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Cultura

Los beneficios científicos y personales de no masturbarse

Decidí no tener un orgasmo durante tres semanas y después hablé con un experto sobre las cosas que estaba sintiendo.

por Por Ed Smith; ilustraciones por Alex Jenkins
13 Mayo 2015, 7:42am

El concepto de castidad no me es desconocido. En más de una ocasión he tenido relaciones en las que, por motivos sexuales diversos, mi pareja y yo nos hemos visto obligados a someternos a periodos de abstinencia.

El periodo más largo fue de tres semanas; 21 días sin practicar sexo ni masturbarme. Sin orgasmos, vamos. Aquella experiencia supuso un giro en mi vida: acabé tareas pendientes, limpié la casa y cerré proyectos personales que había ido procrastinando. Me di cuenta de que un periodo forzoso de calentón de huevos puede resultar más beneficioso para el cuerpo, la mente y el alma de lo que creía inicialmente.

Debo señalar, no obstante, que tener una charla seria con tus partes de vez en cuando es una práctica muy saludable y que muchos expertos recomiendan. Por ejemplo, Jim Pfaus, profesor de neurociencia de la Universidad Concordia, en Montreal, me dijo:

"La masturbación es una forma ideal de reducir el estrés. Existen pruebas que demuestran que la práctica de sexo o la masturbación pueden disminuir el ritmo cardiaco en reposo durante un periodo de hasta 12 horas. Además, nos permite conocer nuestros ritmos sexuales. Mediante la masturbación evocamos los actos que suelen aparecer en los estímulos visuales eróticos o pornográficos. Con eso alimentamos nuestras fantasías y enriquecemos nuestro proceso creativo".

Así pues, aunque es importante seguir echando polvos, unas pocas semanas de abstinencia ocasional también resultan beneficiosas. He querido compartir con vosotros cuáles son estas ventajas y acompañarlas con datos científicos aportados por el Profesor Pfaus.

Te conviertes en una versión mucho más productiva de ti mismo

Durante esas tres semanas sin sexo, escribí 20 artículos, construí una cama, empecé a trabajar en un libro y adquirí el hábito de comer ensalada, como cualquier adulto medianamente preocupado por su colesterol. Tan pronto como retomé el sexo, toda esa productividad desapareció, proyectada contra la pared en un pronunciado arco de espeso potencial perdido.

Son prácticamente profano en la materia, pero supuse que debía de haber alguna conexión; el semen contiene testosterona, por lo que si retienes toda esa cantidad de hormonas, acabarás sintiéndote más activo, ¿no? Más o menos.

"Retener el semen no aumenta las posibilidades de que sus componentes vuelvan al torrente sanguíneo", explica el profesor Pfaus. "Sin embargo, al hacerlo aumentas la excitación ante la expectativa de practicar sexo real. Esa sea quizá la 'energía' de la que hablan los aficionados al sexo tántrico. Aprender a mantener la erección y a aguantar la eyaculación hace que el orgasmo sea más intenso y placentero. Está comprobando con los humanos y las ratas. Por tanto, el aumento de 'energía' es más un factor psicológico y de autoconvencimiento que otra cosa".

Ese era el aumento de energía que experimenté. Después de plantearme el reto personal de no masturbarme, pronto me di cuenta de que necesitaba otros estímulos con que ocupar mi mente. Y ¿qué mejor distracción que intentar montar una cama cuyo único propósito en la existencia es el de destrozar las relaciones duraderas?

Por primera vez en tu vida de adulto, te levantarás sin sentir ganas de llorar

Hubo una vez, hace como un milenio, en que al despertar por la mañana, el mundo parecía un lugar fantástico y plagado de oportunidades interesantes. Llegado a mi madurez, las mañanas son un recordatorio de los varios dolores que me achacan y los 20 mensajes de correo que tengo que leer, antes incluso de que haya podido cepillarme los dientes.

