Música

Flotando en el viento: Una charla con Alejandro Carrillo

Adiós a Dylan es simplemente eso: un libro iniciático sobre un fan de Bob Dylan buscando su lugar en el mundo. El autor, una especie de neo-hipster atrapado en el cuerpo de un bibliotecario, nos responde una entrevista plagada de literatura, encuentros cercanos del tercer tipo con la critica, la música, la literatura y el arte de escribir, de trazar desde el fondo de ese cuerpo joven y arisco, sobre uno de los contrafuertes mas importantes de la música POP, el ganador del Nobel, la piedra rodante, la antonomasia, la música, la poesía y el amor. La palabra nunca se vio tan congratulada como ahora, con este pequeño tributo al autor de Blowin’ in the Wind. Carrillo estuvo presente, el diciembre pasado, en la mayoría de todas las listas escritas en México, sobre los libros más importantes, más leídos y más prometedores de nuestro país. 

Hago entrevistas porque soy un curioso, un preguntón, un indiscreto de las palabras. Las hago para desenmascarar a mi ídolos, a los autores que leo, a las chicas que me gustan, a las personas que inclusive no conozco, pero cuya obra o personalidad, me causa escozor, quiero desenmascararlos a todos; a veces lo logro, a veces salgo lastimado por un lenguaje ampuloso o una prosa estricta, pero en la mayoría de las veces, logro despojarlos de su careta, su mascara barata. En el caso de Carrillo Rosas, solo observé atisbos de genialidad, de brillo, de astucia, de mucha gracia intelectual, y pese a su prosa bonita, encuentro en Adiós a Dylan un documento importante para las nuevas generaciones ávidasde vomito y olvido.

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Reproduzco aquí, esta charla que sostuve con su autor, un hombre de compromiso y de respuestas, respuestas perdidas en hojas de papel, en lo oscuro de la tinta, respuestas a una entrevista sosa, respuestas flotando en el viento.

Noisey: «Los niños se hacen lectores en el regazo de sus padres», decí a Emilie Buchwald. ¿Que representa la paternidad para Carrillo Rosas?
Alejandro Carrillo: Ilusión. Ternura. Cachetes suavecitos y esponjosos como nubes. Dolor de espalda. Preocupación. Una forma de reconectarme con el Ale niño. Miedo. Un chingo de amor. Entender a mi papá.

Por otro lado, Umberto Eco decía que la sabiduría no es destruir ídolos, sino no crearlos nunca. ¿Quien es el ídolo verdadero de Alejando Carrillo?
Suena bonito eso de no crear ídolos nunca, pero poco realista. Todos los hemos hecho; si no es un ídolo de carne y hueso, si un ideal, o un personaje o nuestro papá. Y sí, se vuelven dañinos, pero son también útiles, hasta cierta etapa. Mi verdadero ídolo, fue, primero Jack Kerouac y después Gary Snyder.

¿De que manera influencio para ti la Beat Generation?
Absolutamente. Sus imágenes y locura y noches gigantescas y budas y vagabundos se filtraron por todos mis poros y sancocharon mis huesos deliciosamente. Su ritmo, su prosa, la imágenes, las absolutas ganas de volverse loco y vivir todo y ver todo al mismo tiempo. Despertaron en mi la gran curiosidad de estar vivo y verlo todo.

¿Quien consideras que es el mayor exponente de dicha generación?
Para mi Jack Kerouac, aunque sin duda Ginsberg está al ladito.

¿Cuales son esos ideales a los que te colgaste para crecer?
El ideal de los poetas románticos. De querer estar en una historia épica y trágica y ser el protagonista.
El ideal del escritor de los barrios bajos.

