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De cuando Frank Sinatra se convirtió en el fotógrafo del 'Combate del Siglo’

En 1971, "La Voz" ya estaba retirado... pero aún así, logró volver al centro de atención colándose en el combate entre Muhammad Ali y Joe Frazier como fotógrafo.

por Josh Rosenblatt
19 Enero 2016, 7:05pm

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Si estuviese vivo, Frank Sinatra hubiera cumplido cien años el pasado 12 de diciembre... precisamente el mismo fin de semana en el que Conor McGregor dejó KO en 13 segundos a José Aldo e inauguró su reinado en la categoría de peso pluma. Seguramente, el mismo Sinatra hubiese admirado el combate que protagonizó el irlandés.

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Si es verdad que McGregor es un megalómano que no puede parar quieto ni un segundo, Sinatra, en cambio, solía tomarse unos pequeños descansos de vez en cuando. La última de esas pausas llegó a finales de 1970, justo después de haber llevado a cabo sus últimas grabaciones, cuando Frank decidió retirarse oficialmente del mundo de la música. Es probable que 'La Voz' pensara genuinamente en dejar el mundillo para siempre, pero lo cierto es que la retirada no le duró mucho: en 1973 ya volvía a estar en el ajo.

Sea como fuere, en la primavera de 1971 Sinatra era un hombre sin trabajo, así que un buen día se despertó por la mañana buscando algo que hacer. Frank había pasado toda su vida intentando evitar momentos de inactividad, dado que parecían conducirle a tener pensamientos suicidas... y vaya si había algo por hacer en ese momento: ver la lucha por el título entre los boxeadores Muhammad Ali y Joe Frazier en el Madison Square Garden de Nueva York del 8 de marzo.

Toda la 'jet set' del momento quería estar ahí: Miles Davis, Woody Allen, Walt "Clyde" Frazier... muchos lograron colarse con otros roles: el actor Burt Lancaster entró como comentarista; el novelista Norman Mailer fue contratado por la revista Life para escribir un artículo sobre el combate que finalmente llevó el acertado título de Ego.

Muhammad Ali en su combate frente a Ernie Terrell en 1967. Imagen vía usuario de Flickr Nostri Imago.

El 'Combate del Siglo' no solo terminó siendo la pelea del año, sino que además también representó un choque de culturas en un país sumido en los horrores de la guerra del Vietnam. En esa gran metáfora que representaba el choque —cabe puntualizar que las metáforas estaban de moda en los sesenta y principios de los setenta—, Muhammad Ali representaba la interrupción del nuevo orden mundial.

Ali, la superestrella afroamericana descarada y grosera, se había elevado a la condición de heraldo de la izquierda contra la guerra: el boxeador había vuelto a los rings tras pasar tres años de exilio debido a su negativa de servir al ejército estadounidense en el conflicto asiático. Frazier, por su lado, era el salvador tranquilo e impasible de la derecha estadounidense, de la América blanca, del pasado y de una idea muy determinada del futuro de América. Más que entre dos hombres, ese combate se disputaba entre dos ideologías.

Sinatra, obviamente, tenía que estar ahí. Más allá del ansia por ser visto y de la necesidad de hacer algo en la vida —lo que fuera—, la realidad es que el cantante tenía ya una historia con el boxeo y Muhammad Ali. Seis años antes, en el apogeo de su fama, Sinatra había apoyado públicamente a Floyd Patterson —ex campeón del mundo y activista por los derechos humanos— en contra de Ali.

Sinatra quería que Patterson destruyese a Ali porque lo veía como el negro traidor que había repudiado a su país: quería que la América blanca "ganase el título para los Estados Unidos". Sin embargo, cuando Patterson cayó, Sinatra —que, como Ali, sabía ser cruel—, le dio la espalda a Patterson y nunca volvió a hablarle.

Muhammad Ali con el presidente de los EEUU Jimmy Carter en 1977. Imagen vía WikiMedia Commons.

En la primavera de 1971, muchos años después de las épocas en las que apoyaba la guerra de Vietnam, Sinatra había cambiado de orientación y quería estar presente en la lucha entre Ali y Frazier. Frank era 'La Voz', y 'La Voz' tenía obviamente que estar en primera fila, delante de todos. Los asientos, sin embargo, eran escasos: incluso el presidente del comité organizador tuvo problemas para encontrar localidad. Sinatra, sin embargo, se espabiló y se abrió camino hasta el lateral del ring... para arrogarse un papel que teóricamente no era el suyo: sacar fotos para el reportaje de la revista Life.

