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El curioso caso de Holly Holm

La racha perdedora de Holly Holm es el principal tema de conversación previo al UFC 208, y muchos si preguntan si la luchadora ha perdido su esencia o simplemente siempre ha sido una artista marcial del montón.

por Jack Slack
10 Febrero 2017, 11:58am

Artwork by Gian Galang

El mundo de los combates está regido por las dudas. Cuando parece que ya no hay luchadores para enfrentarse ni preguntas que responder, la gente se aburre. Todo indica que el UFC 208 ha provocado que la gente se haga las preguntas equivocadas. ¿Por qué uno de los mejores contendientes al título mediano, Ronaldo "Jacare" Souza, peleará con Tim Boetsch, y por qué Souza tuvo que subir un anuncio a Craigslist para encontrar un oponente? ¿Por qué el tercer mejor clasificado Glover Teixeira se enfrentará a Jared Cannonier? ¿Por qué Wilson Reis, mencionado hace unos meses como el retador meritorio para el título mosca de Demetrious Johnson (antes de que éste cancelara por una lesión), sigue peleando en recintos semivacíos?

Sin embargo, la pregunta más importante de todas es qué demonios está pasando con el combate estrella del evento.

Más lucha: Cómo Holly Holm machacó a Ronda Rousey

La idea de una división pluma femenina es ya, por sí misma, un dolor de cabeza para algunos fans. No existen muchas luchadoras de calidad que puedan competir decentemente en dicho peso, y mucho menos que puedan llegar al límite del peso gallo. Por dios, la segunda mejor luchadora de peso pluma de todos los tiempos y quien justifica el récord de Cris "Cyborg" Justino es Marloes Coenen. Lo que lo hace más extraño es que "Cyborg" Justino, la número uno del mundo por consenso en peso pluma, y la aparente razón por la que la división fue creada, no está involucrada en la pelea por el título. En su lugar tenemos a Germaine de Randamie contra Holly Holm. Germaine pelea en las carteleras preliminares y ha logrado una marca de 3-1. Su única derrota fue ante la increíble Amanda Nunes, y sus triunfos fueron ante oponentes que presumen un récord combinado de UFC de 0-6.

¿Y Holly Holm? Holm es un caso especialmente raro.

Cuando Holm derrotó a Ronda Rousey en noviembre de 2015, la fama la abordó al instante. La pelea Rousey-Holm fue uno de los despliegues más hermosos de técnica en la historia de las artes marciales mixtas, y Holm convirtió a la longeva campeona —quien jamás se había visto en apuros— en una amateur dentro de la jaula. Aunque la UFC quiso organizar la multimillonaria revancha, Holm prefirió defender su campeonato. Se enfrentó a Miesha Tate y perdió por estrangulación en el quinto asalto de un combate gris. Cuatro meses después, Holm peleó con la estrella en ascenso Valentina Shevchenko y mostró poco brillo mientras Shevchenko le iba ganando terreno hasta derrotarla, también por cinco asaltos.

Lo que hace a Holly Holm una luchadora tan incómoda para los fans es la idea de que, tal vez, su apogeo no ha pasado, de que quizás no ha perdido su talento y a lo mejor es tal como la vemos, y que no le faltó nada cuando perdió sus dos últimos combates.

Holly Holm irrumpió en la escena de las artes marciales mixtas como una mujer con todos los logros posibles en el mundo del boxeo, pero empezó a hacer ruido conforme fue noqueando a patadas a todas sus oponentes. Holm no es una boxeadora entrenada al estilo clásico como muchos pensarían, después de todo es pupila de Mike Winkeljohn, entrenador de luchadores de kickboxing y MMA. Su buena ejecución de patadas sorprendió a aquellos que no estaban familiarizados con su historial. El estilo de Holm como boxeadora se caracterizaba por su alto ritmo y sus golpes en cada paso que daba. Con la suma de las patadas, Holm pudo mejorar su juego de pies, dar pasos laterales y lanzar patadas cuando salía del alcance del rival. Holm sorprendió y dejó paralizadas a una pila de oponentes de esta manera.

