La magia de Hollywood los llevó al ojo del público mundial, por un periodo breve de tiempo, todo el mundo habló de los Cleveland Browns. En aquella comedia romántica mezclada con drama acerca de la pretemporada de la NFL,Kevin Costner era el encargado de obtener a los mejores jugadores para la temporada venidera de los de Ohio.
Al final, el personaje de Costner consigue no solo a los mejores jugadores, también logra vencer en la mesa de negociaciones a los equipos más destacados de la liga. Si tan solo la vida real fuera como en las películas. Fuera de la pantalla grande, los Cleveland Browns han pasado por una nube negra de mala fortuna que los ha convertido en el equipo más perdedor de los últimos 20 años.
La historia del equipo de la perrera comenzó en el polo opuesto. El modesto equipo de Cleveland, nombrado en honor a su primer vicepresidente y entrenador, Paul Brown, formó parte de la extinta AAFC (All American Football Conference) y fue el campeón durante los cuatro años en los que compitió.
Una vez formada la NFL, esta los acogió y los Browns continuaron siendo un equipo realmente competitivo, sin embargo no pudieron conquistar un Super Bowl. De hecho, son uno de los dos equipos - el otro son los Detroit Lions - más antiguos que no han logrado levantar el Vince Lombardi. Pero su camino ya iba en picada, lenta, pero constantemente, a pesar de contar con grandes talentos en su roster durante muchas temporadas.
Su historia fue interrumpida en 1995, cuando Art Modell, entonces dueño del equipo, dio una conferencia de prensa en la que anunciaba que la franquicia se mudaba a Baltimore. Los aficionados, desconsolados y dolidos, se volcaron en contra del propietario y organizaron querellas para evitar que el equipo abandonara la ciudad.
Lo consiguieron a medias. Una corte decidió que el nombre del equipo, junto con sus récords y trofeos se quedarían en Cleveland.
Así, Los Perros, como se les apoda, desaparecieron del mapa por dos años, mientras la NFL encontraba nuevos propietarios que pudieran solventar una franquicia en Cleveland. Y lo consiguieron. En 1998 se tomó la decisión de que el equipo fuera comprado por Al Lerner; esto supuso el regreso de los Browns en 1999.
Su primer gran paso fue conseguir al líder del equipo, la pieza clave que todo equipo necesita si desea tener éxito en la liga profesional de fútbol americano de los Estados Unidos: el mariscal de campo. Con el primer pick del Draft de 1999, los Cleveland Browns seleccionaron a Tim Couch, QB de la Universidad de Kentucky.
La primera temporada, como era de esperarse, fue un completo desastre. El único jugador que destacó fue el receptor Kevin Johnson, y con ello, el récord de los Browns en 1999 fue de 4-12. Ahí comenzó una frase que se ha repetido hasta estos días: "El año siguiente será mejor".
Pero el año 2000 no fue mejor. Tim Couch seguía siendo el principal QB de los Browns, sin embargo, los pobres resultados provocaron un carrusel de jugadores lanzando el balón; todos con malos resultados. Otra temporada decepcionante, pero los fans de los Perros trataban de entender que, al ser un equipo prácticamente nuevo, iba a ser necesario más tiempo. "Quizá el año siguiente", repetían.
Una frase de consuelo, esperando que, quizá la siguiente temporada, las cosas no serían tan vergonzosas y volverían a ver a su equipo como aquel gigante que conquistó títulos cuando fueron creados la primera vez.

Esa misma temporada fue particularmente dolorosa para los aficionados en Ohio. El Super Bowl XXXV fue disputado entre los New York Giants, bajo el mando del Gerente General Ernie Accorsi, quien estuviera al frente de los Browns entre 1985 y 1991, y los Baltimore Ravens, la franquicia que dejó Cleveland para la temporada de 1996.
Los aficionados eran testigos de cómo aquellos que alguna vez estuvieron en su ciudad conseguían grandes éxitos lejos de ella. Al final fueron los pájaros negros los que consiguieron hacerse con su primer anillo de campeón de la NFL.
Y hay más miseria para los fieles fans de Cleveland hablando del Super Bowl. Mike Holmgren, Phil Savage, Dwight Clark, Chris Palmer, Romeo Crennel, Butch Davis, George Kokinis, Joe Banner y Michael Lombardi han sido miembros importantes de la franquicia, ya sea como entrenador o en lo alto de la oficina.
Todos ellos han ido al Super Bowl y ganado anillos. Algunos antes de llegar a Cleveland, y otros después de salir de la franquicia. Pero nada de esa gloria ocurrió mientras estaban con los Browns.
La primera década del siglo XXI ha sido un trago amargo para aficionados y miembros de los "Pumpkin Heads". Bajo el reglamento para seleccionar jugadores universitarios de la NFL, eso podría suponer buenas noticias para los Browns, ya que tendría la opción de seleccionar a los mejores antes que la mayoría o el resto de los equipos. Y de nuevo, no fue así.
Aquí es donde la referencia inicial sobre la película "Draft Day", que protagoniza Kevin Costner, vuelve. Ahí, en una sola temporada él hace movimientos maestros para conseguir el mayor y mejor talento disponible. En la práctica, los Browns han desperdiciado todas sus primeras selecciones de Draft.
Una pasarela de fracasos, entre los que se incluyen Brandon Weeden, Colt McCoy, Trent Richardson, Josh Gordon, Brady Quinn, Barkevious Mingo y, la más reciente, Johnny Manziel, han sido el común denominador de las selecciones de los Bulldogs. La elección más frecuente, y en la que más han fallado, ha sido en la de mariscal de campo.
Hasta ahora no han podido encontrar un líder que pueda arrastrar al equipo dentro del campo. Todas aquellas grandes promesas parecen derrumbarse cuando se enfundan en la elástica café y naranja.
El único consuelo que tenían anteriormente los fans de la franquicia eran los Cincinnati Bengals, ya que los felinos constantemente terminaban cayendo ante los Browns, o quedando debajo de ellos en el récord perdedor. Eso mantuvo algo de ánimo luego de tener 14 temporadas perdedoras desde su regreso a la NFL.
Ahora eso también ha desaparecido, puesto que los de Cincinnati se han convertido ya en un equipo ganador en la División Norte de la Conferencia Americana.
2014 parecía ser el año en que, finalmente, la malaria de los Browns terminaría. Con Brian Hoyer como su mariscal de campo principal, los "Pumpkin Heads" arrancaron la temporada con un sorprendente récord de seis triunfos contra solo tres derrotas. Eso lo lograron sin contar con su mejor jugador, el receptor Josh Gordon.
El ala abierta enfrentaba una suspensión de 10 partidos y estaba listo para volver al campo de juego. La temporada anterior había conseguido el récord de más yardas por pase en la temporada. Eran buenas noticias.
Y una vez más, los Browns encontraron la manera de tirar todo por la borda. Al final de la temporada el récord volvió a ser perdedor.
Más de 15 años han pasado ya, desde el regreso de la franquicia de Cleveland a la NFL; y más de 20 desde que dejó de ser un equipo ganador y lleno de respeto. El tiempo sigue pasando y los infortunios no cesan. A estas alturas no tienen claro cuándo volverán a tener un equipo triunfador, lo único que, por ahora, tienen seguro, es que siempre tendrán el año siguiente.