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Los usuarios de Tinder y Grindr ven cosas bien locas

Conseguir sexo casual no es tan fácil como parece.
29.1.14

Ilustraciones por Claire Milbrath.

Nos fascinan las aplicaciones como Tinder y Grindr porque mezclan toda la diversión de sitios como Match.com y le ponen un poco del mal gusto de Chat Roulette. Como era de esperarse, las personas que usan estas aplicaciones para conseguir sexo, se encuentran con bastantes mierdas muy locas. Aquí hay algunos ejemplos de lo que han encontrado varios usuarios a los que entrevistamos. Siéntete libre de comentar tus experiencias, pinche caliente.

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Mal sabor de boca

Empecé a usar Tinder un día antes de salir de viaje a Miami, y pensé que sería una buena herramienta para conocer chicos ahí, además de que me pareció buena idea conocer a alguien para que nos mostrara la ciudad a mí y a mis amigos. En ese momento no sabía que era una aplicación para encontrar con quién coger.

Estuve hablando con un par de tipos, pero uno en particular llamó mi atención porque teníamos un motón de amigos en común, como 50. Resulta que era de la misma ciudad que yo, por lo que hablé con él un poco más que con los demás.

Tratamos de vernos algunas veces, pero después del tercer día de intentarlo, me asusté un poco cuando le pregunté si salíamos en la noche y me contestó "por qué no mejor vienes a mi casa y te traes tus zapatos para coger". En ese momento me di cuenta de que no era una aplicación de citas normal.

Como sea, seguimos hablando y el último día de mi viaje nos vimos. Una amiga y yo nos encontramos con él y un amigo suyo en un bar, y todo el tiempo que estuvimos ahí me sobó la pierna, aunque yo lo seguía viendo con una mirada de "no va a pasar nada entre nosotros, amigo".

De la nada, en el patio, me empezó a besar fuertemente, de hecho se sentía bien, pero de nuevo, estaba decidida a no hacer nada más, y no sólo porque estaba en ese momento del mes. Aunque le dije eso, insistió en que fuéramos a su casa, que estaba a lado del bar.

Su amigo y mi amiga se fueron a hablar al otro cuarto, lo que fue medio incómodo para ella, mientras este tipo me dedeaba en el otro cuarto. Le seguía diciendo que no podía hacer eso, era ese momento del mes, no debía ir ahí, pero insistió. Claramente no le importó, y para ser honesta, me gustó, así que le seguí la corriente.

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Lo siguiente que supe fue que me arrancó los pantalones y comenzó a darme sexo oral . Le dije "cabrón, estoy en mi periodo", no podía creer qué chingados estaba haciendo, pero él parecía adorarlo. Nunca había conocido a alguien así.

Eso fue todo. Me comió, tuve algunos orgasmos y luego le dije: "OK, gracias, me tengo que ir". No devolví el favor. En lugar de eso me volvió a llamar unos meses después cuando vino a mi ciudad, pero no lo quise ver.

Demasiado bueno para ser verdad

Era noviembre del año pasad, así que estaba empezando mi experiencia en Tinder y encontré a un tipo que parecía increíble. Tal vez demasiado bueno para ser verdad. Era un golfista suizo profesional, había venido a Canadá, estaba becado y le iba muy bien en su negocio. Era increíblemente ambicioso, muy apuesto y nos llevamos bien desde el principio.

Acabamos encontrándonos un jueves para tomar algo y cenar. El miércoles había chocado en mi coche y lo destruí, pero a mí no me pasó nada. Estaba medio triste pero pensé que la cita me iba a alegrar un poco.

De camino al restaurante le conté de mi accidente, así que empezó a intentar relacionarse conmigo con asuntos de coches. Me dijo que tenía 19 multas por exceso de velocidad, lo habían arrestado dos veces, y que paga más de mil dólares mensuales de seguro. Lo tomé como una alerta.

