Cultura

¿Por qué hay tiendas que se niegan a hacer rebajas en verano?

Los pequeños comerciantes plantan cara a la ola de descuentos y ofertas. Aseguran que es un problema de márgenes, volumen de ventas y masificación del consumo.
14.7.16

Fotografías por el autor

Llevamos un par de semanas de rebajas y la fiebre por cazar la ganga, la mítica y mitificada oferta exclusiva, no disminuye. Las grandes superficies se llenan y se vacían de compradores al ritmo machacón de las canciones del verano y todo el mundo luce esa sonrisa de "sí, ey, he sido yo el que he encontrado la ganga".

Aunque todos, tanto ellos, como nosotros, sabemos que es mentira. Simplemente han comprado más barato y, básicamente, lo que la tienda ha querido. Pero eso es otra historia.

Ahora no se trata de hablar del volumen de negocio que generan las rebajas —que suponemos que será, como siempre, muy alto—, ni de la cantidad de puestos de trabajo que se crean —temporales, y que sirven para que el Gobierno maquille las cifras del paro—, en este caso lo que interesa es encontrar comercios, tiendas, empresarios que se plantan y se niegan a rebajar en verano.

Negocios que tienen sus motivos para no colgar el cartel de "rebajas, todo al 70%", ni tirar los precios durante los meses de verano, etc. Esos motivos básicamente tiene que ver con el stock que manejan, los márgenes que pueden permitirse y también con plantar cara, de algún modo, a la dictadura que imponen las grandes superficies. Al fin y al cabo, no empiezan las rebajas hasta que ellas lo dicen.

En algunas tiendas de Madrid, como por ejemplo en Peseta, hace tiempo que decidieron bajarse de este barco de las rebajas y, además, reivindican sus motivos para hacerlo a través de una especie de manifiesto.

"Hace como tres años que hemos dejado de hacer, porque los márgenes que tienen las marcas que trabajan en producciones locales como nosotros son muy bajos. Aunque no lo parezca, lo que nos cuesta un producto y lo que luego le cuesta al público no tiene mucha diferencia. Cuando pagas a los fabricantes de la zona, no es lo mismo que producir en fábricas gigantes de Asia. Realmente es por eso, el margen no nos lo permite. Nuestros clientes lo saben, solemos poner un cartel con una breve explicación de por qué lo hacemos, y les parece bien. Hemos tenido, en general, bastante buena acogida a esta medida. Aunque claro, también hay algunos ni que se paran a entender el motivo", asegura Libertad, trabajadora de esta tienda que, además, produce.

Una de las imágenes promocionales de las no-rebajas

En la charla con ella, surge el tema de las grandes superficies, marcas y de cómo gestionan los descuentos. "Realmente, las empresas grandes trabajan con esos márgenes que les permite vender una camiseta a dos euros, porque les da igual. Lo que les interesa es vender volumen, siempre van a ganar. A mí esto me parece horrible, es una masificación absurda de algo que necesitamos, como la ropa, pero no a la escala a la que se nos ha acostumbrado".

En la misma línea se expresa, María, de La Integral —ropa, discos, libros y complementos—, que también habla de diferencias entre tiendas grandes y las más pequeñas.

"Normalmente, durante el resto del año, un negocio como éste no tiene unos márgenes tan altos como para permitirnos hacer rebajas. Durante el resto del año no timamos, entre comillas, a nadie. Es un tema de márgenes. Además, el período de rebajas es tan largo, que el de no-rebajas se reduce prácticamente a un mes. Es todo una continua rebaja. Nuestros artículos, sobre todo la ropa, tienen una tirada tan pequeña, tan cara de hacer… que lo que intentamos es no inflar los precios y luego no podemos hacer un 70%. Esto te lleva a pensar cómo un modelo de negocio puede hacer un descuento tan grande y aún así sacar algo de beneficio. Hace unos años este tema estaba más regulado, había un período por ley. Ahora es más libre. Ahora es El Corte Inglés o otros grandes comercios los que marcan las fechas. Yo siempre he apostado por tener cosas que no se pueden encontrar en las grandes tiendas, lo que se llama la exclusividad".

El tema de la exclusividad es importante y conecta también con lo que buscan los compradores en tiendas más pequeñas, huyendo de la estandarización a la que nos someten las grandes marcas.

Nos lo cuenta Irene Clementina, de la tienda de moda vintage Heritage & Rare. "Tenemos un cliente que se diferencia bastante del que va a Primark. Nuestro cliente no suele ir a las rebajas de los meganegocios de ropa. Aunque sí nos afectan las rebajas de otras marcas más 'hype', que aunque también se produzca en China tiene un diseño mejor. Cuando las rebajas están a tope en otras tiendas eso nos puede llegar a afectar un poco".

En este caso, en el de la tienda de Irene, influye bastante el tipo de producto que manejan, ropa vintage. "Básicamente es que nosotros no tenemos esa cantidad de stock como para desechar lo que ya no se lleva o es de otra colección. Hacemos, básicamente, selección de piezas a por las que vamos nosotros, con lo cual son únicas, casi todas. A no ser que consigamos traer un conjunto de pantalones de segunda mano o así… lo demás es todo seleccionado, no tiene sentido rebajarlo, porque no se encuentra otra igual. Hacemos siempre un pequeño descuento a los clientes, en función de lo que compren. Normalmente, no nos suelen pedir rebajas, porque el cliente no busca aquí ropa a granel. Yo puedo rebajar unos euros una camisa de los años 30, pero nunca al 70%".

Y terminamos con otra tienda de ropa, también de segunda mano y vintage, Alphaville, que tiene dos locales, uno en el Barrio de Las Letras y otro en Malasaña, dos de los epicentros de la actividad comercial de Madrid. "El motivo de no hacer rebajas es por el tipo de producto que trabajamos, que lleva el precio muy ajustado. Además, no tenemos ni stock, ni tallajes de ropa. Todo va muy ajustado. Hay gente que sí va fijándose en los carteles, y el período de invierno sí vimos que bajó la venta por no tener esos carteles, pero cada vez tenemos clienta más asidua que reconoce nuestros precios. Lo que hacemos es al final de la temporada períodos de liquidación, para hacer espacio para la ropa nueva. Ahí, nuestra clientela habitual encuentra alguna oferta".