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Nuestros favoritos de los "91 mejores platillos de México"

¡La Guía Modelo 2016 por fin se reveló! Analizamos los 91 platillos mexicanos elegidos por la gente en redes sociales y escogimos los 11 indispensables para conocer a qué sabe México.

por Staff de Munchies
20 Octubre 2016, 7:11pm

Cerveza Modelo, el portafolio premium que incluye Modelo Especial, Negra Modelo y Modelo Ámbar, elaboró la primera guía gastronómica creada por los que aman comer. Se trata de una lista de "los mejores 91 platillos de México", escogidos por la gente en redes sociales.

Después del proceso de nominación, se contaron los votos y quedó esta lista definitiva, en honor a los 91 años que Cerveza Modelo cumple elaborando cerveza premium en México. La controversia no se hará esperar. ¿En verdad son los mejores 91 platillos del país, esos que no puedes dejar de probar si visitas México? Después de analizar y discutir un poco la lista, estamos seguros de que hay al menos 11 que sí son indispensables para todo el que desee conocer a México a través de sus hábitos de comida. Estos:

Huevos Benedictinos, de Belmondo

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Aquí la pregunta histórica ha cambiado y es tan misteriosa como deliciosa: ¿qué es primero, la crema o el huevo?

Al primer bocado el dilema importará muy poco: en un muffin inglés que de inglés sólo tiene el nombre pues está hecho en casa, se colocan dos huevos pochados que se bañan con una suave salsa holandesa. El plato lo completan el jamón canadiense y la ensalada verde. Si tienes ganas de comértelo con las manos, al estilo mollete, adelante. Nadie te juzgará.

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En pocos lugares de la Ciudad de México se sirve este platillo, y Belmondo es la referencia. Ya lo sabemos: estos huevos mañaneros y la cerveza Modelo casi no han tenido el placer de convivir, pero los votos de la gente han puesto este clásico en la lista, así que incluso sin cerveza, este platillo es casi obligatorio para un comensal en la Ciudad de México.

- Dónde: Condesa, Polanco o Roma, en la Ciudad de México. Puedes ver sus locaciones aquí.

Tacos de pavo, Bar Montejo

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Este taco es casi una comida completa y no le falta nada: la carne de pavo se deshace en suavidad, está cocinada a la perfección y envuelta por una tortilla gruesa y calientita, hecha a mano por supuesto. El toque genial es el mole, que si bien no era típico de la región de Yucatán, lo dominan tan bien como otras regiones. Coronan el plato unas rodajas de cebolla, esas sí, muy yucatecas.

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No olvidemos que La Montejo es una cantina y como tal, sirve platillos que acompañan a una cerveza. Por eso han perfeccionado su cocina y el taco de pavo con mole es un gran ejemplo. Los de La Montejo se la saben e incluso puedes pedir tu taco en la barra, sin sentarte: para cuando urge echarse un taquito de pavo con mole.

- Dónde: Benjamín Franklin 261, Hipódromo. Ciudad de México. Con qué: Negra Modelo.

Sopes de tuétano, Fonda Mayora

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Una fonda que presuma de llamarse así debe sobresalir a la hora de servir antojitos, y Fonda Mayora nos ha dejado a todos con la boca abierta… para comer más y más sopes de tuétano. La orden es de tres. Están hechos al momento, asados en el comal y servidos con salsa verde cruda y sus tres respectivos huesos para que tú les rasques la deliciosidad y se la pongas a cada sope.

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Algunos podrían llamarle a éste un platillo interactivo, pero el chef Gerardo Vázquez Lugo busca regresar a lo básico: usa las manos, chupa el hueso, mánchate. La tendencia actual de la cocina es no servir nada en el plato que no te comas, y este plato es rebelde y delicioso. Tú también sé parte de la resistencia.

- Dónde: Campeche 322, Hipódromo. Ciudad de México. Con qué: Modelo Especial.