Sara es el ideal de la pureza y la sordidez que lleva a Omar a un viaje a través de la obsesión y la orfandad. En tu novela Adiós a Dylan, ganadora del Premio Achar 2016. ¿Que tipo de mujer personificarí a a Sara?
Para mi Sara es como la Margarita de la dama de las camelias, pero traída a este tiempo. Nunca conocí a nadie así personalmente, pero seguro hay muchas. Para Sara Nacho es su Sara; lo que tienen a la mano y que pueden moldear para construir lo que siempre han querido; ajustarlos hasta que encajen en su ideal, hasta que embonen en el personaje que su historia necesita.
Yo he hecho los mismo también muchas veces. No ver a la otra persona, y mejor moldearla en alguien que cumpla mis necesidades: estéticas, principalmente.
Esta culero, pero creo que lo hacemos todo el tiempo. Y cuando uno deja de hacerlo, a huevo, se empieza a sentir más libre. Por que los ideales siempre, por más esfuerzo fantasioso que hagamos, son imposibles de cumplir. Son una mentira. Una invención para construirnos o desmadrarnos.

¿Consideras que Adiós a Dylan es una novela realista, mas que de ficción?
Es un poco de las dos. Tiene muchos elementos realistas o autobiográficos. Como Joaquín que es una migo mío en la vida real, o el capitulo de Acapulco, o las monedas de 10 pesos del escusado; o la forma que tiene Omar de pasarse películas para moldear su historia, tal cómo yo lo hacía, pero, todo eso se bifurca; la ficción lo tuerce y transforma esas anécdotas reales en otra cosa que la historia necesitaba.

¿Como es publicar en la editorial Penguin Random House?
Hasta el momento, bastante chido. Digo, tienen tantos autores y compromisos y deathlines y tanta chamba, que a veces no te pelan mucho, pero supongo que en cualquier lado es así; a pesar de eso, he tenido toda la libertad creativa de hacer lo que quiera y me han apoyado con un buen de cosas. Además, tienen buena onda.

¿Quien fue tu editor?
Ferananda Álvarez.

Sara, whatever made you want to change your mind. Canta Dylan en Sara, una canción dedicada a su mujer. ¿Que es lo que mas te obsesiona de ella?
¿De Sara Lowns? Que es la musa de Dylan. Pero no me siento particularmente obsesionado por ella. Es sólo otro personaje más de la novela.

Aparece también, la ciudad de México como personaje. ¿Como es reducir una ciudad como esta a los planos narrativos de una novela?
Fue muy natural. No fue una decisión consciente convertirla en un personaje ni nada; es la ciudad donde vivo, la conozco, la quiero, entonces las imágenes se me filtran instantáneamente. aparecen ahí porque las vivo todos los días y porque me gustan sus colores y olores y todo.

El tema del porno en tu libro. ¿Que opines de este genero?
Me gusta, hasta cierto punto. Obviamente para excitarme. Pero no aguanto una película completa, después de 4 minutos me aburre. En el caso del libro, que Omar fuera tan gráfico en tantos momentos era fundamental; era su manera de escribir una historia dura, realista, de esas que le gustan.

Al parecer, la escritura de la novela se realizo de manera intuitiva: ¿Cómo fue ese proceso?
Al principio tenía un plan. Y un supuesto final que, por suerte, cambió. Lo solté y encontré cosas más reveladoras. cuando no sabía que seguía en la historia, buscaba una canción de Dylan, cerraba los ojos y me clavaba en ella el tiempo que fuera necesario hasta que pudiera ver lo que seguía; hasta que las imágenes me llevaran al siguiente punto.

¿Consideras que Adiós a Dylan es una novela violenta?
¡Sí! Mucho. No porque allá madrazos ni muertes ni sangre; ni siquiera por algunas de las escenas de sexo gráficas; es violenta por la rabia que acompaña al personaje en cada línea, porque casi se le sale por los poros aunque el trata de contenerla y, porque cuando finalmente sale, ocurre tan violentamente como debería de ocurrir.

¿Quien te gustaría que leyera Adiós a Dylan?
Bob Dylan. los adolescentes. Los viejitos. Las señoras operadas de las lomas en sus camionetotas. Los albañiles. Los periodistas. Nick Hornbey. ¡Todos!


Todas las fotos: Cortesía de Alejandro Carrillo. Ya puedes encontrar Adiós a Dylan en librerías del país. Mientras te dejamos la primera de las dos playlists que hizo Alejandro para acompañar su novela. 

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