Myspace no fue una época más simple, solo éramos adolescentes

Nos gusta pintar el pasado con optimismo y a grandes rasgos.
20 Julio 2020, 11:35am
Foto de perfil de Tom de Myspace
Captura de pantalla vía Twitter

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Mi página de Myspace era genial.

Todos creen eso de su propia página de Myspace. Pero yo había codificado efectos de animación personalizados para el cursor, un fondo centelleante giratorio, reproducción automática de música; todo cuidadosamente diseñado en el HTML / CSS personalizado de Myspace. Hacía curaciones obsesivas de mi Top 8. Llegaba a casa de la escuela e iniciaba sesión para revisar los avatares de mis amigos en la cuadrícula según el drama del día.

Hace tres días, una década después, Myspace fue tendencia en Twitter, un sitio web que absorbió la diversión de las redes sociales y la convirtió en algo más parecido a un empleo permanente en el infierno.

Twitter no explica por qué algo se vuelve tendencia. Cuando haces clic en una palabra o frase que se ha vuelto tendencia, generalmente lo primero que ves son tuits que dicen: "No sé por qué esto es tendencia pero...", lo que aumenta aún más la popularidad de la palabra, al menos desde la perspectiva del algoritmo de Twitter. Por lo tanto, es difícil determinar por qué Myspace se volvió tendencia hace unos días. Parece ser que estuvo relacionado con la idea de que las redes sociales deberían parecerse más a MySpace, y que Tom Anderson, uno de sus fundadores, era un mejor líder que Jack Dorsey o Mark Zuckerberg.

Uno de los tuits sobre Myspace que más reacciones provocó es este, un mensaje nostálgico por una época aparentemente más simple antes de que los malvados jefes supremos de la tecnología consumieran internet:

"¿Recuerdan a Tom? ¿Recuerdan cómo vendió su parte de 500 millones de dólares en myspace y se retiró para poder tener una vida agradable?", escribió el usuario de Twitter @JackDMurphy. "Nunca vendió nuestros datos, nunca trató de influir en las elecciones, nunca ejerció presión contra las legislaciones sobre privacidad... qué gran hombre. Myspace era demasiado puro para este mundo".

Recordar a un magnate de la tecnología en los términos más optimistas posibles —incluso uno comparativamente benevolente con lo que tenemos hoy en Silicon Valley— nos obliga a correr el riesgo de olvidar cuán influyentes fueron las plataformas del pasado para los que llegaron después.

La estructura y el diseño de internet son innegablemente más homogéneos en la actualidad. En la transición de Facebook versus Myspace alrededor de 2009, cuando los usuarios de Facebook superaron a Myspace, los adolescentes —como yo en ese momento— estaban creciendo y buscando algo más utilitario y adulto. En aquel momento, MySpace era considerado como un lugar de reunión, no una plataforma de comunicación, mientras que Facebook era visto más como una herramienta.

Básicamente, Facebook ha sido, y sigue siendo, un formulario que completas y que determina un perfil de aspecto clínico, salpicado de categorías e intereses que has elegido agregar a tu perfil, como Pizza Hawaiana o Air Bud. Las únicas opciones de personalización de Twitter son la imagen del banner, la foto de perfil y la biografía (y los pésimos tuits con los que saturas tu feed). Instagram tiene aún menos opciones que puedes personalizar: la foto de perfil, la biografía. El resto depende de las imágenes que colocas en la cuadrícula de tu cuenta, en orden cronológico. En estas plataformas, el contenido es el perfil, y tu personalidad en línea es lo que publicas.

En Myspace, la promesa de numerosas opciones personalizadas fue sin duda el mayor atractivo para muchos usuarios, en su mayoría adolescentes como yo, siempre luchando por expresarnos adecuadamente. La gente que ahora está hablando de Myspace (viejos millennials de treinta y tantos años en su mayoría) estaba en la secundaria y la preparatoria durante la cúspide de la plataforma social a principios de 2000. Es el mejor momento para definir la imagen de ti mismo que esperarías llevar a la edad adulta. En mi caso, eso significó alternar mi canción de perfil entre Evanescence y cualquier sencillo de RHCP que me gustara ese día, y jugar con el mosaico de animaciones de fondo de Blingee hasta que rompiera algo del CSS. Todos somos diferentes.

Codificar un rincón de internet para que se convierta en un santuario de tu personalidad podría habernos preparado para continuar entregando todos nuestros datos personales a un extraño (en este caso, tu primer amigo de Myspace, Tom Anderson). Pero Myspace no inventó el arte de construir personalidades en internet. La gente lo había estado haciendo desde los primeros días de la vida en línea, cuando desarrollaban elaborados alter egos para juegos de rol en los "dominios multiusuario". Myspace era menos anónimo que las páginas de Bulletin Board Systems o Blogspot, así que tal vez se sintió más socialmente significativo si tu perfil no era bueno o si decías algo estúpido en la sección del diario. Sin embargo, fue una de las pocas plataformas en la transición entre el anonimato total o un pseudónimo, y tener que vincular tu nombre legal a todo lo que publicas, como ocurrió cuando nos cambiamos a Facebook.

Como muestran los actuales tuits sobre Myspace, nos gusta pintar el pasado con optimismo y a grandes rasgos. La realidad es que Myspace no era lo que llamaríamos "malvado" hoy en día: no era Facebook o Amazon, adquiriendo grandes extensiones de tierra y mano de obra para monopolizar sus mercados. Pero tampoco era inocente. En 2006, justo cuando la plataforma llegó a 100 millones de usuarios, los ingenieros de Myspace estaban utilizando herramientas poderosas para violar la privacidad de los usuarios y acosar mujeres. Desde entonces, hemos visto lo mismo en Facebook. Las plataformas cambian pero la gente no.

Tom tampoco es inocente a la hora de manejar nuestros datos. Vendió el sitio a Rupert Murdoch en 2005 por 520 millones de dólares y Murdoch a su vez lo vendió a Viant, un gigante tecnológico de la publicidad, en 2011, junto con el acceso a los datos de sus más de mil millones de usuarios registrados y cientos de direcciones de correo electrónico. Es probable que pueda vivir su vida libre de culpa porque no ha estado bajo ningún escrutinio de la suprema corte como Mark Zuckerberg, ni tampoco está acusado de albergar una base de usuarios nazis como Jack Dorsey, pero solo porque ha sido lo suficientemente inteligente como para tomar sus millones y prácticamente desaparecer.