Bienvenido a Hotel Pikes, el hogar para los adultos en Ibiza

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Bienvenido a Hotel Pikes, el hogar para los adultos en Ibiza

El alguna vez hogar de Freddie Mercury sigue siendo el secreto mejor guardado de las Islas Baleares.

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Esta nota se publicó originalmente en THUMP UK.

El hotel se está yendo al infierno. Cada día que pasa nos hundimos más en el abismo de la sociedad. Las cosas se ponen más oscuras y se alejan de la ya perdida esperanza de que se puedan poner mejor. Hay guerra, hay hambruna, hay una palpable sensación de que las cosas han alcanzado su punto de quiebre. Las semanas y meses pasan sin señal de respiro.

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Estamos estresados, ansiosos y deprimidos. Las nubes se ciernen en el horizonte—el tipo de nubes que se sienten insoportablemente estrechas, como si estuvieran bajando directo hacía ti con el intento de devorarte por completo—y el sol no es otra cosa sino un recuerdo distante.

En un mundo como este, las cosas se van por el extremo. En este mundo, el placer se ha convertido en algo inesperado. Lo placentero se ha convertido en algo extraterrestre, desconocido, casi espeluznante. El sentir placer en este día y era es, en un sentido, el abandonar la realidad y las tendencias para hacerte sentir delirante. O culpable. O ambas.

Entonces, ¿a dónde vas cuando quieres una experiencia de placer sin sentirte hastiado después del acto? ¿Dónde quieres estar cuando la tierra finalmente se rompa en dos y seamos succionados en el infierno que yace bajo nosotros? Te diré. Te diré dónde te querrás encontrar cuando el cielo ennegrezca para siempre y sientas la relajante muerte detrás de tu cuello: en Pikes Hotel.

Enclavado a unas cuantas millas de las peceras y las sandalias de San Antonio—un lugar que, como el Great Yarmouth o Blackpool, disfrutado en sus propios términos puede ser increíblemente divertido—al final de un polvoriento camino, está uno de los espacios más decadentes y hedonistas de Europa.

Pikes, conocido actualmente como Ibiza Rocks House después de que un conglomerado de clubes compró la propiedad en el 2008, tiene una larga historia. Aunque no haya tenido la clase de impacto en la cultura club que tuvo Amnesia o el Ku, la historia de Ibiza como destino para aquellos buscando vacacionar de la vida misma no estaría completa sin un capítulo o dos sobre la finca del siglo 15 que pertenecía a un balandrista, modelo, actor y gígolo, que fue convertido en un punto de reunión sinónimo de días lánguidos y noches salvajes que duran un largo tiempo en los recuerdos.

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Tony Pike—el hotel fue nombrado como su fundador—ha vivido la clase de vida que no podrías estructurar incluso si trataras. Su historia nos lleva con la Marina Mercante y la armada Australiana, historias de amor en botes salvavidas y accidentes practicando bobsleigh, seis esposas y tres mil quinientas amantes. Él es, de muchas formas, el último de su tipo—el disoluto, pícaro, excéntrico británico que conquistó el mundo y creó su propio legado. El hotel Pikes es el trabajo de una vida.

Pike compró lo que en esos días era conocido como Can Pep Toniet por un precio equivalente a unas £32,000, lo que fue hace toda una ganga, considerando el éxito que es 36 años después. Conocido por las largas fiestas que hacían las súper estrellas como Freddie Mercury—quien paso un cumpleaños ahí, haciendo una fiesta tan sorprendente que la pirotecnia se podía ver desde Mallorca, a unos 100 Km de distancia—y por otras interminables celebridades que no se han resistido a sus absurdamente lujosas suites. El hotel tiene una reputación global de ser el lugar donde puedes pasar el mejor momento de tu vida, en privado. Lo que sucede en la alberca de Pikes, se queda en la alberca de Pikes. En su mayoria.

Pero Pikes no es importante por el video de "Club Tropicana" que fue filmado ahí y por las cosas innumerables hechas por gente famosa en los cuartos traseros del hotel. Es un espacio importante por lo que Pikes representa. Abriendo el 4 de julio de 1980, justo el mismo día que Café Del Mar, ofrece una clase de idilio ibicenco, una sensación balear beatificada que es lo mejor que esta serie de islas míticas y místicas ofrecen. Desde la cancha de tenis verde y rosa hasta la terracota curtida en las terrazas de la azotea, el sitio gotea positivamente con una ligera sensación de otro mundo—el tiempo en Pikes no funciona de la misma forma que lo hace en el resto del mundo.

