CLÉMENCE Y LAMBERT LLEVAN 76 AÑOS CASADOS. TODAS LAS FOTOS CORTESÍA DE LOS ENTREVISTADOS
CLÉMENCE Y LAMBERT LLEVAN 76 AÑOS CASADOS. TODAS LAS FOTOS CORTESÍA DE LOS ENTREVISTADOS
Sexo

Amor y sexo después de 50, 60 y 70 años juntos

“Ninguno de los dos puede hacer ya acrobacias. La artritis es muy fuerte”.
MF
Brussels, BE
23.2.21

Este artículo se publicó originalmente en VICE Bélgica.

Todos hemos visto en algún momento las estadísticas sobre matrimonios. En mi país, Bélgica, un 52 por ciento de los matrimonios acaban en divorcio. Si vives en Portugal, la cifra sube a 64 por ciento.

Pero luego están esas parejas de ancianos tan adorables que ves por el parque o en el supermercado. Suelen ir agarrados del brazo y son los protagonistas de una historia de amor más larga que nuestra vida.

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¿Cómo persevera y cambia el amor mientras nuestros cuerpos se arrugan y envejecen, mientras la vida se ralentiza poco a poco y mientras el mundo sigue su camino? Hemos hablado con tres parejas de ancianos sobre el amor y el sexo con el paso de los tiempos.

Clémence (96 años) y Lambert (96 años)

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CLÉMENCE Y LAMBERT, ANTES Y AHORA

VICE: Clémence y Lambert, lleváis 76 años casados. ¿Cómo os conocisteis?
Lambert:
Yo me enamoré de ella inmediatamente. No pude controlarlo. Su hermano era muy amigo mío, así que nos veíamos a menudo. Cuando iba a su casa, me sentaba en una esquina y ella en la otra. Así es cómo nos cortejábamos el uno al otro. Y un día, yo di el primer paso.

Clémence: Cuando nos casamos, no hubo fiesta ni nada. Fue durante la guerra y había un toque de queda a las seis de la tarde. No hubiéramos podido hacer demasiado de todas formas. 

¿Cómo ha cambiado el amor con los años?
Lambert
: Cuando éramos jóvenes, yo volvía a casa a medianoche después de trabajar y me iba otra vez a las siete de la mañana. Teníamos cinco niños que alimentar. Lo único que compartíamos era el tiempo en la cama.

Clémence: No nos veíamos tan a menudo. Pero ahora que somos más mayores, podemos pasar más tiempo juntos. Nos ha permitido redescubrirnos a nosotros mismos. Cuando nos casamos, nunca imaginamos que pasaríamos tanto tiempo juntos.

De hecho, 76 años es muy corto. La gente nos felicita, pero para nosotros es normal. Desde que nos casamos, nunca nos hemos separado, así que no podemos imaginarnos estar nunca el uno sin el otro.

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Con los años, los cuerpos cambian. ¿Cómo lo lleváis?
Clémence
: Cuando veo a otros en la televisión con la misma edad que tiene Lambert, me parece que él está cien veces mejor que ellos. Todas las memorias que compartimos le dan una belleza extra.

Marguerite-Marie (74 años) y José (77 años) 

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MARGUERITE-MARIE Y JOSÉ, ANTES Y AHORA

VICE: Lleváis juntos 58 años y 54 casados, ¿cómo hacéis para no aburriros?
José
: Siendo razonables y analizando lo que ha salido mal cuando tenemos un arrebato o un resbalón. Entre nosotros, hemos tenido muchos. Después, fortalece la relación.

También nos damos espacio para redescubrirnos el uno al otro. Hoy en día, sé cuando ella va a explotar. Nuestras discusiones se han convertido en una especie de forma de comunicarnos.

¿Pensabais que estaríais tanto tiempo juntos cuando os conocisteis por primera vez?
Marguerite-Marie:
Yo no me casé pensando que iba a durar solo diez años. Quizás tuvimos más suerte que los demás. Hemos evolucionado gracias al otro. Antes, yo era un tanto conservadora. Ahora soy más anarquista: algo que aprendí de él.

