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Cultura

Hablamos con el creador de Humor Amarillo (y de toda la tele guay en general)

Juan Herrera es el inventor del 'chino cudeiro', pero también de Goles son amores, El juego de la oca o Inocente, inocente. Lleva diez años en El Hormiguero y prepara un libro sobre crucifijos.

por Iago Fernández
22 Mayo 2015, 11:15am

En la tele de los primeros 90 no había nada mejor que Humor Amarillo . Al menos los fines de semana. Y lo único mejor que Humor Amarillo eran los comentaristas de Humor Amarillo . "Alicia no es japonesa pero se ha operado los ojos". "Este niño ha comido bocadillos de potitos, con frasco y todo". "¡Aquí tenemos a Miss Okinawa! Vaya, se ha caído al agua". No volví a escuchar aquellas disparatadas voces en off hasta la semana pasada.

Fue en la radio de 18 Chulos, a la que asistí como invitado junto a un señor con bigotazo que, al escuchar su voz, dibujó en mi cabeza una manada de chalados orientales con rodilleras en el laberinto del chinotauro, saltando sobre zamburguesas y haciendo equilibrios en una tabla de planchar. Se trataba de Juan Herrera, el tipo que junto a Miguel Ángel Coll dio vida al CHINO CUDEIRO y el resto personajes de aquel programa de Telecinco.

Herrera, ingeniero aeronáutico de formación, es una leyenda viva de la televisión y la radio. Se gana la vida inventando formatos, a menudo pioneros y exitosos. Suyos son, por ejemplo, el primer programa despertador de la radio en España, Jack el Despertador , El Juego de la Oca , Goles son amores , Inocente, inocente , El Club de la Comedia o El Hormiguero. Es autor, además, de varias obras de teatro, documentales, museos, festivales y libros, como el que va a publicar sobre la historia del crucifijo.

VICE: Dime, ¿en qué momento se te ocurrió el personaje del chino cudeiro?

Juan Herrera : Fue un homenaje a Cudeiro, un becario gallego al que apenas pagaban y tenían allí en condiciones lamentables. Le pusieron a editar nuestros videos y nos facilitó mucho el trabajo porque era joven pero sabia un montón. Era muy tímido y le queríamos mucho y por eso decidimos inventar un personaje con su nombre que apareciera en todos los capítulos. Es algo que hacíamos mucho en los guiones del programa, dedicar personajes a compañeros que trabajaban con nosotros.

Juan Herrera es el inventor del 'chino cudeiro', pero también de Goles son amores, Los ladrones van a la oficina, El juego de la oca o Inocente, inocente.

Con vuestra edición, guión y locución, el programa no tenía nada que ver con el original.

Claro porque no contábamos lo obvio sino que creábamos una historia en paralelo. El audio no debe constatar lo que ya se ve sino ampliar y hacer ficción. El programa original lo usábamos como punto de apoyo. Trabajábamos en una nave, la antigua estructura de los Estudios Mora, y no había salas de locución ni nada. Me enviaban los VHS desde Japón, una vez se equivocaron y llegaron mil cintas porno. Yo con los vídeos hacía un storyboard y después indicaba los códigos de tiempo y se los enviaba a una secretaria de realización que se lo pasaba a su vez a un editor. Gran parte del trabajo lo hacía en casa y locutábamos en los sitios más asombrosos. Una vez acabamos haciendo seis piezas de 30 minutos encima de unas banquetas porque se había inundado el estudio. No es que fuera precario, es que era de la Edad de Piedra.

Nunca habría imaginado que la época dorada de Telecinco fuese tan cutre.

A ver, hoy tienes Sálvame, con unos sillones y un plató de cuando Napoleón estuvo en España y unos teleñecos a los que pagan por estar doscientas horas hablando. Comparado con eso, la primera época de Telecinco era maravillosa. Siempre había albañiles trabajando. El primer decorado metálico en este país fue el de La Quinta Marcha . Vivíamos una revolución a nivel de iluminación, suelo con grafismos, robotización de las luces, elementos de ciclorama dinámicos, la manera de realizar los musicales... Pero a la vez era todo muy precario. Llegamos a editar Humor Amarillo metidos en una furgoneta en el parking, con dos magnetófonos, una pantalla ridícula y sin aire acondicionado.

¿Sabía Takeshi Kitano que mancillabais su programa con doblajes absurdos?