Cuando estábamos en el restaurante de repente me miró y me dijo: "Eres muy bonita, probablemente la filipina más bonita que he conocido". Escupí mi trago, porque soy lo más lejano que de una filipina. Soy blanca, y probablemente parezca más una italiana o judía, pero seguro no filipina. De hecho hasta busqué filipinos en mi celular para mostrárselos y que entendiera lo equivocado que estaba.

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En este punto estaba disfrutando la cita, así que acepté ir por un trago después de cenar, y fuimos a un pub irlandés en el centro. Mientras tomábamos, comenzó a hablar de religión, un tema que intento evitar en la primera cita, pero él lo sacó, así que le dije que soy atea y que no me importa mucho. Me dijo: "Eso es interesante, yo soy parte de los Illuminati". Me contó de su abuelo, los secretos del mundo y de las teorías de conspiración que él conoce.

En este punto era obvio que el tipo era un mentiroso patológico y que la mayoría de su perfil era inventado. Dudo que sea un golfista profesional o que tenga un negocio o que alguna vez haya pisado Suiza.

Así que le dije que estaba muy cansada y que necesitaba irme a mi casa. Me dio un aventón. Cuando me dejó intentó darme un beso; yo lo abracé. No he sabido de él desde entonces.

El arte de la seducción

A pesar de todo, decidí volver a instalar Grindr, después de haberlo borrado tras una racha de citas que no iban a ningún lugar. Empecé a hablar con un tipo como artista que era astuto, encantador y buen conversador, algo que nunca había encontrado en la aplicación.

Después de hablar con él una semana, decidimos ir por una chela. Fue mágico y salían chispas. Sin dar muchos rodeos, terminamos en su casa.

Llegué ahí y su departamento estaba lleno de maniquís y cabezas de muñecas. Traté de no hacer juicios y seguirle la corriente. Después de todo es un artista, ¿quién era yo para juzgar?

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Unas chelas se convirtieron en un cartón, y sin entrar en detalles, las cosas se pusieron calientes bastante rápido. Pero algo que se me hizo raro fue que de vez en cuando salía corriendo a su sala sin decir una palabra.

Le pregunté qué hacía y lo único que dijo fue que estaba tomando notas, y se negó a decir algo más. Después de la tercera vez, decidí que era demasiado raro y decidí emprender mi caminata a casa.

Nos dimos la mano, me fui, y al día siguiente lo bloqueé. Pasaron unos meses y fui a una exposición urbana con una amiga. Supuestamente era una colección de piezas avant-garde de artistas locales.

Había una multitud al rededor de una pieza, así que naturalmente fui a ver por qué tanto alboroto. Bueno, le tengo que dar algo de crédito al tipo que conocí en Grindr unos meses antes. Era una pieza muy precisa.

Gire hacia mi amiga y le dije: "Ése definitivamente es mi pito".

"Buen muchacho", me contestó.

AA Ok

Era la primera vez que conocía a alguien por Tinder, así que estaba un poco nerviosa, pero había estado hablando con un tipo cerca de un mes y ahora ya se estaba dando algo. Literalmente hablábamos por horas y a veces nos mandábamos fotos.

En nuestra primera cita real, nos vimos para tomar algo, sólo para darme cuenta que era miembro de Alcohólicos Anónimos. Digo, bien por él, pero después de que yo pedí una chela y él una bebida sin alcohol, me comenzó a hacer un montón de preguntas extrañas, como si ya había probado algunas drogas o si había comido alcohol en gel para las manos.

Lo mejor fue cuando me preguntó si era alérgica a algo, no por que estuviera preocupado, sino porque quería saber si tenía Epipen. Luego me contó del golpe que sientes cuando te drogas con eso.

Como sea, me fue a dejar y me preguntó si quería tocarlo, así que me fui.

Diez minutos después me llegó un mensaje. Era una foto de él masturbándose en su coche.