En sus dos primeras peleas de UFC, Holm mostró un nivel medio. Raquel Pennington y Marion Reneau fueron, de lejos, las mejores contrincantes con las que Holm se enfrentó, y Holm no impresionó a demasiados fans. Cuando la nombraron para enfrentarse a Ronda Rousey, muchos creyeron que se trataba de una víctima más de camino al matadero. Pero los defectos de Rousey encajaron a la perfección con la experiencia y la disciplina de Holm. Rousey se movió en líneas rectas y no pudo cortar el ring. Holm rodeó el octágono de forma hermosa y nunca dio dos pasos hacia atrás sin romper la línea de ataque. El movimiento de cabeza de Rousey no se vio por ningún lado, y los contragolpes de Holm fueron acertados ante un objetivo estático.

Rousey nunca pudo derribarla ni ajustar su posición para que cada intento de agarre estuviese alejado del rango de golpeo; Ronda se cansó intentando perseguir a Holm, y también de los golpes que se comió por el camino. Incluso cuando Rousey sí pudo aferrarse, el entrenamiento específico de Holm mantuvo el brazo preferido de Ronda aferrado a su cuerpo, y se inclinó hacia la reja para evitar los impactos. En medio de la jaula, Holm incluso pudo aplicarle un harai-goshi con un ura-nage, el movimiento favorito de Cyborg Justino, y tema de conversación recurrente para las personas a las que aún les importa esa pelea de ensueño.

Cuando Holm se enfrentó a Miesha Tate, la retadora motivó a Holm para que la golpeara en la cara. Tate, a diferencia de Rousey, cambió de intensidad frecuentemente y supo colar sus golpes por encima de los de Holm cada vez que atacaba.

Cuando Holm no se dedicaba a lanzar golpes largos y rápidos desde afuera, se abría ante la posibilidad de un derribo. En el quinto round conectó a Tate en la cara con una izquierdazo, pero de todas formas la retadora logró agacharse, derribar a Holm, y atacar la espalda de la campeona, asegurando la posición de estrangulación para meter a Holm en la cama.

Contra Valentina Shevchenko, el distanciamiento más corto de la kickboxer sorprendió a Holm. La ex campeona estadounidense atacó a Shevchenko una y otra vez con un kiai de por medio. Shevchenko impuso su propia violencia intentando realizar puños en giro cada vez que Holm pretendía meterse. Al darse cuenta que tenía problemas para conectar golpes, Holm optó por llevar a la campeona de muay thai contra la reja y ensuciar el combate, lo cual resultó en un derribo en su contra.

Existe una búsqueda para encontrar los motivos del rápido declive de Holm. A lo mejor perdió su motivación o solo fue un tropiezo. Lo que parece más probable es que Holm encarne la vieja frase "los estilos marcan las peleas". Es casi imposible que alguien más en la división pueda recrear la cátedra que impartió ante Ronda Rousey, pero por entonces Holm no era más que una luchadora cualquiera. Después de recorrer los nombres que Holm aplastó en el circuito regional y en su carrera de UFC, parece que la excampeona pertenece a una rara clase donde le gusta que sus oponentes vayan por ella, pero no le atrae el riesgo que implica que se ajusten a sus golpes. Miesha Tate fue la amenaza más calificada para un derribo que Holm haya enfrentado, y ello resultó ser la clave que cambió la contienda. Valentina Shevchenko fue, sin duda, la mejor contragolpeadora que Holm haya enfrentado en la jaula, ya que tuvo una tremenda dificultad para alcanzarla.

Ante Germaine de Randamie, Holm tendrá enfrente a una luchadora por encima del nivel medio. Se enfrentará a una golpeadora de larga distancia con el tipo de movimiento que la desconcertó ante Shevchenko. Es más, en sus pocos enfrentamientos de UFC, De Randamie ha realizado un trabajo brutal con sus rodillas en el clinch. Esta podría ser la oportunidad de Holm para interrumpir la racha perdedora antes de que se prolongue, y para convertirse en la cuarta persona en toda la historia de UFC con dos títulos en dos divisiones diferentes.

Sin embargo, sobre el papel, parece que todo nos lleva a otro extraño y horrible combate de la mujer que acabó con la era Rousey.

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