Basta echar un vistazo hacia afuera para que me crean: el fin del mundo está cerca. Construyan sus búnkers, háganse de provisiones o como el estudio Kyu Che, inventen una cápsula para vivir después del caos apocalíptico. Este concepto se llama Lifepod y está inspirado en los yurts mongoles, únicamente que está equipado con cuerdas teleféricas y flotadores. La idea surgió en 1997 y que mejor que el 2015 para pensar en adquirir una.
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