José: Hay muchas cosas pequeñas que hacen que nuestra relación sea más fuerte: recuerdos del pasado, nuestros hijos, nuestros nietos y la vida que hemos tenido juntos. Y todo esto fluctúa obviamente. Al tiempo que pasan los años, nos enfrentamos a problemas diferentes.

¿Y ha cambiado la forma en que os veis el uno al otro físicamente?
Marguerite-Marie:
Cuando nos conocimos, yo tenía 17 años y nos sentimos atraídos el uno al otro inmediatamente. No sé lo que es el amor a primera vista, pero cuando lo vi, mi corazón comenzó a latir con más fuerza.

Cuando nos conocimos, él no estaba tan gordo como ahora. Pero te acaban gustando los flotadores. No hay por qué avergonzarse. He de decir que envejecer no es tan terrible después de todo. No es como si un día fuese joven, guapo y atlético y de repente cambiase de la noche a la mañana.

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¿Cómo afrontáis la idea de la muerte en la relación?
José
: Yo no lo pienso, pero lo pongo en perspectiva: veo la vida como una sucesión de eslabones que forman una cadena. Sabemos que nos vamos a ir. Espero que sea lo más tarde y de la mejor forma posible.

Marguerite-Marie: Sabemos que no somos inmortales y que estamos llegando a una edad en la que uno de los dos podría marcharse en cualquier momento. No quiero estar sola. Si José se fuera antes que yo, ¡no tendría con quien discutir! Creo que pondría su foto en algún lugar para gritarle.

Michèle (71 años) y Jean-Marie (75 años)

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MICHÈLE Y JEAN-MARIE, ANTES Y AHORA

VICE: Lleváis casados 43 años, ¿cómo os conocisteis?
Jean-Marie:
Nos conocimos a través de los testigos de Jehová. Michèle acababa de volver de Italia, embarazada y llena de golpes tras escapar de su ex. Yo estaba casado. Cuando su hija nació, éramos vecinos. Su hija me llamaba “papá Jean Jean”, aunque Michèle y yo no estábamos juntos.  

Michèle: Mi hija necesitaba un padre. Llegué incluso a poner anuncios clasificados para encontrar a alguien, aunque eso estaba prohibido para los testigos de Jehová. Una noche, Jean-Marie me cogió de la mano y me preguntó si buscaba a alguien como él. En ese momento sentí la chispa y después de eso nuestros sentimientos empezaron a crecer. Como él estaba casado, nos enfrentábamos a la excomunión si la organización descubría que estábamos viéndonos. Decidimos parar, pasó el tiempo y él comenzó con el proceso de divorcio.

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Jean-Marie: Años más tarde, me envió una carta en la que decía que me había estado esperando. Cuando la recibí, lloré. Fuimos a tomar café en un hotel y decidimos estar juntos. Fue como un contrato comercial: controlamos nuestros impulsos. Nos casamos dos meses después para no tener problemas con los testigos de Jehová y solo dormimos juntos después de la boda. Ahora llevamos 43 años casados y dejamos la organización hace 25.

¿Cómo describiríais vuestra relación después de tanto tiempo juntos?
Michèle:
Nos movemos al mismo ritmo, por el mismo camino, aunque haya obstáculos de por medio. Cuando uno de nosotros cae, el otro lo levanta. Nadie me entiende como él. A veces, basta un suspiro, una respiración o un movimiento para alertar al otro de que algo va mal. Si tenemos una discusión, lo hablamos una y otra vez, incluso al día siguiente. Es muy importante hablar, aclarar las cosas y, a veces, disculparse.

En términos de sexualidad, ¿qué ha cambiado?
Michèle:
Está el compartir y una búsqueda del placer, pero llega un momento en el que tenemos que entender que la otra persona tiene menos deseo o necesidad de eso. Eso es el amor. Sexualmente, hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero hoy nuestra relación es mucho más que sexo. Ninguno de los dos puede hacer ya acrobacias. La artritis es muy fuerte.

Jean-Marie: Puede que tuviéramos 25 hermosos años de amor físico. Después, pasa y eso es todo. Los pechos se encogen, los penes se alargan y todo cuelga. Pero lo aceptamos. De cualquier forma, el cemento ha fraguado y la relación es más fuerte que nunca.