Prensado de langosta, Lucas Local

Hace ya varios años que las jóvenes chefs Alexander Suástegui y Alejandra Coppel crearon esta deliciosidad que se presta muy bien para el food porn instagramero: se trata de un sencillo sándwich de queso derretido con mantequilla, langosta y un poquito de trufa, que te deja, literalmente, chupándote los dedos cuando terminas de comértelo. Es uno de esos platillos cómodos que te devuelven las ganas de vivir hasta en el día más oscuro y triste.

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- Dónde: Frontrera 89, Roma Norte. Ciudad de México. Con qué: Negra Modelo.

Panuchos de cochinita, Turix

Este local pasó de ser un paraíso barato de oficinistas de Polanco a una referencia absoluta en cuanto a comida yucateca de la ciudad. Que no te engañen las malas maneras de los que atienden: algún buen sentimiento deben de tener, o si no prepararían uno de los mejores panuchos de la ciudad.

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Con un balance perfecto entre grasita de la buena, especias y carne de cerdo, la cochinita del Turix se deshace en la boca y queda en el paladar como un grandioso recuerdo de la península. El panucho, de maíz y frijoles fritos, le añaden sabores de la tierra, como si nos jalara de nuevo a la realidad. Es necesario también hablar de los aderezos ilimitados: el limón, la cebolla y el habanero, que aquí siempre estará más picoso que en otros lugares, como si estuviera en el mismo ánimo de quienes sirven.

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- Dónde: Emilio Castelar 212, Polanco. Ciudad de México. Con qué: Negra Modelo.

Rol de guayaba, Rosetta

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¡Paren las prensas (o en este caso, el scroll del celular)!: este es el mejor pan dulce de la Ciudad de México. Un círculo perfecto de mantequilla, guayaba y crema que cruje en cada mordida. Elena Reygadas no estudió en el French Culinary Institute en vano. La chef de uno de los cincuenta mejores restaurantes de América Latina ha creado una combinación de ingredientes europeos (el pan, la mantequilla, la crema) y americanos (la guayaba). Uno de sus secretos es que utiliza solamente masa madre, es decir, en la que hay mucha levadura natural. Lo sabemos: ¿un pan dulce en una guía cervecera? La respuesta es sí, mil veces sí. No por nada el rol de guayaba es el preferido de los que votaron en las redes sociales, y la sabiduría popular manda.

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- Dónde: Colima 179-A, Roma Norte / Havre 73, Juárez. Ciudad de México.

Taco campechano, Villamelón

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Si aún quedaba alguna duda de si el cerdo y la res eran los mejores amigos, este taco la resuelve contundentemente. Este clásico de la ciudad a veces lleva el nombre de la taquería que lo creó, quedando con justicia en los anales de la historia capitalina. Cecina, longaniza y chicharrón (suena a la porra de un equipo al que muchos le irían) son los ingredientes principales de este taco, que no estaría completa sin la tortilla grande, correcta, resistente ante tanta carne. Este no sería un taco digno de aparecer en esta lista sin los limones y la salsa roja, muy picosa pero de un sabor que casi es tan distintiva como el taco. También, las cebollas desflemadas le añaden un ligero dulzor que completa la gran obra maestra que nació frente a la Plaza México.

- Dónde: Tintoreto 123, Ciudad de los Deportes. Ciudad de México. Con qué: Modelo Especial.

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Ostiones a las brasas, La Docena

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Este restaurante llegó de Guadalajara a enamorarnos a todos los habitantes de la Ciudad de México con su abrumadora carta de ostiones y mariscos. Los ostiones a las Brasas llegan calientitos, espolvoreados de sal de grano. Como su nombre lo dice, han pasado por las brasas y por eso se han desprendido de la concha, así que comerlos es muy fácil. Parar es lo difícil. Están bañados en mantequilla clarificada, chalote y perejil. Su sabor es muy elegante y explica por qué sirven los ostiones en docenas: no puedes dejar de comértelos. La mantequilla clarificada que baña cada ostión ya ha sido impregnada por el sabor a mar del molusco. La sal y el chalote le dan el toque de genialidad, y el resto lo haces tú: unas gotitas de limón, una salpicada de salsas de Jalisco y Nayarit y unas ganas inevitables de pedir otra docena.