Sin embargo, durante esas tres semanas de abstinencia todo era de color de rosa. Por alguna razón, cada nuevo día era mucho menos mierdoso que el anterior. No masturbarme me aportaba cierta sensación de levedad, de pureza. "Hay hombres que experimentan un gran sentimiento de culpa al masturbarse", afirma el Profesor Pfaus. "Otros intentan llegar al orgasmo varias veces al día de forma obsesiva. Y los hay que sufren ambos extremos. Su naturaleza obsesivo-compulsiva les hace masturbarse con frecuencia, quizá con demasiada, ya que tanto el pene como los mecanismos de eyaculación acaban en un constante estado refractario".

No ser capaz de controlarte la polla es una experiencia bastante miserable. Es como una castración llevada a cabo por el mismo órgano que representa y define tu masculinidad.

Estás prácticamente todo el tiempo con una erección

Este es un aspecto físico que deberás soportar. Puede que no masturbarse sea bueno porque te hace sentir despierto, limpio y listo para comerte el mundo, pero pasarás la mayor parte del tiempo con una barra de Twix en el bolsillo del pantalón, aunque estés hablando por teléfono con tu padre. Según explica el Profesor Pfaus:

"Tanto en el hombre como en la mujer, la erección requiere la activación simultánea de las secciones simpática y parasimpática del sistema nervioso autónomo. En primer lugar, el corazón ha de bombear más sangre a los tejidos. Luego, una vez que la sangre ha llenado el cuerpo cavernoso del pene y el clítoris, el sistema nervioso parasimpático toma el control y constriñe los vasos sanguíneos para retener la sangre en los genitales (y en los pezones y en otros tejidos eréctiles). Existe un mecanismo medular que se produce en la región lumbar inferior y se encarga de cambiar de parasimpático a simpático, lo que a su vez genera el orgasmo (y la eyaculación en los hombres). Mientras tienes una erección, este mecanismo está inhibido por (entre otras cosas) una disminución de los niveles de serotonina.

"Así, si te masturbas con frecuencia, entras en estado de refractación, lo que activa ese descenso de la serotonina sin impedir que la sangre fluya hacia los genitales, ya que se mantiene el tono parasimpático (que es el que contrae los vasos sanguíneos). Por esa razón, si pasas unas 24 o 48 horas sin sexo, posiblemente notarás que tienes erecciones más duras y prolongadas. Aun así, cada uno es distinto, por lo que el estado óptimo de una persona puede ser la disfunción de otra. El primero debe determinarse para cada individuo en función de las circunstancias".

Así que, si estás pensando en probar un periodo de abstinencia, necesitarás disponer de tiempo para ti. Y si vas a hacerlo durante mucho tiempo y no quieres que la gente te mire en el metro, siempre puedes recurrir a la cinta adhesiva para pegarte el trasto a la pierna.

Puedes sentirte un poco frustrado sexualmente

Esta es la parte más horrible, despreciable, vergonzosa y grotesca de la abstinencia. Privados de sexo durante un periodo superior a 48 horas, la mayoría de los hombres que conozco se transformarían en una especie de simios lascivos y tontainas.

Las distracciones que encontramos en el trabajo y nuestras aficiones serán de utilidad, así que conviene que fluyan. Pero no es de extrañar que al no masturbarte sientas más deseo sexual. Por tanto, al menos en mi caso, lo mejor para disfrutar de la castidad es, paradójicamente, tener una pareja. Si lo haces solo, ya sea como un reto personal de corte sádico o por los beneficios que aporta, y notas que empiezas a mirar a todo el mundo, para de inmediato. A fin de cuentas, la masturbación no es motivo de vergüenza; al contrario, es una parte natural de la expresión sexual.

"No nos vamos a morir por dejar de masturbarnos un tiempo", concluye el Profesor Pfaus, "pero es abstinencia impedirá que nos descubramos a nosotros mismos. Todos sabemos que la abstinencia en el terreno sexual suele venir impuesta por personas obsesionadas con la 'pureza' y 'una conducta moral apropiada', personas que no pueden soportar el placer de los demás".

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