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Cultură

Dragón culeado

Todas las convenciones de fans, ya sean de cómics, RPGs, animé o lo que sea, comenzaron por las convenciones de ciencia ficción. Algunos creen que la primera de estas reuniones sucedió en octubre de 1936
18.11.11

Fatman y dos Robins negros Todas las convenciones de fans, ya sean de cómics, RPGs, animé o lo que sea, comenzaron por las convenciones de ciencia ficción. Algunos creen que la primera de estas reuniones sucedió en octubre de 1936, cuando nueve fans de la ciencia ficción viajaron de Nueva York a la casa en Filadelfia de Milton A. Rothman, un físico nuclear que fundó la Sociedad de Ciencia Ficción de Filadelfia. También hay un contingente de personas, la mayoría británicos, que sostiene que la primera convención real de ciencia ficción ocurrió en Leeds el 3 de enero de 1937 y que atrajo a 20 fans, incluyendo a Arthur C. Clarke. En las siguientes décadas a esos dos encuentros, las convenciones de ciencia ficción se enfocaron, en su mayoría, a la literatura, y había poca distinción entre fan y celebridad. Estos pioneros entendieron que la verdadera ciencia ficción es más cerebral y filosófica que lo que la mayoría de los pendejos admitirán, y en su corazón es un género que trata de predecir el futuro de la existencia humana basándose en la tecnología actual, política, tendencias y actitudes. La llegada de Star Wars y su éxito comercial cambiaron la idea de la mayoría de las personas sobre la ciencia ficción de una literatura de ideas a lasers y naves. También cambió la naturaleza de las convenciones de ciencia ficción. En un punto de los 80, se degradaron de reuniones de mentes que querían discutir el significado de las cosas a reuniones de individuos desfasados que querían invadir mundos de fantasía. Por ejemplo, los concursos de disfraces han sido parte integral de las convenciones desde los primeros días, pero en aquellos días la gente no se paseaba todo el día en su disfraz buscando otros personajes para coger. Y, mientras que admito que amo el elemento de cosplay en las convenciones más grandes, acepto que disfrazarse y jugar al cyborg es lo contrario a discutir inteligentemente literatura que trata sobre el futuro de la raza humana. Como sea, los dos están bien. ¡BAM! ¡BONK! ¡PUM! Es Battyman y Bobbin’. Así que el mes pasado fui por primera vez a Dragon Con en Atlanta para su 25 aniversario. La convención se realizó por primera vez en 1987 como reunión del grupo de rol de BBS de Ed Kramer, la Dragon Alliance of Gamers and Role-Players. Desde el principio de Dragon Con, la asistencia ha crecido de 400 a algo entre 40,000 y 70,000, dependiendo de a quién le preguntes. Las festividades se desarrollan en seis hoteles que se encuentran relativamente cerca entre sí. Los asistentes van a páneles y pasillos de exhibición durante el día, y en la noche sus cuartos de hotel se convierten en fiestas y degeración que llegan hasta las calles del vecindario Peachtree. Mi plan era mezclarme por ahí y hablar con quien se viera interesante, lo que en un principio me pareció algo muy sencillo. Una de las primeras personas con las que hablé fue una chica que hizo un vestido con los folletos del programa de la convención. Después nos invitaron a una fiesta de todo menos ropa junto a un tipo que dijo que casi perdía su escroto de un disparo en el extranjero. Después pasamos un rato con la Legión 501, una brigada de hombres que se visten con disfraces caseros de Stormtrooper, organizan fiestas fabulosas y hacen mucho trabajo de caridad. Después vi un concurso de disfraces de chicas de cómic, donde había un panel de celebridades como jueces, donde estaba Jim Steranko, probablemente mejor conocido por su trabajo en cómics de Nick Fury. Iba vestido en un traje blanco que hacía juego con su cabello, todavía más blanco. Probablemente es uno de los tipos más cool que he visto en mi vida. Elvira también estaba ahí, en disfraz completo, tan buena como siempre. Voltaire, el