La adicción a las aplicaciones de citas es real

"Las aplicaciones de citas son máquinas tragamonedas: hay una promesa de que vas a encontrar algo bueno, y todo el tiempo te dan esperanzas para que sigas intentando".
16 Febrero 2017, 11:49pm
Este artículo fue publicado originalmente en Tonic, nuestra plataforma especializada en temas de salud.

Pregúntale a cualquier soltero y te dirá que las peores relaciones que ha tenido son las que se dan gracias a las aplicaciones de citas. 'Ghosting', mensajes sin contestar, falsas esperanzas e incluso algo de abuso emocional. Aún así, uno sigue entrando a las aplicaciones, y la nueva encuesta de Match confirma por qué los dedos siempre vuelven a ellas: uno de cada seis solteros (15%) dicen que son adictos al proceso de buscar citas. Los hombres la tienen peor —son 97% más propensos a ser adictos a este proceso que las mujeres— pero las mujeres son 54% más propensas a sentirse desgastadas en la búsqueda de citas.

La fatiga mental de alguien en sus veintitantos que está en Tinder, Bumble, Hingie o Hater (una nueva aplicación para juntar a personas que odian cosas en común) es palpable: "Es desgastante conectarse con alguien y tener química a través del celular, y después reunirse para darse cuenta que todo fue una pérdida de tiempo —o porque no se ven como en las fotos o porque no son interesantes"—, dice Elan, un diseñador de productos de 29 años que vive en Brooklyn, Nueva York. "Tienes que iniciar una conversación de la nada con una completo desconocido, hablar de cualquier cosa y después no pasa nada", dice Amy, una reclutadora de 26 años que vive en Chicago, Estados Unidos.

Dos tercios de la gente que usa esto, ni siquiera ha llegado a salir con alguien que conoce a través de la aplicación. Y ser rechazado por un completo desconocido —a quien, además, le diste like por pura lástima— definitivamente deja una marca. "No hay manera más rápida de pasar de caliente a frío que con ese segundo donde la persona te da 'match' o no. "¿No hizo 'match' conmigo? Son terribles, que se vayan a la mierda", dice John, un manager musical de 31 años de Nashville, Estados Unidos.

Aún así, los solteros vuelven a usarlas por una simple razón. "Las aplicaciones de citas son máquinas tragamonedas: hay una promesa de que vas a encontrar algo bueno, y todo el tiempo te dan algún tipo de esperanza para que sigas intentando", dice David Greenfield, fundador del Center for Internet and Technology Addiction y profesor de psiquiatría de la Universidad de Medicina de Connecticut. Los investigadores lo llaman el cociente variable de refuerzo: El premio es impredecible en términos de cuánto será, o cuándo se dará, pero está ahí afuera. Y mientras buscamos a un amigo —o sexo— suficientemente atractivo que nos de 'match' y a mensajes promisorios que nos den un poquito de dopamina en el cerebro para volver por más.

"Yo hago 'match' con alguien, y me digo a mí mismo que voy a parar apenas obtenga un buen 'match'. Y después te das cuenta que se te fue una hora", dice Jenny, de 28 años, una representante en ventas tecnológicas de San Francisco.

Greenfield dice que esos sentimientos de adicción no llegan de manera sorpresiva, y la mayoría de nosotros no podemos ayudarnos, de todas formas. "La dopamina es un neurotransmisor muy poderoso. Está conectado con los circuitos de supervivencia como los de comer y tener sexo, así que estás hablando de ir en contra de algo que lleva desarrollándose en el cerebro por miles y miles de años". Debemos aclarar que los humanos, son algo imprecisos con el uso de la palabra adicción. Greenfield dice que el número de personas que tienen un problema de verdad —es decir que usan la aplicación como una droga, han desarrollado una tolerancia, o se mete en medio de una relación real, trabajo, o salud— aún no está claro.

Además, mirar la lista de 100 solteros mientras almuerzas puede sentirse más productivo que terminar una presentación en PowerPoint, y no es un lavado total. 5% de la gente comprometida en una relación han dicho que conocieron a su media naranja en línea —así que esperemos a ver—.

Y si tu adicción a las aplicaciones de citas se enfrenta con la de Instagram, prepárate para sufrir un poco. "Finalmente, tener infinitas opciones no nos hace más felices, nos estresa aún más", dice Greenfield. Probablemente ese es un buen argumento para ir a un 'happy hour' y ver cómo sale todo... pero con Tinder como un plan b.