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Cómo hackear la pobreza en México

Proyectos mexicanos que buscan combatir la pobreza con tecnología.
8.7.16

Es difícil pensar en la pobreza como un problema que se puede resolver con tecnologías de la información, y mucho menos como algo que se pueda hackear. En un país donde el rezago tecnológico es enorme —solo cuatro de cada diez hogares cuentan con internet— tendemos a pensar que la pobreza se resuelve con programas de gobierno y que la tecnología y la ciencia son algo que solo las universidades y los millennials necesitan.

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"Un hacker no es siempre aquel que se cuela en tu computadora para robarte. La cultura hacker es la que busca innovar y romper con lo establecido para en cierto modo mejorarlo", nos explicó dijo Raúl Porcel, director general de Campus Party México. "Se trata de crear rumbos donde se puedan plantear proyectos que mejoren a la sociedad".

Campus Party es una fiesta creativa, un evento que por varios días reúne a miles de jóvenes fanáticos de la tecnología y adictos al internet. Aunque comenzó como un evento de alrededor de 200 personas en España en 1997, la semana pasada se llevó a cabo la séptima edición mexicana, con 20,000 asistentes y un objetivo en común: hacer frente a la pobreza en México desde un enfoque tecnológico.

Desde la mañana del miércoles 3 de junio y hasta el domingo, la Expo Guadalajara abrió sus puertas para que miles de campuseros —millennials cargados con mochilas, laptops y disfraces— ocuparan sus instalaciones por alrededor de noventa horas para compartir información, conocer lo último en tecnología y videojuegos, aprender a volar drones, cantar karaoke de Dragon Ball, consumir miles de rebanadas de pizza y, en esta edición, romper un récord Guinness: el mayor hackatón del mundo.

Un hackatón, en pocas palabras, se refiere a un encuentro de programadores que tiene el objetivo de desarrollar soluciones en conjunto. En esta ocasión, se buscó formar equipos multidisciplinarios con el fin de crear soluciones integrales que aterrizaran la tecnología en la vida de las personas más pobres. Para lograrlo, se dividió el proyecto en seis categorías en las que participaron 265 propuestas: alimentación, educación, salud, vivienda, inclusión financiera e inclusión laboral.

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Además de lograr el récord Guinness, el hackatón tenía como objetivo seleccionar una propuesta ganadora y darle un millón de pesos para desarrollar el proyecto. Durante los cinco días que duró el evento, los equipos trabajaron las 24 horas con mentores sociales, técnicos y de negocios para que los resultados fueran tan tecnológicos como viables.

"Aquí el chiste es encontrar una solución con la que en lugar de ayudar a las personas de escasos recursos con donaciones, se les den las herramientas y el acceso para que ellos mismos puedan ayudarse", nos dijo Jairo Reynoso de Brainiacs, el equipo de jóvenes de León que desarrollo un proyecto llamado Nodi, con el que ganaron el hackatón más grande del mundo.

El proyecto consiste en hacer un Smartphone de muy bajo costo para que las personas de bajos recursos puedan tener acceso a internet básico. Se trata de una plataforma de Open Source que funciona únicamente con texto, nada de imágenes ni video. La idea es, en una primera fase, instalar antenas en cerca de 9,300 comunidades a través de México Conectado. Estas antenas funcionarían como punto de acceso a internet en un radio de 25 kilómetros para aquellos que adquieran estos dispositivos, que tendrán un costo aproximado de $26 dólares y que les daría una conexión por cinco años.

Ahí es donde se vuelve relevante la idea de Open Source. Aunque por el momento el Nodi está planeado para el envío de remesas con un costo más bajo que los servicios de envío de dinero que existen en la actualidad, cualquier persona podría desarrollar una aplicación para este dispositivo, lo que aumentaría sus funciones, como hacer programas educativos, de comunicación, etcétera.


