Yo toco el violín. Es muy pinche difícil y si estoy tantito menos de buen humor, esa cosa lo sabe, lanzando sonidos como si las cuerdas estuvieran siendo rasgadas contra un muro de ladrillos. Lo entiendo. Entiendo cómo el programar instrumentos MIDI para replicar una orquesta podrían parece como afrenta para la gente que pasa la vida entera perfeccionando una relación física y psicológica con una pieza hueca de madera o una curva de metal.Pero nunca había sido tan fácil, claro. Los dispositivos electrónicos siempre han representado desde el comienzo una nueva forma de expresión, no para reemplazar algo en la música, sino para expandir a la música misma. En la ventana junto a la de esta publicación, por ejemplo, estoy programando un santo desmadre digital en Max/MSP que hará que mi violín suene como si estuviera siendo eructado desde las entrañas del infierno de las máquinas.
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Una especie de guerra se está desarrollando, entre los puristas de la acústica y un músico en Connecticut, Charles M. Goldstein. Goldstein planea una interpretación del ciclo del "Anillo" de Wagner utilizando instrumentación digital únicamente, y lo está haciendo de tal forma que replantea la pregunta de la música electrónica: ¿Qué tal si la meta no es expresamente la de expandir la música, sino recrear a los músicos/instrumentos reales de la forma más cercana posible, hasta el punto de posicionar bocinas en un foso de orquesta como si fueran los intérpretes humanos? Es la pesadilla de los puristas, la suma de todos los miedos, pero Goldstein argumenta que esa es la única forma en la que él puede llevar a cabo el ciclo con sus restricciones presupuestarias actuales."Las compañías pequeñas no pueden pagarle a 80, 90, ó 100 músicos para utilizarlos en sus producciones, es por eso que muchas empresas pequeñas utilizan un piano, o un par de pianos" Goldstein le dijo al New York Times. "Tuve la idea de que las compañías locales pequeñas, en vez de utilizar dos pianos, podrían utilizar alguna especie de sonido digital para producciones pequeñas". La interpretación aún incluiría vocalistas humanos, naturalmente, pero el posible artista ha sido sujeto a amenazas y acusaciones por "traición" por parte de músicos profesionales de todo el país.Todo parece un poco duro ya que la alternativa no es contratar a cien músicos para la presentación, sino no realizar la presentación en absoluto. Una misiva, de acuerdo con el Times, léase, "la participación con este monstruoso concepto de orquesta digital está siendo comunicado a cada músico de las principales orquestas de este país". Adiós a la simpatía.La pregunta interesante es aún más profunda. Es acerca de ese piano, el substituto pre-digital para las óperas. ¿No representa eso una especia de reemplazo tecnológico? Fue apenas hace un siglo que el piano era el suplemento de la música grabada. Los aficionados no iban y compraban la grabación de una composición siendo tocada, compraban una partitura y la tocaban ellos mismos (o iban a escuchar a alguien más tocarla). La partitura de Tin Pan Alley era el .mp3 de los comienzos del siglo 20, así que, ¿cuál es la diferencia?Es en verdad la raíz de la obviedad principal de la música electrónica: la distinción fundamental no es válida. Mi violín en algún punto en la historia fue una maravilla tecnológica. Ahora es arcaico. Así es con la tecnología, en todas partes.
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