¿Cómo consiguió Sinatra ese trabajo? Esto sigue siendo un tema de debate. Algunos dicen que el cantante, tras fracasar en el intento de encontrar entradas de primera fila, propuso un trato al editor de Life, Ralph Graves: la revista le colaba en el evento y él les sacaba las fotos. Era un 'win-win' para ambos, dado que Sinatra era un conocido aficionado a la fotografía, y el hecho de tener el nombre del cantante en portada sin duda ayudaría a aumentar las ventas del magacín.

"Para fotos del evento ya teníamos el colectivo de fotógrafos de la revista, incluyendo a Neil Leifer y a Tony Triolo de Sports Illustrated, que también hicieron disparos memorables. Pero nunca está mal tener más de una perspectiva", aseguró Graves en su día. "Poco antes del combate, el periodista Tommy Thompson supo que Sinatra quería estar en el combate y que pretendía sacarle fotos con su cámara... así que Tommy fue a ver a Sinatra y entre ambos lograron colarle".

La popularidad de Ali fue tal que llegó a conocer las mayores personalidades del mundo en su día. Aquí, con cuatro jóvenes ingleses de cierto renombre: los Beatles. Imagen vía WikiMedia Commons.

Sinatra tuvo que haber visto algo especial esa noche, porque cuatro de sus fotografías aparecieron luego en las páginas de Life. Más tarde, el propio cantante aseguró a Bill Gallo, el editor de deportes del periódico The New York Daily News, que ese día "había hecho algunas fotos interesantes", pero que "sobre todo miraba a Frazier, que recibía muchos golpes en la cabeza". Sinatra aseguró que le había comentado a un periodista cercano que "Frazier quizás ganase, pero que terminaría en el hospital" si seguía recibiendo esos golpes.

Cantante, actor, fotógrafo... y también entrenador de boxeo. Un grande.

Frazier ganó esa noche por decisión unánime de los jueces después de noquear a Ali: era la primera vez en la carrera de Muhammad que alguien lograba superarle así. Sería, no obstante, la única ocasión en la que Frazier lograría derrotar a Ali: los dos hombres se encontraron en el ring dos veces más y en ambas venció Muhammad.

Sinatra, por su parte, consiguió uno de los mayores premios del mundo del periodismo en su debut como fotógrafo 'freelance': la portada de la revista Life. Aunque en principio dicha portada —un extraño ataque de Frazier contra un Ali pegado a las cuerdas— debía ayudar a vender ejemplares, lo cierto es que no lo hizo.

La portada de la discordia: la foto que Sinatra sacó para la revista Life generó una gran controversia. Imagen vía Life Archive.

En una carta al editor que se publicó al cabo de una semana, el ex fotógrafo de Life Robert W. Kelley fulminó a su antiguo jefe: "Señores, estoy tan enojado que podría comer clavos y escupiría tachuelas. He sido fotógrafo profesional durante 34 años —18 de los cuales al servicio de Life— y esta portada me irrita profundamente. Está claro que esta imagen ha sido seleccionada porque es de Sinatra a pesar de ser una mala foto: tan claro como que los millones de lectores de Life no querían ver eso, sino a Frazier dando un puñetazo en la mandíbula a Ali".

Kelley sabía de lo que estaba hablando. El fotógrafo de Seattle había construido su reputación cubriendo la carrera espacial y el movimiento por los derechos civiles: en una ocasión se rompió una pierna mientras huía de un segregacionista en la ciudad Clinton, Tennessee, a quien aparentemente no le gustaba demasiado que le sacaran fotos.

Sea como fuere, los informes parecen demostrar que Sinatra fue el tercer hombre más fotografiado en el Madison Square Garden en esa tarde de la primavera de 1971, justo por debajo de los dos boxeadores... y por encima de Miles Davis, que iba vestido de un llamativo color púrpura. Entre round y round, los otros fotógrafos de la sala se acercaron al cantante, bien para sacarle una foto a él o bien para sacarse una foto con él.

Incluso a pesar de estar retirado, Sinatra encontró una forma de ser el centro de atención de nuevo.

Típico de Frank.

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