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"Otra de las ideas es aplicarlo en salud", nos comentó Rodrigo Aguilar, otro de los miembros de Brainiacs, unos días después de haber finalizado Campus Party. "Con esto se podrían hacer consultas remotas, o incluso contestar un cuestionario en tiempo real para que estas personas no se tengan que desplazar kilómetros de su comunidad cuando no es necesario".

Aunque el proyecto se encuentra en su primera fase de desarrollo, Rodrigo está seguro que saldrá adelante, para lo que ya están buscando crecer su equipo, conseguir más fondos y formar alianzas con universidades y programas gubernamentales para que Nodi pueda llegar a las comunidades.

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"Pasaremos cerca de un año en el desarrollo completo del hardware", agrega Rodrigo. "Lo que sigue es presentar el proyecto con Sedesol y otras instancias para en un primer momento llevar a cabo el proyecto en las comunidades de Guanajuato, Michoacán y Jalisco. Esperamos una curva de adopción de cinco años en México, aunque si funciona podría incluso hacerse a nivel mundial".

Brainiacs, equipo ganador del hackatón.

Aunque este proyecto fue premiado con un millón de pesos, el hackatón contó con diversos socios de negocios e incubadoras para que todas las propuestas tuvieran la oportunidad de salir adelante. La idea, me dijo Raúl Porcel, es que la mayor parte de esos proyectos de alguna manera puedan continuar. Para ello, se invitó al Instituto Nacional del Emprendedor así como a una red de incubadoras y de inversionistas para que cualquier proyecto que tenga viabilidad —independientemente que no sea el gran ganador— tengan el desarrollo que merecen.

"Hay que ver los problemas y la manera en que podemos ayudar", me dijo Raphael Galindo de "Agua pasa por mi casa", otro de los proyectos finalistas, quienes desarrollaron una tapa de plástico con un chip que detecta y avisa si el agua que contiene se puede beber. Su idea es llevar esta tapa a comunidades sin acceso a agua potable para que al recolectar agua sepan si es seguro beberla, si se puede purificar por medio de radiación solar en PET, o si contiene metales pesados. "Empezamos a ver un montón de problemas y los empezamos a hackear. Hay que ver cómo podemos aportar cada uno de nosotros, ya sea que se necesite un químico o alguien de sistemas. El chiste es unirse para encontrar cómo hacerle", agrega.


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Este proyecto, aunque no resultó ganador, recibió una suma de dinero —donada por un ex campusero— para continuar su desarrollo. Como éste, varios de los proyectos finalistas fueron pensados para seguir adelante con el apoyo de universidades, instituciones privadas o de la sociedad civil, instancias gubernamentales o inversores. En la rama de vivienda, por ejemplo, el proyecto de Inge Juan busca implementar un asistente para la autoconstrucción y uso de materiales en diversos entornos para las personas de escasos recursos. Por otro lado, UMS creó una unidad móvil solar con que potencializa la energía obtenida por celdas solares con el fin de llevar electricidad sin cableado a las comunidades más remotas del país.

En alimentación, fueron dos proyectos enfocados en agronomía los que llegaron a las finales: Aqua U, cuya propuesta se basa en la producción de hortalizas verticales y producción de peces, y Agronet, quienes trabajaron un concepto de agricultura de precisión, apoyándose en la monitorización de los cultivos que contempla el abaratamiento de precios en todo lo que el campo pueda proveer y reduce el daño al medio ambiente.

Así, aunque cada vertical tuvo finalistas, fueron más de 200 propuestas que se presentaron en este hackatón, miles de personas que se reunieron por más de cuatro días seguidos con el objetivo de desarrollar tecnologías para hacer frente a la pobreza en nuestro país.

"Esto no va a ser un producto que arregle la pobreza", nos decía Raúl Porcel unos días antes del evento. "Va a ser una cantidad de proyectos que cada uno en una vertical van a atacar el problema. Por supuesto que nunca vamos a acabar con los problemas, pero sí somos capaces de reducir la pobreza en cierta medida en México, ¡Qué maravilla! ¿No?"