muy majo si está en tu equipo

Villanos: Marco Materazzi, el carnicero que fue campeón del mundo

El defensa italiano Marco Materazzi, conocido como "Matrix", se labró una cuidada reputación de rompepiernas gracias a sus brutales entradas... pero el Mundial de 2006 demuestra que todo valió la pena.
30.6.16
Foto de Stefano Rellandini, Reuters

Sigue a VICE Sports en Facebook para descubrir qué hay más allá del juego:

¡Ya estamos de vuelta con más Villanos! Esta vez te recomendamos que te pongas espinilleras y guantes de boxeo, porque llega el gran Marco Materazzi dispuesto a romper tantas piernas como sea necesario.

Carnicero, pero también risueño

Si te digo Marco Materazzi, tú me dirás Zinedine Zidane. Es inevitable. No obstante, hay mucho más que contar alrededor del ex defensa italiano —y, aunque no te lo creas, bastante más que una (merecida) reputación de rompepiernas.

Materazzi fue el agredido en la final del Mundial de 2006 contra Francia, pero durante toda su carrera fue él quien ocupó el rol de agresor. Marco tenía un objetivo muy claro cuando jugaba: nadie debía llegar al área. De ninguna manera. ¡Pobre de aquel que lo intentara!

Más villanos: Marta Domínguez, la tramposa que no quiere ni el PP

Marco Materazzi nació en la ciudad italiana de Lecce en 1973, empezó su carrera en las categorías inferiores del Messina y debutó a nivel profesional con el Perugia Calcio. Rápidamente se dio a conocer por sus segadas sin complejos por el césped y por sus entradas a destiempo. Juan Pablo Sorín te lo puede confirmar: aún le duele la nariz del codazo que recibió en la vuelta de los cuartos de final de la Champions League 2004-05.

Materazzi, angelito, también amaba simular para buscar reiteradamente la tarjeta de los rivales. El defensa Phillipe Mexès, por ejemplo, lo comprobó en la final de la Copa de Italia de 2010 que el Inter de Milán le ganó a la AS Roma. No te pierdas cómo caracolea Marco: es de profesional. El delantero ucraniano Andriy Shevchenko también fue víctima del teatro de Materazzi en una de sus habituales broncas.

Publicidad

Shevchenko, de hecho, fue uno de los objetivos preferidos de Materazzi. Marco tuvo una fijación especial con Sheva, a quien se dedicó a golpear, arrasar y casi destruir. Si el exdelantero del AC Milan no se rompió nunca nada en sus lances con el zaguero italiano probablemente fue gracias a la providencia… porque ocasiones no faltaron.

No somos muy amantes de los resúmenes de jugadas de futbolistas, pero en el caso de Materazzi es totalmente necesario comprobar hasta qué punto la agresividad extrema dentro del campo fue una constante durante toda su carrera. Es especialmente remarcable la entrada que Marco le propinó a Benni McCarthy en un partido de la Champions 2004-05 con el FC Porto (minuto 2:05 del vídeo); increíblemente, el italiano apenas recibió una amarilla.

Dedicarse a repartir hostias como panes, sin embargo, tiene un peligro. Zlatan Ibrahimović, por ejemplo, estuvo a un paso de partir en dos a Materazzi en un derbi della Madonnina con una patada que celebraron todas las víctimas de Marco. Materazzi nunca recriminó a Zlatan la entrada: el zaguero italiano creció sin la figura materna y eso le convirtió en un hombre convencido de la importancia de comportarse siempre como un machote.

El duro Materazzi, no obstante, también tenía su lado juguetón. Después que el Inter ganara el derbi al Milan en 2010, Matrix —el apodo que recibió Marco en Milán— celebró el triunfo poniéndose una máscara de Silvio Berlusconi, propietario del club rossonero.

Materazzi no jugó ni un minuto en ese partido, pero le dio igual: celebró la victoria como si hubiese marcado él todos los goles. El 'chiste' de Marco copó todas las portadas de la prensa italiana: el defensa aseguró posteriormente que Berlusconi seguramente "habría sonreído al verlo". Genio y figura.

Los goles como pasaporte al éxito

Una de las historias más desconocidas de Materazzi fue su salto a las islas británicas: en 1998, tras dos años con el Perugia, el Everton FC inglés decidió apostar por él y le incorporó. En Liverpool, Marco jugó la respetable cifra de 33 partidos, pero la cosa no cuajó y al año siguiente decidió volver al Perugia.

En la temporada 2000-01, jugando aún con los Grifoni, Materazzi logró uno de sus mayores hitos individuales: anotó 12 goles y se convirtió en el defensa que lograba marcar más en una temporada en la historia de la Serie A. Siete de sus goles fueron de penalti y uno llegó mediante una falta directa.

Publicidad

Marco se destapó así como un gran lanzador desde los once metros, lo cual le permitió fichar por el Inter… y acudir por primera vez a una convocatoria de la selección italiana.

Aunque la campaña 2000-01 fue la de su despegue, y a pesar de que nueve años más tarde logró el triplete —Coppa, Serie A y Champions— bajo las órdenes de José Mourinho, está claro que el año cumbre en la carrera de Materazzi fue 2006.

