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Desconocidos nos cuentan sus peores pesadillas

«Tengo 103 años y no suelo dormir muy bien, pero cuando lo consigo, veo muertos, cuerpos muertos de gente conocida y desconocida.»

por Roc Morin
21 Octubre 2015, 9:54am

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Siempre es de noche en algún lugar, por lo que siempre hay una tercera parte de la población mundial durmiendo, inmersa en el mundo de los sueños. Llevo 15 meses explorando el reino del subconsciente en 18 países para mi proyecto World Dream Atlas (Atlas mundial de sueños). Para ello, me acerco a desconocidos y les pido que me cuenten un sueño, y son muchas las veces que me cuentan pesadillas. Me he dado cuenta de que existen temas recurrentes en las pesadillas de las personas de todo el mundo: páramos postapocalípticos, una figura acechante sin rostro, dientes rotos, un banquete caníbal, los afligidos muertos.

En la vida real, la cultura del ser humano se basa en el conflicto. La lucha está presente en libros y películas. Podríamos crear escenas de felicidad eterna en las que nunca nada va mal, pero, por supuesto, no lo hacemos. La dicha prolongada resulta aburrida. Incluso las historias más optimistas deben incluir un reto que superar antes de alcanzar la felicidad. En los sueños, pasa algo similar. Privada de estímulos durante el sueño, la mente revela su verdadera naturaleza con las imágenes que genera. Poblamos la oscuridad con aspectos propios a los que denominamos monstruos.

Lo que sigue es una selección de pesadillas de todo el mundo. En la vida de vigilia, dedicamos un día al año a la celebración de lo macabro. En nuestros sueños, sin embargo, todas las noches son Halloween.

Sigue el proyecto de recopilación de sueños de Roc en World Dream Atlas.


«Tengo 103 años y no suelo dormir muy bien, pero cuando lo consigo, veo muertos, cuerpos muertos de gente conocida y desconocida.» —Rajouri, India.


«Había demasiada gente, así que el Gobierno envenenó el aire. Había cadáveres por todas partes». —Tokio

«Cuando se te está pasando el efecto de la heroína, los sueños son muy vívidos. En uno de ellos, estaba flotando en el universo, entre estrellas y planetas. En la distancia podía ver la Tierra. Por alguna razón, tuve que trasladar mis órganos internos a otro sitio para salvar al mundo. Había una cuenta atrás para determinar cuándo explotaría la Tierra si no lograba hacerlo a tiempo. Cuando me desperté, me puse de costado y vi que todos mis órganos estaban en la cama, junto a mí. Empecé a flipar. Mi proceso mental era: "La única forma de volver a colocar mis órganos en su sitio es meterme otro chute". Así lo hice y me sentí mucho mejor.» —Tijuana, México

«Una de las minas explotó bajo un coche en el que viajaba una familia. La madre y el padre murieron y la hija acabó desfigurada. Cuando cierro los ojos la veo, una chica sin rostro.» —Horlivka, Ucrania / República Popular de Donetsk

«Una de las cosas que aprendí trabajando de voluntario en Charity Hospital al inicio de la epidemia de sida fue que, desgraciadamente, sé reconocer la muerte. Sé cuándo se está acercando. No lo considero una bendición, sino más bien lo contrario. En mi sueño, miro al espejo y veo la muerte reflejada en mi rostro. Conozco esa mirada. Hay algo en sus ojos. Un vacío. Estoy muriéndome de lo mismo por lo que he visto morir a miles de personas.» —Nueva Orleans

«Soñé que mi marido llevaba una bombona de gas y que, de repente, explotaba. Yo no paraba de correr de un lado a otro, histérica, recogiendo los trozos que quedaban de él y llorando.» —Devpur, India

«Estaba paseando con amigos por mi barrio, cuando iba a la escuela. De repente, se nos acercó una moto. El conductor llevaba un cuchillo y mató a puñaladas a todos mis amigos. Solo yo conseguí sobrevivir. Ni siquiera me hizo un rasguño.» —Tokio

