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no te fíes de lo que leas

Por qué Internet es un paraíso para los ciclados —y también un peligro tremendo

Internet ha facilitado muchísimo el acceso a todo tipo de información y productos para fitness, pero a la vez ha popularizado el uso de anabolizantes hasta el extremo.

por Oliver Lee Bateman
27 Julio 2016, 9:40am

Imagen vía Pixabay

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Hubo un tiempo en que cualquier amante del gimnasio solo podía sacar ideas para nuevos ejercicios y consejos de fitness de las revistas y de los entrenadores. En las instalaciones deportivas uno podía encontrar multitud de publicaciones más bien macarrónicas que solían recomendar productos de los patrocinadores como si fuesen la panacea del ejercicio. La alternativa, por supuesto, era preguntar a alguno de los veteranos del lugar y esperar que compartiera con nosotros sus secretos.

Ahora, toda esta cultura oral y de imprenta ha desaparecido con la llegada de un ente todopoderoso: Internet.

Más deportes: Así funciona el mercado negro de esteroides

La aparición de una red global que permite compartir conocimientos —y tonterías a mansalva también, pero ese es otro tema— ha cambiado de forma radical el mundo del culturismo y el fitness. En paralelo al crecimiento de foros donde se discutían todo tipo de métodos y productos empezó a aparecer un modelo de consumidor especialmente sofisticado.

El típico bodybuilder solía ser un joven, normalmente varón, que entrenaba solo y prácticamente aislado de los demás: como mucho, compartía conocimientos con algunos amigos o compañeros de gimnasio. El cambio tecnológico, sin embargo, ha generado una serie de comunidades digitales que se apoyan e intercambian trucos de todo tipo.

Con la aparición de webs especializadas y de agregadores de contenidos científicos —y no tan científicos, en realidad—, empezaron a proliferar los culturistas "expertos" en biociencia. El hecho de tener acceso a artículos analíticos sobre nuevos ejercicios, máquinas, entrenamientos y también medicamentos dio alas a una nueva clase de sabihondos que consideraban tener autoridad sobre el tema.

Nada más lejos de la realidad.

"Fiarse al 100% de Internet es un desastre", asegura un levantador de pesas y distribuidor de productos farmacéuticos que ha preferido mantener su anonimato. "Muchos bodybuilders toman esteroides y hablan de análisis de sangre, ginecomastia y de ideas locas sobre el uso de suplementos hechos a base de hierbas para tratamientos post-esteroides. Es una locura".

La misma persona afirma que estos sitios han contribuido a un mayor conocimiento del uso adecuado de los medicamentos, pero también advierte que su fiabilidad debe ponerse siempre en duda.

Un ejemplo de conversación en un foro sobre el efecto de los esteroides en la actividad sexual

"En parte, gracias al anonimato que ofrece Internet, cada vez más gente compra y consume esteroides", prosigue nuestro experto. "Muchos usuarios piensan que estos productos no son tan perjudiciales como dicen los expertos. Continuamente se citan estudios científicos, o al menos se intenta hablar con propiedad, pero aún así en las discusiones online se siguen utilizando términos confusos como 'ventana anabólica' o 'resistencia a la insulina'", explica.

Decidimos preguntarle al fisiólogo Marcos Sestok sobre estas páginas web... y su opinión no es demasiado halagüeña: "En estos sitios cualquiera puede decirte lo que quiera", afirma, negando con la cabeza. "El riesgo que corren los novatos es que dan por bueno lo primero que leen... y eso es muy peligroso".

Es habitual que en estos foros haya discusiones infinitas sobre el uso de complementos dietéticos, medicamentos e incluso anabolizantes. Normalmente, cada producto tiene una legión de fans que lo defiende a capa y espada. Se publican infinidad de experiencias personales como si fueran una evidencia empírica... sin tener en cuenta que cada cuerpo puede reaccionar de un modo distinto a un estímulo concreto.

Son especialmente frecuentes las preguntas sobre la veracidad de algunos consejos, y la deriva que pueden coger estos debates es totalmente imprevisible. También son habituales las discusiones sobre si la testosterona podría aumentar el tamaño del pene y las agrias polémicas sobre la forma de combatir la temida ginecomastia.

En estos foros, sin embargo, la línea entre la ciencia y la sabiduría popular es finísima; las explicaciones rigurosas escasean y se mezclan a menudo con afirmaciones sin ningún tipo de base científica. No sorprende que siga habiendo miles de personas que solo se fían de la información transmitida oralmente en los gimnasios... aunque tampoco está claro que ello ofrezca garantía alguna.

"He llegado a oír una cantidad de basura infinita", explica Sestok. "Por ejemplo, recuerdo que en los años 90 estaba de moda la llamada 'ventana anabólica', un supuesto periodo de 30 a 60 minutos después del entrenamiento en el cual el culturista podía ganar —¡o perder!— gran cantidad de masa muscular; también sé de gente que está convencida de que la creatina es un esteroide, u otros que creen casi religiosamente en dietas de una absurdidad evidente".

Aunque la mayor parte de la información disponible se mezcla con muchos chismorreos sin sentido, está claro que la última generación de culturistas ha aprovechado internet para conseguir ser más grandes y voluminosos que nunca.

Una versión de este artículo apareció originalmente en Motherboard.

Sigue al autor en Twitter: @MoustacheClubUS