tipo que toca música cabaretesca y le gusta a los steampunks, fue el anfitrión del evento, y, aunque la mayoría de sus chistes malos o sucios no funcionó conmigo, pudo mantener la energía por una hora e improvisar mucho humor sucio. Supongo que se puede decir que fui un tipo popular en Dragon Con porque me siguió un equipo de grabación documentando mi experiencia. Me disfracé del cadáver de G. G. Allin antes de enterrar, lo cual también pudo haber llamado la atención. En un punto, nos metimos en problemas con los voluntarios, que nos pidieron que les mostráramos todo lo que habíamos grabado ese día a Pat Henry, el director principal de la convención. Los ayudantes de Pat nos llevaron a su guarida y le mostramos nuestras grabaciones al jefe. Por algún motivo comencé a discutir el cómo la ingenuidad y la agresividad sexual son parte integral de la convención. Pat me acusó de no ser imparcial, pero no me ofreció ninguna explicación de por qué había miles de asistentes vestidos como íconos del entretenimiento infantil que no querían otra cosa que revolcarse con mujeres semidesnudas. Esta conexión fue más problemática cuando regresé a casa y descubrí que hacía 11 años Ed Kramer, fundador de Dragon Con, fue acusado de varios cargos de abuso infantil y abuso infantil agravado en el condado de Gwinnett, Georgia. Y después, justo antes de que esta edición de VICE se fuera a imprenta, Kramer fue arrestado por poner en peligro a un menor, específicamente a un chico de 14 años con el que había compartido un cuarto de hotel en Connecticut. Antes de este incidente, Pat Henry publicó un mensaje en Facebook diciendo que Kramer no ha estado asociado con Dragon Con desde el 2000, más o menos cuando lo arrestaron por primera vez. La miríada de asistentes a Dragon Con Otra gran desilusión para mí fue darme cuenta de qué tan grande se ha hecho el steampunk. Voy a todo tipo de convenciones en el país y no he visto más steampunks que en Dragon Con. Aunque su nombre se derivó del subgénero de ciencia ficción cyberpunk, el steampunk es escencialmente la antítesis de la ciencia ficción. En vez de ponderar el futuro, estos tipos dicen: “¿Qué tal si el poder del vapor derroca a la electricidad?”, una tangente que requiere que reimaginemos el pasado como un lugar donde todos andaban en dirigibles en forma de barcos y donde todos se vestían como cazadores de vampiros. Sí conocí a algunos entusiastas interesantes del steampunk, incluyendo al genio que hizo la hermosa versión steampunk de la silla de ruedas del Profesor X, pero, en su mayoría, todos parecían hacer un fetiche de una estética que probablemente no investigaban. En nuestro último día, fuimos a un panel de discusión sobre steampunk, pero nos retiramos abruptamente cuando el anfitrión dijo que quería definir correctamente la ideología del steampunk y una mujer adulta levantó la mano y preguntó: “¿Qué es una ideología?”. Cerca del final del viaje, me malviajé con la cultura nerd y lo fácil que es ser nerd hoy en día. Cuando yo estaba en la prepa, nadie quería ser nerd, y ser un solitario era una existencia miserable donde te la pasabas solo y tratabas de entender al mundo porque no tenías amigos. Ahora todas las modelos dicen de broma que les gusta Star Wars y los videojuegos antes de reír y decir: “¡Ay, soy una nerd!”. Felicidades. Les gusta una de las franquicias más populares de todos los tiempos. El estado de outsider de los nerds y ser un fan de ciencia ficción ha sido adoptado por el mainstream, que niega completamente lo que es ser cualquiera de esas dos cosas en primer lugar. Ahora casi todos son regulares, lo que significa que pronto todo va a ser mediocre y aburrido. Excepto los steampunks. Esos siempre serán terribles. Vean un documental sobre la visita del autor a Dragon Con en VICE.com, justo a tiempo para Halloween. Con grandes momentos, como cuando es arrestado por el tipo de medios de la convención por hablarle a la Princesa Leia… en una convención de ciencia ficción.