«En Afganistán, uno de mis amigos fue asesinado por su mejor amigo accidentalmente. Muchos meses después, ya de vuelta en los EE. UU., soñé que alguien tocaba al timbre de mi puerta. Al abrir vi a mi amigo, ahí de pie, feliz y radiante, con una mochila. Le habían dado un permiso de 48 h en el cielo. Pasamos el fin de semana juntos, yendo de bares, hablando y paseando a mi perro, Roxy, por el parque. Allí vimos al mejor amigo de mi amigo. Lo abrazó y le dijo, "Siempre serás mi hermano. No quiero que tu corazón se llene de culpa por lo que ocurrió". Luego vi que mi amigo sostenía su cuello y había sangre. Luego aparecía en el ataúd, con el uniforme de gala, muerto. Yo estaba sudando profusamente y empecé a llorar. Me desperté con los lametones que me estaba dando Roxy en la cara.» —Columbus, Georgia, EE. UU.

«En el sueño siempre estoy corriendo, cogida de la mano de una amiga. Nos persigue un hombre, siempre el mismo hombre al que no puedo verle la cara. Llegamos a una bifurcación del camino y nos separamos, pensando que el hombre solo podrá perseguir a una de nosotras. Justo entonces aparece un segundo hombre sin rostro.» —Tokio

«He matado a alguien y lo estoy cocinando. Es un compañero de clase. No lo odio, pero tampoco me cae bien. Lo corto a trozos y lo frío en una sartén. Me lo voy a comer, supongo que para no dejar pruebas.» —Ahmedabad, India

«Había un local industrial gigantesco en el que se estaba celebrando una fiesta. Yo quería cometer un acto terrorista. Había colocado unos pilones neumáticos bajo el edificio. Los pilones empujaron el local y lo pusieron del revés, con todo el mundo dentro. En ese momento pensé, "¿Por qué estoy haciendo esto? No tiene ningún sentido". Pero seguía haciéndolo, de todos modos. Cuando me desperté, la sensación fue tan real que por un momento pensé que me iban a meter en la cárcel.» —Detroit

«Tuvieron que sacarme a rastras de su ataúd. Al día siguiente, busqué en Google cómo suicidarme de la forma más eficaz. Me sentía culpable por su muerte. Quizá si hubiera estado más despierta aquella mañana le podría haber advertido de que llovía y le habría dicho que tuviera mucho cuidado. Lo primero que dijo el médico fue que había chocado contra un camión. Se rompió el cuello. Vale. Al menos no acabó triturado. En mis sueños se me aparece la cara de mi marido. Siempre lleva el uniforme. Ha regresado de alguna parte. Yo me siento muy aliviada, porque todo es como una mañana de las de siempre. Intento decir algo, pero no puedo. Empiezo a sentirme débil y sé que me estoy muriendo. Muero en lugar de él y me hace tremendamente feliz ver su cara por última vez.» —Tokio

«MI hermana fue asesinada, pero incluso antes ya soñaba mucho que me disparaban. Siempre es el mismo sueño. Estoy en el asiento trasero de un coche aparcado en Los Ángeles, hablando y bebiendo, cuando llega un tipo y me pregunta mi nombre. En cuanto digo "Omar", saca una pistola y ¡pum, pum, pum! Siento las balas perforar mi cuerpo.» —Tijuana

«Nunca conocí a mi madre. Murió justo después de que yo naciera. Ni siquiera he visto una foto de ella. Tengo un sueño recurrente en el que estoy borracho, en la cama. La puerta está medio abierta. Alguien llama y se marcha. Yo salto de la cama y sigo a la mujer escaperas abajo. La llamo pero no se da la vuelta. Quiero verle la cara, por lo que estiro el brazo y la cojo por el pelo para girarle la cabeza. Pero no tiene cara, solo negrura.» —Bombay, India

«Estaba en la cola con mi madre. Estábamos esperando para ser torturadas por una máquina que funcionaba con lágrimas. Exprimía hasta la última lagrima de las personas. A lo largo de la habitación había un abrevadero pintado de rojo, por el que fluía un río de lágrimas. Mi madre entró en primer lugar. Cuando salió, todavía estaba viva, pero tenía todos los huesos del cuerpo rotos.» —Brooklyn, Nueva York

«Iba en tren y nos acercábamos a la estación, que se llamaba "Felicidad". Sin embargo, en lugar de parar, el tren empezó a dar la vuelta y terminamos en un cementerio.» —Tokio

Traducción por Mario Abad.