Todas las fotos tomadas por el autor.
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Agregó que aunque las aseguradoras insisten en que las grandes corporaciones de noticias mandan a sus reporteros de campo a cursos sobre entornos peligrosos, los precios son demasiado altos para mandar a los freelancers. "Pensé que esto tenía que cambiar, que debíamos hacerlo gratis y nos la arreglamos para lograrlo".
Equipos de aprendices trabajando para salvar a sus pacientes mientras que los instructores derraman sangre sobre los cuerpos en el último simulacro del curso. Humo y efectos de sonido con gritos y explosiones son usados para desconcentrar a los aprendices.
Sawyer Alberi lidera a los alumnos de RISC mientras se acercan a un escenario de múltiples víctimas en el último día de simulacro. Esta prueba simula una emergencia médica en una zona de combate. Los participantes tienen que acercarse a los pacientes mientras que son que son distraídos por efectos y humo.
Sawyer Alberi, Jefa de instructores de RISC
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Cuando estuve en Afganistán en 2010, me di cuenta de que había muchos contratistas en zonas de guerra y en áreas de conflicto sin ningún conocimiento médico, sin botiquín de primero auxilios y sin entrenamiento. Me quedé pensando en eso porque me pareció muy problemático. En 2011, cuando mataron a Tim Hetherington, Sebastian Junger contactó a la WMA porque estaba buscando cursos para periodistas. Cuando escuché de su proyecto, supe que teníamos que hacerlo.Acabamos de terminar nuestro doceavo curso RISC; eso significa 288 periodistas entrenados, de siete continentes. Así que han sido unos muy buenos cuatro años. Trabajar con periodistas me ha dado una perspectiva completamente diferente de muchos de los eventos del mundo. Vivo en una finca en Vermont, así que veo a través de todos los periodistas que tengo en Facebook y que hacen una labor extraordinaria en todo el planeta. Realmente creo que todo el que esté en el conflicto merece el derecho a salvarse a sí mismo, así como a quienes lo rodean.
Fotógrafo/participante de RISC Federico Ríos, en un campo de batalla simulado.
Federico Ríos, Fotógrafo colombiano
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Los ejercicios y el entrenamiento están muy bien planeados. Tal vez desde afuera esto puede ser complicado de entender, pero cuando estás ahí con tu compañero estás completamente concentrado en lo que haces e intentas llevarte al límite porque sabes que tendrás que usar estos conocimientos para salvar a un colega. El último ejercicio es un poco impactante porque hay humo, sonidos de guerra y gente corriendo y gritando. Súmale toda la sangre falsa. Pero eso es bueno porque te pone en una situación realista.
Andrew Esiebo fotografiado durante el entrenamiento RISC.
Andrew Esiebo, Fotógrafo de Nigeria
Gabriele Micalizzi en entrenamiento RISC.
Gabriele Micalizzi, Fotógrafo italiano
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Apliqué a RISC porque hace dos años perdí a un amigo que formaba parte de mi colectivo, Cesura [una cooperativa de fotografía italiana], en Ucrania. Lo hirieron en un ataque con metralla y murió porque se desangró. Yo estuve ahí para llevar el cuerpo desde Kiev hasta su familia en Italia. Hubo muchas ocasiones en las que gente a mi alrededor salía herida y yo no sabía qué hacer. Hace 10 días, un mortero le dio a mi carro e hirió a mi fixer. Pasa con frecuencia cuando trabajas en zonas de guerra.
Un instructor de RISC, con burka, distrae a los participantes mientras trabajan con los pacientes durante la simulación final.
Los fotógrafos Andrew Esiebo, de Nigeria, y Federico Ríos, de Colombia, cargan un maniquí accidentado, usando un arnés improvisado hecho con una correa de nylon.
Los fotógrafos italianos Gianluca Panella y Federico Scoppa le dan una reanimación pulmonar a un maniquí durante un simulacro.
Dos maniquis antes de un simulacro.