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AMÉRICA Y EL COMUNISMO
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EL CASO DAVIS: MATRIMONIO GAY Y GÉNERO
Kim Davis
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BERGOGLIO Y LA POLÍTICA
No es mi intención esbozar una teoría conspirativa, pero es evidente la impaciencia del Vaticano con el ayuntamiento de Roma, en parte atribuible a la posición de apertura "real" de Marino a las parejas homosexuales.Recientemente, a pocas horas de la definición del Sínodo como "no un parlamento, sino una expresión de la Iglesia que lee la realidad con el corazón", Bergoglio y todos los medios de comunicación del Vaticano habían expresado el deseo de un "avance político" para la ciudad de Roma, después de haber apoyado a la anterior administración romana de alcalde Alemanno. Y de nuevo, hay elementos como el Osservatore Romano, que dice de Roma: "La capital, a menos de dos meses del inicio del Jubileo, solo tiene la certeza de sus ruinas". No está mal, teniendo en cuenta que una buena parte de la propiedad de Roma pertenece al Vaticano que no paga ningún impuesto al ayuntamiento.Dando por verdaderas y reales todas estas críticas a la municipalidad de Roma, es aún más imprudente e irresponsable el golpe de efecto del Jubileo Extraordinario, un evento que se espera que atraiga a 25 millones de personas sin haber sido acordado correctamente con el gobierno y con la ciudad que acoge al Vaticano.Todas estas contradicciones, paradojas y aperturas falsas son síntomas inequívocos de una institución que ha decidido responder a sus propios escándalos internos y a la crisis de los fieles en el mundo no con una verdadera reflexión sobre la identidad y la misión de la Iglesia en este milenio, sino con un rebranding del que Francisco es el testimonio ideal.El ejemplo más reciente se remonta a hace unos días, cuando Bergoglio de nuevo centralizaba la atención de los medios por hablar públicamente con estas palabras: "Hoy, en nombre de la Iglesia, pido perdón por los escándalos que se han producido recientemente en Roma y en el Vaticano". Hacer las paces ante la habitual multitud de fieles que sella con un aplauso atronador el "perdón" es uno de los trucos más probados del Papa, que nunca entra en el fondo de tales escándalos. El portavoz habitual, Federico Lombardi tuvo que mentir sobre las palabras del Papa, no dejando claro cuáles son los hechos que el Papa quería expiar, sino que simplemente era el deseo de Francisco "querer llegar a la gente común, con problemas y que se entristece cuando lee los escándalos provocados por la Iglesia y sus hombres". Sin embargo, los escándalos concretos no faltan. El más reciente es el caso que estalló en torno a la designación del nuevo embajador de Francia ante la Santa Sede, el católico Laurent Stefanini, el Vaticano no quiere aceptarlo porque es abiertamente gay.Todos juntos, estos elementos enseñan sólo una cosa: no se puede responder a las interferencias de una monarquía absoluta como el Vaticano en el plano abstracto de la espiritualidad y la ética, sino en lo concreto de las leyes que rigen los estados democráticos.Sigue a Riccardo en Twitter