Bueno, Kitano vino a España y descubrió en la tele de una cafetería lo que hacíamos con su programa. Se quedó asombrado porque lo suyo no tenia nada que ver y la primera reacción fue enfadarse porque habíamos destrozado aquello, pero después se lo explicaron y le encantó y quiso conocernos. Él ni sabía hablar inglés ni le interesaba y nosotros japonés tampoco, así que estuvimos muy poco tiempo en contacto. Dos años después, participé en un documental para la televisión japonesa sobre un amigo japonés que es cantaor, y al hablar el realizador me reconoció y me dio un abrazo y me dijo que Kitano conservaba cintas y se las había enseñado.

"La primera reacción de Takeshi Kitano fue enfadarse porque habíamos destrozado su programa, pero después se lo explicaron y le encantó y quiso conocernos"

El laberinto del chinotauro, las zamburguesas y la tabla de planchar con la que los japoneses se partían los dientes en Humor Amarillo.

También son tuyos otros programas de la "cadena amiga", como Goles son amores .

Ese programa era asombroso y yo hacía de todo, desde el guión hasta diseñar los disfraces, que por otro lado me parece lo normal porque es lo que hacía antes en la radio donde componía hasta los jingles. Fue una etapa muy divertida en la que nos mandaron dos años a Italia a estudiar formatos y hacer sátira política trabajando para Fininvest. También trabajé en Bellezas al agua , en el programa de Jesús Gil... Se decía que éramos el canal hortera y centraban sus críticas en las mamachicho y las cacao maravillao , pero Valerio Lazarov llegaba de Italia y allí lo de las mujeres guapas viene de fábrica. Telecinco no tenia periódico ni radio pero Canal+ y Antena3 sí, así que se dedicaron a hacer guerra sucia desde sus medios.

Lo mismo sucede con tu último programa El Hormiguero , que lleva casi diez años en antena pero es muy criticado.

Te digo una cosa, El Hormiguero es el único programa de la tele que veo. Y no porque trabaje ahí sino porque quiero y porque es un programa que si no lo ves no te lo pueden contar. Si nosotros dejamos de hacerlo, nadie más será capaz de hacerlo porque nadie está tan loco y hacen falta muchos cojones y Pablo Motos tiene muchos. Yo calculo que seis. Él sabe que no es ni el más guapo, ni el más listo y lo compensa con valor y trabajo. Aunque esté con 40 de fiebre hace el programa y el nivel de calidad es altísimo. Si probamos una máquina y no conseguimos el resultado que buscábamos lo descartamos, aunque para conseguirla nos hayamos dejado un montón de pasta, varios meses de gestiones y líos en la aduana. Lo mismo con los guiones, a J. J. Vaquero -que para mí es buenísimo- le toca tirar a la papelera 18 de cada 20 ideas que escribe. Los invitados ven en el pasillo las fotos de la gente que ha pasado por el programa y se vienen arriba.

Llevas mucho tiempo trabajando con Pablo Motos y el núcleo duro del programa.

El Hormiguero surgió cuando nos dieron la oportunidad de hacer un programa creativo con el que la cadena quería para diferenciarse del resto. Empezamos un fin de semana en Barcelona en el plató de Sardá y ya después lo hicimos diario y nos vinimos a Madrid. Lo hacemos unas 120 personas y cuando vamos a ferias internacionales nadie lo cree porque calculan el doble de gente, que es como lo harían en cualquier país. Se hace con mucho esfuerzo humano, sacrificio y dolor. Trabajamos de manera salvaje, siempre en el filo. Hay accidentes y cosas imprevisibles. Grúas, un avión, tirar un coche desde la azotea... Podríamos haber muerto, pero nos ha ayudado la suerte y aquí estamos.

"Nadie más sería capaz de hacer El Hormiguero porque hacen falta muchos cojones y Pablo Motos tiene muchos. Yo calculo que seis", afirma Herrea. En la imagen (dcha.), junto a un joven Motos con camisa blanca.

¿Cuándo os conocisteis?

