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Música Electrónica: Placer y Máquinas

La música electrónica nació como futurista. Es como si fuera la expresión sonora de la ciencia ficción de Isaac Asimov, el futuro llegó. La música electrónica y de computadoras está en todos lados: es la música del presente.
1.4.14

And I said, "Wait a second, I know the synthesizer.

Why don't I use the synthesizer, which is the sound of the future?"

- Giorgio Moroder, Random Access Memories.

La música electrónica nació como futurista. Es como si fuera la expresión sonora de la ciencia ficción de Isaac Asimov, que imaginaba un mundo robótico, frío, aerodinámico y de estética plateada. Pero al igual que en estas novelas, el futuro llegó. La música electrónica y de computadoras está en todos lados: es la música del presente.

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¿Por qué nos gusta hipnotizarnos con esos beats? ¿Qué tiene nuestra época que ya no pensamos en el futuro, sino en el presente hedonista?

Me eché un clavado en lo que podría ser la "filosofía" de la música electrónica de los últimos años. Pienso que está hecha a nuestra medida. Y ahí les va por qué:

Música de máquinas.

Es el típico dicho de papás o abuelitos clavados en la música clásica a-la-Mozart. Y vaya que tienen un punto, pero no es música de máquinas: es música de hombres que aman las máquinas. Estamos rodeadas por ellas, nos hacen la vida más fácil y son parte de nuestras vidas.

Desde los sintetizadores hasta las computadoras, gracias a las máquinas la música electrónica amplía el espectro de lo que tradicionalmente se ha entendido por "música". Se trata de armonizar el ruido: explorar la tecnología para encontrar posibilidades radicales dentro del sonido. El error -o glitch- se vale (como "el glitch de la Matrix"). Las fallas del sistema se hacen estéticas. Los errores analógicos y digitales se loopean y editan para sonar bien y acercarnos a sentimientos no alcanzados por los clásicos:

Matar a la humanidad.

Pensemos en la letra y las voces de nuestras canciones electrónicas favoritas. Las divas del trance y el house no son lo principal. Son anónimas. Sexys. Impersonales. Nos susurran al oído mientras el cuerpo entero se mueve sin pensarlo. Borramos a la humanidad de la ecuación. Mientras el pop usa lo electrónico para imitar instrumentos y que salga más barato, la electrónica busca exactamente lo contrario: sonidos y voces que nos conecten con el alter-mundo. Sin parámetros humanos, conectamos con la universalidad… un delicioso culto a la pista de baile y a los mantras de la abstracción y la repetición.

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Este es un remix de la rola de Heaven, de los Rolling Stones:

La cultura del underground.

Los raves y los antros son los escenarios por excelencia del techno. Ambos tienen algo en común: casi siempre está bien pinche oscuro. Si la comparamos con otros géneros, la música electrónica propone toda una revolución de los sentidos porque desecha la jerarquía que Occidente le da a la vista (pensemos otra vez en el pop) y propone el oído, puro y simple. Por eso usamos lentes de sol, o vemos a alguno que otro pacheco abrazando bocinas en los conciertos. El cuerpo entero se convierte en una oreja. Minimizar lo visual hace el sonido más vivido. Aquí bailamos con los ojos cerrados y preferimos unas buenas bocinas a un show de lásers.

Amamos lo repetitivo. Lo cuadrado y frío. Los bajos coordinados. La oscuridad.

Hedonismo corporal.

El pacheco abraza la bocina porque la música electrónica hace que desaparezca la vieja dicotomía entre cabeza y cuerpo. Entre música "inteligente" y música "tonta" que sólo sirve para bailar. En definitiva, gran parte de la electrónica es este dance music, pero no solamente. Kodwo Eshun decía que es una música que logra que la mente baile y el cuerpo piense. Y en efecto, para bailar bien no hay que pensarlo.

Movimientos tribales e intuitivos. Es automático, y líquido. Es el groove: el placer corporal absoluto.

Feel it coming on

I waited for so long!

Feel it come my way

Each and every day

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By the time I put on my shoes

Already have the groove…

Meditación y trance.

Los beats repetitivos tienen un efecto en el cuerpo y en la mente. Como los mantras que se usan en las tradiciones orientales para la meditación, las repeticiones se diseñan para que el cerebro se adentre en sí mismo y las vibraciones nos ayuden a concentrarnos. La percepción se aumenta a través de la complejidad sonora.

A diferencia del rock, las letras no hablan de revolución, cambio o protesta sino de celebración, esperanza o misticismo. Es de las pocas experiencias colectivas que tenemos en nuestros días porque conectamos con el público a través de la pista de baile. La música es el sentimiento colectivo, bailado en lo individual, que acaricia el cuerpo entero, dejando la razón de lado. Salimos de nosotros para perder el ego y conectar con la experiencia terapéutica de lo místico. Como dice la canción, House is a feeling. El house es un sentimiento.

Drógame

No podemos dejar de lado el hecho de que junto con la tecnología, la música electrónica ha sido siempre diseñada para intensificar el efecto de las drogas. La forma en que la música trabaja en el oído es muy parecida a la de los químicos: modifica la percepción y nos lleva a escapar del abismo cotidiano. Estas sensaciones de la droga se han codificado en la música (aunque esto no es exclusivo de la música de baile). Por eso cada género es un viaje distinto: el house ketaminero, el acidificado psycho, o el extasiante trance. La buena música electrónica, como las drogas, es deliciosa --y adictiva. El acceso a mundos místicos y distorsiones perceptivas se hace con las dos.

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Sinestesia: oímos colores, y vemos sonidos.

I opened the Pandora box of multiple reality,

Now there are poetic metaphors

For describing an ancient experience

I could just as well

Use more modern and scientific metaphors

To describe how I got into trouble

I could say

That by using psychedelic drugs,

I became TUNED

A grandes rasgos y sin meterme a géneros específicos, creo que estos son los comunes denominadores de la música de nuestra época. No es el pop y su consumo masivo de lo visual, ni el rock y su sentido colectivo. Es una música individualista que engaña nuestras percepciones, y nosotros dejamos que lo haga. Cambia rápido, y así de rápido nos acomodamos.

¿Qué clase de género electrónico va a seguir? ¿Se van a agotar todas las nuevas ideas y entonces nos enfocaremos en el pasado? ¿O será tiempo de ver hacia un nuevo tipo de futuro?