El Mundial de Alemania año se recordará eternamente por el cabezazo que Zinedine Zidane propinó en el pecho a Marco en la final… y que costó una cartulina roja al francés. Esa acción dejó vista para sentencia una final que entonces iba 1-1 —Zidane había adelantado a los franceses de penalti y el propio Materazzi había empatado tras rematar un córner— y que Italia acabó llevándose en los penaltis. Marco, por cierto, fue de los que anotaron desde los once metros.

Aunque solo se mencione el momento del cabezazo de Zizou, el Mundial que hizo Matrix fue excelente. Aunque teóricamente los titulares en el eje de la defensa debían ser Fabio Cannavaro y Alessandro Nesta, una inoportuna lesión del zaguero milanista abrió las puertas de la titularidad a Materazzi.

Matrix respondió a la confianza del seleccionador Marcello Lippi; el defensa de Lecce marcó dos goles importantes —importantísimos, de hecho—, infundió temor a los rivales y acabó convertido en una de las figuras icónicas de la recordada Copa del Mundo germana.

La mejor pareja de centrales del Mundial ayudó con coraje y goles a Italia a ganar un torneo donde los azzurri no eran en absoluto favoritos. Imagen vía Instagram

Materazzi ya no fue convocado al siguiente Mundial en 2010: fiel a sus ideas, Marco no tuvo mejor idea que irse por América con su autocaravana. El italiano tenía claro que su momento ya había pasado, así que se aferró a la máxima cesariana de Veni, Vidi, Vinci… y se fue, sin acritud hacia nadie y con las ideas de futuro bien claras.

Mourinho y los pequeños detalles

Como decíamos antes, Materazzi llegó a Milán en 2001, pero tuvo que esperar siete años para conocer al entrenador que más le marcó. Matrix ya era mayor cuando José Mourinho desembarcó en la Lombardía en 2008. El defensa italiano solo estuvo dos temporadas a las órdenes de The Special One, pero según él mismo fueron los dos años en los que más aprendió.

Con el portugués, Materazzi ganó cinco títulos con el Inter —incluyendo el histórico triplete de 2010, en el cual los nerazzurri lograron llevarse de nuevo la Champions League a Milán tras 35 años de espera. Marco siempre recordará a Mourinho por sus enseñanzas, pero si se despidieron entre lágrimas fue sobre todo por el detalle que tuvo el luso con Matrix en la final de la competición que se disputó en Madrid.

Mourinho y Materazzi celebrando la victoria de la Champions en el Santiago Bernabéu. Imagen vía Instagram

Durante la temporada 2009-10, Materazzi jugó pocos minutos: era ya veterano y la plantilla disponía de un buen número de defensas de calidad, así que su rol en el equipo fue decreciendo paulatinamente. No obstante, el ascendente de Marco sobre la plantilla era enorme; Mourinho lo sabía y confiaba en él… y decidió homenajearle.

Cuando a la final apenas le quedaba un minuto de juego, el Inter ganaba 2-0 al Bayern de Múnich. Mourinho aprovechó la circunstancia para hacer un cambio: la intención era principalmente perder tiempo… pero también premiar al veterano defensa con un minuto sobre el terreno de juego.

El minuto de Madrid fue el colofón perfecto para mi etapa de dos años con Mourinho y de diez temporadas con el Inter

Marco Materazzi, antiguo defensa agradecido

El internacional italiano agradecerá siempre los detalles que tuvo el portugués con él y toda la plantilla, y por eso nunca aprobó que el Inter sustituyera a Mou por Rafa Benítez. Materazzi fue la punta de lanza de las críticas contra el entrenador español, a quien recriminó que quitara la foto de Mourinho de la pared o que no supiera llevar un vestuario.

Publicidad

Durante los meses en los que Benítez estuvo en Milán, Materazzi apenas jugó. Ese mismo verano decidió colgar las botas… temporalmente: tres años después volvió para ejercer de jugador-entrenador en el Chennaiyin FC de la India.

El sueño de Materazzi, como el mismo ha declarado en varias ocasiones, es entrenar junto a Mourinho: "Es mejor ser asistente de José durante 30 años que ser primer entrenador", afirmó Marco sobre su ex entrenador.

Materazzi fue un jugador de los que gustan a los entrenadores —bueno, a los del propio equipo, a los del rival no tanto—. El italiano era consciente de lo que sabía hacer y se esmeraba en sacar lo mejor de sí… y si ello implicaba llevarse por delante a los contrarios, pues mala suerte.

Quienes compartieron vestuario con Matrix aseguran que el italiano no era especialmente violento, pero todos tenían una cosa clara: a tipos como Materazzi siempre es infinitamente mejor tenerles como compañeros que como rivales.

PD: Si te preguntas por la foto de portada, te diré que se trata del propio Marco con el gran Rui Costa en un partido de semifinales de la Champions en 2005. Los fans del Inter, cabreados con su equipo, lanzaron una cascada de bengalas al campo; mientras los encargados de seguridad las retiraban, Materazzi fue a saludar a su colega milanista. Una imagen para la eternidad.

El autor no sabría como hacer una entrada al estilo de Materazzi, pero en Twitter reparte que no veas: @21pauriera