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Esa intemporalidad no sólo está confinada a los atardeceres sin final gastados en sorber fuertes daiquiris de fresa en una hamaca, mirando tus preocupaciones disiparse en las profundidades de tu creciente bronceado. Pese a los perfectos días ahí, Pikes cobra vida en la noche.

Ahora, como muchos de nosotros sabemos, es bajo el mando de la oscuridad donde nos sentimos más cómodos al exhibir nuestro ser sin reservas. Este parece ser el caso del sitio de descanso más notorio de la isla. Con sus recovecos y fiestas que pueden durar más que las fiestas en los clubes nocturnos de Londres, el lugar es una locación perfecta para toda clase de experiencias nocturnas. Este verano, ha tenido a artistas tan diversos como Carl Craig, Leo Mas, Ruf Dug, Artwork y más, tomando el control del pequeño cuarto que da lugar a un par de decks y a menos de cien sudorosas almas. Es un clamoroso e intimo espacio, empapado con encuentros cercanos del tipo adulto y si hay un selector que se ha de verdad le da vida al sitio, es el favorito, DJ Harvey.

Harvey me contó que hace algunas décadas decidió evitar Ibiza porque el no pensaba que "los hooligans del futbol y la basura europea", como él los llamó, "merecieran su presencia". Bueno, el barbudo gurú de la cultura club eventualmente cedió y el año pasado tomó una residencia de verano en el hotel de Tony Pikes. La fiesta Mercury Rising—nombrada en honor a su huésped más regular—se ha vuelto una institución del lunes por la noche en la isla, una pequeña fiesta que se siente como una verdadera fiesta, opuesto a pagar la mejor parte de tu quincena por una botella de agua en un club que confortablemente acomoda a toda la población de tu provincia. Es una encarnación moderna de los días de marcha libre, cuando lo balear era un sentimiento y no una categoría de Beatport.

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"Durante mi pequeña estadía aquí en los últimos meses", me cuenta Harvey, "he tocado techno hemorrágico en HYTHE, he tocado música de atardeceres en el Hostel La Torre, estoy haciendo música de cuello escotado con Tale Of Us en Space y aquí en Pikes, he tocado música dance para adultos".

Cualquiera que haya visto al hijo favorito de Cambridge tomar control de los decks por toda una noche sabe el viaje salvaje que el hombre realiza contigo. Para su último set del verano en Pikes—una sesión de diez horas y media que llegó hasta la mañana del martes—la interpretación de Harvey de música dance para adultos pasó por todo desde el ritmo solar belga hasta los nuevos ritmos con edits de disco, pasando por proto-house sólo por nombrar algunos favoritos.

Siempre con su visión de amor a lo estadounidense, Harvey, vestido con un chaleco y un par de aviadores de prescripción con un estilo setentero a la Napoleon Dinamita, comandó el cuarto con absoluto aplomo, capas de mirar a todos y cada uno en la audiencia a los ojos. Habiendo hablado con él algunas veces, sé que Harvey aún encuentra el mezclar excepcionalmente estresante, una experiencia que le genera ansiedad, pero siendo el viejo pro que es, no abandona el show. Con una gran sonrisa en su rostro y un tamborino en su mano, él se vio y se escuchó como la figura divina en que se ha convertido.

Pareció que en el curso de la noche, todos los que tropezaron con la pequeña trastienda de Harvey parecían tener una conexión con él. Los DJs esperaron pacientemente por la cabina para un rápido saludo; los adultos que estaban ahí cambiaron historias de cuando iban afuera por un cigarro; lo jóvenes devotos se reúnen en nerviosas manadas tratando de tener la posibilidad de obtener una selfie. Alguien incluso se acercó a él para ofrecer a Harvey una botella de poppers, los cuales educadamente declinó. Si todo esto no es un grito de "una fiesta increíble", entonces, francamente, no estoy seguro de que lo sea.

La tarde tras la mañana siguiente las cosas aún continuaban con fuerza; hay cocteles y una fila de fumadores y la visión de Tony Pikes, vagando por el reino de su propia creación.

A cierto punto, decide tomar un pequeño descanso en el sol. El mismo Harvey emerge de la oscuridad de su cuarto, sacude sus pantalones y ejecuta un clavado perfecto en el azul de la alberca. Unos segundos después, emerge, pasando sus manos por su cabello. "Eso fue agradable, ¿o no?", comenta. Sí, lo fue.

Josh está en Twitter