Pablo ya me conocía de Jack el despertador , que lo hacía en RNE y fue el primer programa despertador de España, y después coincidimos en el programa de Julia Otero en Onda Cero. Desde entonces hemos hecho mil cosas juntos, entre ellas No somos nadie , que sustituyó a los capos de Gomaespuma; o El Club de la Comedia, que al final palmamos un montón de pasta por ser ingenuos. No registramos el formato a nuestro nombre y caímos en una trampa legal. Trabajamos muy bien juntos y la temporada próxima El Hormiguero cumple diez años y haremos cambios fuertes. Cambiaremos todos los decorados, sintonías, esquemas y secciones. Vamos a romper con todo manteniendo la misma filosofía. Pablo siempre está en primera línea y yo prefiero que no me conozcan porque en cuanto te conocen ya se jodió.

¿De dónde sacas tiempo para estar siempre inventando nuevos formatos?

Los que vivimos de la cabeza tenemos que tener una distribución de tiempo diferente a los que hacen trabajos manuales. Un creativo necesita formarse, encontrar nuevos lenguajes y dedicar como mínimo un tercio de su tiempo a cosas que hará dentro de tres o cinco años. No vale trabajar solo para ganar dinero ahora, porque después dejas de ganar y se olvidan de ti. Yo en vez de negociar dinero, negocio siempre reservar tiempo para todo esto por contrato. Es fundamental compartimentar tu trabajo diario. Hace tiempo tuve un problema serio de salud por trabajar demasiado y dormir poco. Entonces lo vi claro.

¿Serías capaz de hacernos un resumen de toda tu carrera profesional?

El resumen iba a quedar largo por que soy mayor, llevo treinta años en esto y además he tenido el privilegio de no estar nunca en el paro. En este negocio he hecho casi de todo. Estudié Ingeniería Aeronáutica y Comunicación Audiovisual y empecé en la radio con un proyecto sobre educación, El pupitre loco , que fueron tres años. Después Jack el despertador , un programa experimental de mucho éxito que nos llevó a representar a España en el festival de Mónaco de radio creativa. Mi concepto de radio es la improvisación dirigida, trabajar sobre dos horas para emitir de ahí un minuto. Continué con Arroz tres delicias , que eran entrevistas dramatizadas. Por ahí pasó por ejemplo Manuela Carmena, que hacía de jueza en pueblo de Texas y trataba los problemas de los marginados, que eran los indios. De tele, además de lo que hemos comentado, hice Los ladrones van a la oficina , Inocente, inocente , El juego de la oca o La Noche de Fuentes , y en teatro 5 hombres.com , 5 mujeres.com , La vida según San Francisco o Entre fuerte y flojo . He hecho documentales y montado museos, el de Colón en Valladolid, la Casa del Río, el Museo del Toro. Ese sería un primer resumen, pero te confieso que no me gusta mucho mirar atrás.

Pues miremos hacia delante. ¿Qué tienes ahora entre manos?

Mil cosas. Nunca he parado de hacer barbaridades. Saco ahora un libro sobre los cristos, explicando el nacimiento del crucifijo desde el punto de vista del marketing y como marca comercial. Seguro que ahora mismo, a tu alrededor, tienes como mínimo un crucifijo. Llevo tres años trabajando en esto. También tengo una base de datos de músicos que tocan la guitarra como percusión y me gustaría traer ese movimiento a España. Estoy trabajando con músicos ingleses para hacer un pequeño festival de muestra. Ya he hecho varios festivales de instrumentos no convencionales. Hay gente que hace música con un taladro en una tubería y no te hablo de ruido, sino de melodía que da gusto escuchar.

En este contexto cutre de crisis ¿sigue funcionando tu método de vender nuevas ideas a la tele y la radio?

Por un lado yo creo que, si tienes talento, mejor te vas fuera de España. Luis Piedrahita, que para mí es un genio, aquí es como un negro en Islandia. Para progresar y dar un salto debería irse a un sitio con un nivel. La gente muy creativa tiene ese problema. En España no hay un público entrenado, selecto y culto porque no interesa. La industria quiere producir barato y sencillo porque si eleva el nivel de calidad, el público discrimina y exige. Lo ven como un problema de rentabilidad. Pero, al mismo tiempo, en momentos de crisis las empresas arriesgan. Lo hacen cuando no hay dinero y en época de bonanza son conservadoras. Es la parte buena de la mierda de situación en la que estamos. Hay creativos y gente con un talento enorme cobrando 400 euros explotados de mala manera, pero también está la posibilidad de inventar y, si consigues meter tu pieza, ya más adelante podrás dimensionarla y venderla mejor.