que "Tal vez el miedo a perdernos cosas se ha pasado de moda y la encuesta haya detectado cuál es la nueva tendencia: el PLACER de perdernos cosas".

Según el estudio, casi el 30 por ciento de la gente termina decepcionada las noches que sale, más de una tercera parte siente cierto estrés o ansiedad, además de que la resaca y las peleas son efectos secundarios comunes. Por eso no sorprende que el 80 por ciento de la gente haya confesado que "haya tenido que inventar excusas para no salir", es decir, miente a sus amigos para no verlos.

Conocemos perfectamente estas mentiras: "mi perro está enfermo", "ya había quedado con otro amigo", "voy a ensayar con mi banda", "es que estoy intentando dejar de beber", "ya no somos novios", "creo que te has equivocado de número". Las reconocemos en otros y las usamos para mantener la apariencia de que realmente nos gustaría ir a ese festival de música noise, pero por desgracia hay un montón de insectos saliendo de un agujero en la pared y mi primo ha venido de visita a la ciudad. Estas mentiras son el lubricante que evita que la interacción social sea dolorosa, la red maquiavélica que nos mantiene unidos.

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¿Por qué no nos limitamos a decir la verdad? Pues, según la información de Yelp Eat24, que, de nuevo, es una fuente de la que no tengo razones para desconfiar, en vez de salir, la gente hace lo siguiente:

1. Ver la televisión o películas
2. Descansar o dormir
3. Comer
4. Pasar tiempo con su pareja
5. Pasar tiempo con sus hijos
6. Leer
7. Escuchar música
8. Hacer la limpieza
9. Beber
10. Jugar a videojuegos

Pasar tiempo con tu pareja o con tus hijos es una muy buena razón para no salir. Y limpiar la casa es obligatorio, pero "escuchar música" no es una actividad que requiere una tarde completa. Tampoco comer. No salir para "beber" tú solo no parece muy emocionante y supongo que "descansar" es un eufemismo de "masturbarse", algo que no debería llevarte toda la noche.

Sin importar cuál es tu concepto de "salir", el resultado es triste. Según la Oficina de Estadísticas Laborales, la gente invierte cada vez menos tiempo en cuidar de sus hijos, trabajar y socializarse y prefiere ver la tele. Y por lo visto todos mentimos para ocultarlo. Inventamos historias de que tenemos que trabajar cuando en realidad nos pasamos el tiempo jugando a Call of Duty, "descansando" en el sillón y esperando a que lleguen los de Yelp Eat24 con nuestra comida.

Lo bueno es que al menos todos hacemos lo mismo. Tu pereza, tu incapacidad de ser sincero con los demás (y probablemente contigo mismo) sobre lo que haces con tu vida no es un problema personal, es un síntoma de un mal contagioso. Si te preguntas por qué no voy a tu fiesta, recuerda que la sociedad se desliza lentamente hacia un profundo letargo. ¡Intentaré venir a la próxima!