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Cómo hacer desayuno con tu propia vagina

Sólo porque puedes no significa que debes.
13.2.15
​hacer yoghurt a partir de las secreciones vaginales se ve igual que el yoghurt hecho en casa de la foto. Foto vía mellowynk/Flickr

La idea se me ocurrió cuando una amiga y yo discutíamos sobre las propiedades probióticas de la vagina. Ella nos escribió un mensaje a mi y a un par de amistades: "¿Por qué hay un libro de cocina entero dedicado a recetas con semen y NADA en Google sobre cultivar con nuestro flujo vaginal?".

Entonces, y mientras el fantasma de Julia Child miraba con desaprobación, ella tomó una cuchara, un sartén, un termómetro para mermeladas y comenzó la tarea de crear yoghurt desde su vagina, lo último en cocina de origen local.

Cecilia Westbrook es mi amiga, estudiante de un master y un doctorado en la universidad de Wisconsin, en Madison. Hemos hecho bromas sobre crear nuestro propio yoghurt a partir de secreciones vaginales (bromas como los beneficios dietéticos de comer vagina o sobre ponerle "Queeffer" al producto) pero hicimos una búsqueda en Google y nada. Ni siquiera literatura medica. La curiosidad aumentó y Westbrook comenzó a investigar en serio. ¿Qué otra opción había más que intentarlo ella misma?

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Cada vagina alberga cientos de distintos tipos de bacterias y organismos. Estos organismos, conocidos como la flora vaginal, producen acido láctico, peróxido de hidrógeno y otras sustancias que mantienen una vagina saludable. La bacteria dominante se llama lactobacilo, la que también es utilizada por las personas para cultivar leche, queso y yoghurt.

Pero Westbrook no hizo su yoghurt sólo por las bromas asombrosas. Y sin duda no lo hizo porque tuviera hambre. Ella sabe tanto sobre química vaginal que pensó que comer yoghurt hecho de sus jugos femeninos sería bueno para ella. En serio.

Su primer montón de yoghurt sabía amargo, picante y casi como un hormigueo en la lengua. Lo comparó con el yoghurt indio y lo comió acompañado de arándanos azules.

La razón son los probióticos, una bacterias amistosas que cuando se ingieren se cree que mantienen nuestros intestinos saludables. Seguramente haz visto la publicidad sobre los yoghurts probióticos que sirven para tu estomago. También hay a la venta probióticos específicos para la vagina, los que prometen mantener tu vagina saludable asegurando que allá abajo hayan más bacterias "buenas" que malas.

"Puedes tomar un probiótico oralmente y hacer que las bacterias terminen en la vagina" dice Larry Forney, un microbiólogo de la universidad de Idaho. "Entonces la idea de comer yoghurt para tratar tu vagina te hace pensar por un momento y decir '¿No hay acá un problema con las cañerías?' Pero de alguna forma funciona".

En teoría al menos. ¿Y qué puede ser más sano, pensó Westbrook, que tomar bacterias saludables desde tu propia vagina y cultivarlas para poder comerlas más tarde?

El "método de recolección" fue con una cuchara de madera. Ella armó un control positivo (hecho con yoghurt real para comenzar el cultivo) y un control negativo (con leche solamente, nada más) y combinó su propio ingrediente al tercer lote de yoghurt. Lo dejó de un día para otro y la magia de la biología creó un bowl bastante respetable en tamaño.

Su primer montón de yoghurt sabía amargo, picante y casi como un hormigueo en la lengua. Lo comparó con el yoghurt indio y lo comió acompañado de arándanos azules.

Resultó que esta no era una buena idea en absoluto.

De acuerdo con Forney, "Cuando recolectas secreciones vaginales no sólo estas recolectando el lactobacilo. Estas recolectando todo". Y es posible, día tras día o de mujer en mujer, que "lo que estas usando en tu yoghurt ya no está dominado por el lactobacilo, si no que otra bacteria, la que podría ser patógena" explicó.

A veces esta falta de balance puede causar infecciones por hongos y otras experiencias desagradables. No quieres que esos organismos terminen en tu desayuno. Incluso una vagina saludable hospeda bacterias que pueden hacer mal si son cultivadas.

"Es una mala idea en general" dice Forney. "Pero hay un elemento que tiene cierto atractivo: está usando bacterias de su propia vagina".

Ya que cada mujer tienen un balance distinto de bacterias o lactobacílos, los probióticos vaginales pueden ser cuestionables. Pero si una compañía o universidad creara probióticos que fueran personalizados con la flora microbial de la vagina de la misma mujer, sería más efectivo que los productos que venden en el supermercado, explica Forney.

Los beneficios a la salud por comer tus propios probióticos personales pueden no ser tan positivos como esperaba Westbrook, pero algo de mérito hay en su plan. "Me gusta lo que está haciendo en principio, pero es riesgoso porque ella no sabe lo que está haciendo y puede terminar con un mal lote" dijo Forney.

La administración de comidas y drogas de Estados Unidos (FDA) está de acuerdo. Theresa Eisenman, encargada de prensa en el centro de salud de los alimentos y la nutrición en la misma oficina, dijo "las secreciones vaginales no son consideradas 'comida' y pueden transmitir enfermedades. Un producto alimenticio que contiene secreciones vaginales y otros fluidos del cuerpo es considerado como adulterado".

En otras palabras, cómo sucede con la leche cruda y algunos tipos de queso apestoso, no vas a encontrar "el yoghurt vaginal de Ceci" en un supermercado.

Westbrook ya había hecho un segundo lote cuando supe que hacer yoghurt desde tu propia vagina no es algo que todos deberían hacer. Pero pese a la oposición de Fornet y la FDA, ella se siente bien. Y no va cultivar más.

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"De cierta forma es muy obvio. Por supuesto que puedes hacer yoghurt desde tu flora natural, pero ¿A quién se le puede ocurrir hacerlo?" dice Westbrook. "Por supuesto la feminista en mi quiere decir algo sobre cómo hay belleza en conectar tu cuerpo con tu comida y explorar el poder que tiene tu vagina. Parte de eso es una mística hippie y la otra parte es sentirte bien con tu cuerpo, especialmente en una cultura que está tan incomoda con el cuerpo femenino".

Westbrook dice que su segundo lote sabía aun más agrio, como leche ligeramente pasada. Esto es prueba que, tristemente, comer yoghurt hecho desde las secreciones de una vagina no es lo mismo que comer una verdadera vagina.

Esta historia es parte de la semana editorial del sexo en Motherboard, una serie de artículos enfocados en sexo, ciencia y tecnología. Lee más artículos aquí.