¿Por qué la gente se mete drogas en el trabajo?
Ilustración de Pierre Thyss.
Drogas

¿Por qué la gente se mete drogas en el trabajo?

Hablamos con algunas personas que tenían el hábito de consumir drogas en el trabajo para averiguar los motivos y para saber qué los hizo detenerse.
6.1.17

Este artículo se publicó originalmente en VICE Francia.

A principios de diciembre de 2016, la presidenta del comité del gobierno francés contra las drogas y la adicción, Danièle Jourdain Menninger, anunció que en Francia más de 20 millones de trabajadores exhiben "comportamientos adictivos", es decir, dependen de drogas y/o alcohol para sobrellevar su día. Dado que la fuerza laboral francesa se compone actualmente de 28.6 millones de personas, 20 millones es una cifra bastante asombrosa.

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Ligeramente alarmado, llamé a Michel Reynaud, un renombrado profesor de psiquiatría y experto en adicciones, que restó importancia a este número: "Las posibilidades de desarrollar una adicción cuando tienes un trabajo suelen ser bajas, a diferencia de cuando estás desempleado. Las personas toman drogas o beben en el trabajo debido a tres factores que se combinan: un producto adictivo más o menos fácil de adquirir, un ambiente de trabajo estresante y un individuo vulnerable".

La empresa o el ambiente no siempre es lo que empuja a la gente a estar bajo la influencia para sobrellevar un día de trabajo. Sin embargo, hay sectores en los que los empleados corren un mayor riesgo. Según Reynaud, esto aplica para las personas que trabajan en la industria de la hostelería, los profesionales médicos ("porque los productos están disponibles con facilidad"), los publicistas, los periodistas, los arquitectos y los marineros.

¿Por qué estos empleos en particular? "Las personas que trabajan en estos ámbitos generalmente no tienen una rutina estricta, a veces trabajan de noche y son más propensos a estar bajo presión", explicó Reynaud. Hablé con tres personas que en algún momento desarrollaron el hábito de consumir drogas en el trabajo, para averiguar sus razones.

Julia*, 23 años, actualmente trabaja en una tienda de ropa en Annecy

"Empecé a tomar drogas en el trabajo en enero de 2015 y lo seguí haciendo durante unos cuatro meses. En aquella época trabajaba en un restaurante en Annecy, donde sólo éramos dos meseras. Nuestro turno terminaba a la medianoche, y con frecuencia salíamos a tomar un trago después del trabajo. A veces la situación se salía de control, pero como el trabajo empezaba al día siguiente a las 10 de la mañana, teníamos que seguir adelante, así que tomábamos cantidades indecentes de cocaína; diría que entre dos y tres gramos por día. Cuando empezábamos a sentirnos cansadas nos metíamos un línea. Al salir del baño me sentía como Super Mario, pero obviamente mi temperamento se volvió irritable, por decir lo menos. Cuando estás bajo ese nivel de desgaste, con los dientes apretados, y un cliente está armando un alboroto, sólo quieres romperle un plato en la cabeza.

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Terminé completamente agotada. Dejé de trabajar en la industria de la hostelería porque no podía soportarlo más. Mi cuerpo se estaba cansando. Paradójicamente, mi siguiente trabajo fue en un club nocturno, que no era tan exigente en el especto físico, a pesar de que trabajaba hasta las 7 AM. En ese lugar trabajaba a un ritmo tan frenético que no sentía necesidad de meterme nada y podía dormir al día siguiente.

Ahora trabajo en una tienda de ropa, que tiene un horario normal y es mucho más tranquilo. Ya no consumo drogas en el trabajo, lo peor que hago estos días es llegar a trabajar con una cruda marca diablo.

Antoine*, 20 años, presentador de televisión en París

"Como presentador de televisión, usualmente no termino de trabajar sino hasta muy tarde y me voy a la cama alrededor de las 7 AM. Luego tengo que regresar a mi empleo al mediodía. En algún momento descubrí que tomar cocaína me ayudaba a sobrellevar mi día. Aunque hacía que salir de la cama fuera más difícil, pero durante el día no me sentía cansado en absoluto. Esto se convirtió en un hábito, pero no era bueno para mi trabajo en el set. Un tipo que conozco me dijo una vez "Con la coca puedes hacer cualquier cosa, pero todo lo haces peor". De hecho, pasaba el día mucho más consciente de lo que estaba haciendo porque no quería que la gente sospechara nada.

Mis colegas sabían que algo me ocurría. Curiosamente, muchas personas asumieron que estaba fumando mariguana, algunos espectadores incluso me mandaban mensajes que decían 'Tienes que dejar de fumar hierba'.

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Creo que me metía drogas debido a la presión del trabajo. Lo más perjudicial es que sientes que no cambia mucho, que sólo es una 'pizca' de motivación. Eso está muy lejos de la verdad: te quita el apetito, empiezas a sudar, guardas tus emociones. Tu nariz moquea todo el día, y sólo te da un poco de ánimo".

Julien, 36 años, recibe asistencia social

"En 2012 trabajé en un call center donde nuestros supervisores nos controlaban como si estuviéramos en la secundaria, sólo nos daban una pausa de diez minutos cada dos horas y ni siquiera podíamos hablar unos con otros. Fumaba porros antes de ir a trabajar y durante esos descansos. Muchos de mis compañeros hacían lo mismo. Fumábamos entre tres o cuatro toques al día. Algunos de nuestros supervisores nos regañaban por eso, a otros no les importaba. No creo que haya afectado mi trabajo, pero eso es sólo porque el trabajo era tedioso. Sólo tenía que leer una lista de preguntas a las personas que llamaban, sin siquiera tener que pensar.

Antes de eso estuve de pasante en una compañía de seguros. En un ocasión fumé un porro enorme en el trabajo, y no me fue muy bien. No estaba con amigos; estaba rodeado de hombres de 50 años, así que me dio paranoia y comencé a decir tonterías. Pero no creo que mi motivo para fumar en el trabajo sea porque estoy aburrido o por la presión. Es una cuestión de hábitos. Estoy acostumbrado a fumar hierba durante el día; lo he hecho desde la prepa. Nunca cambié mis hábitos cuando empecé a trabajar. Sin embargo, voy a dejar de fumar durante las horas laborales cuando encuentre un nuevo empleo, porque estoy empezando a atar cabos".

  * Los nombres han sido cambiados a petición de los entrevistados.