- Dónde: Álvaro Obregón 31, Roma Norte. Ciudad de México. Con qué: Negra Modelo.

Mole madre, Pujol

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Este portento de la nueva cocina mexicana nació en 2014 entre los chefs Enrique Olvera, jefe de Pujol y héroe nacional, y Jorge Vallejo, de Quintonil. Es un mole que no lleva ningún ingrediente frito, todo lo que se puede tatemar está tatemado. Pero la verdadera maravilla de este mole es que lleva cocinándose más de 700 días. Y cada día se le suma un ingrediente para que no pierda sabor. Dependiendo de la temporada y del humor del mole, se le puede agregar plátano, nueces, chiles, tamarindo…

Otra gran innovación: el mole se sirve solo, sin carne. Primero se pone un círculo del mole madre y en medio un círculo del mole nuevo; así el comensal puede jugar con ambos y probar las diferencias. Después de probarlo y de contener las ganas de llorar de la emoción, resulta evidente que no necesita nada más.

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Este plato no sólo mira al pasado con una receta tradicional del mole negro, también está interesado en el presente, pues la forma de presentarlo tiene que ver con los trabajos del artista Gabriel Orozco sobre el círculo. Así que no sólo estamos probando un mole, estamos viviendo un fragmento de la historia de nuestro país. Así de importante es este plato.

- Dónde: Petrarca 254, Polanco. Ciudad de México. Con qué: Modelo Ámbar.

Tacos al pastor, El Vilsito

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Hablemos del pastor de El Vilsito: entre semana, dos trompos; en fines de semana, tres. La carne está prudentemente adobada, sabiamente tostada y generosamente servida. La doble copia es obligatoria, con lo que un taco puede fácilmente convertirse en dos. La cebolla, el cilantro y la piña están muy frescos y el toque exclusivo: antes de pasarte el plato humeante de tacos, les echan una salpicada de salsa que los deja en su punto exacto. Y ni siquiera hemos comenzado a hablar de las salsas en la barra: la verde, con aguacate; la de árbol, picosita y peligrosa, o la roja, menos picosa pero más condimentada. Puedes pedir un taco para cada salsa o mezclarlas a tu gusto y sentirte un dios enfermo de poder. Mención aparte merece el pico de gallo, que convierte al taco en una ensalada primorosa, muy mexicana.

- Dónde: Petén 248, Narvarte. Ciudad de México. Con qué: Modelo Especial.

Tostadas de atún, Contramar

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La tostada de atún de este clásico del circuito Roma Condesa tiene la medida perfecta para mantenerla en tus manos aunque se rompa. Lo mejor son las lajitas del pescado: frescas, no tan delgadas y tan suaves que parecen mantequilla de atún. El toque original es el poro caramelizado, que hacen a la tostada aún más crujiente y le multiplica el sabor. La mayonesa con chipotle y el aguacate no se quedan atrás: con tanta sabrosura encima, es difícil que la montañita de sabor se mantenga firme. Y sin embargo, resiste hasta que tus dientes hacen un sabrosísimo desastre. Seamos sinceros: la orden es de cuatro tostadas, como si fueran para compartir en la mesa; pero, la verdad, su sabor delicado y crujiente despierta nuestra avaricia y de pronto ya no es para cuatro personas sino para una y al final habrá que pedir una orden más, y otra y otra.

- Dónde: Durango 199, Roma Norte. Ciudad de México. Con qué: Negra Modelo.

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Que quede esta lista para la posteridad, para aquellos que nunca saben a dónde llevar a comer a sus amigos extranjeros. Sí, llévenlos al Cardenal, a Nicos, a El Bajío o alguno de los clásicos de la cocina mexicana, pero también déjenlos probar lo que más nos gusta a los que vivimos aquí, porque estos platillos son tan nuestros como nosotros de ellos.

Si quieres conocer la lista completa de la Guía Modelo 2016, entra aquí.

Todas las fotos son de Carlos Castillo.