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DEP Stetson Kennedy (1916-2011)

11.9.11

Mientras los medios norteamericanos se centran en esa especie de huracán más parecido a un pedo pringoso, largo y silencioso, han descuidado con creces la historia más importante del fin de semana: Stetson Kennedy, uno de los mayores tesoros culturales de América –el hombre que logró infiltrarse en el Ku Kux Klan y de paso joderles un rato- murió el sábado pasado, a los 94 años. Tuvimos el privilegio de hacerle su última entrevista larga (o quizás su última entrevista, a secas) en nuestro número de abril.

La primera vez que contactamos con Stetson nos concedió la entrevista, pero cuando leyó unos cuantos números de VICE cambió de opinión respecto a su publicación: “Esto es pornografía, y no lo digo por las chicas desnudas”, me dijo al otro lado del teléfono. Tiempo después me enteré de que su mujer, Sandra, había descubierto las revistas que le habíamos enviado y le advirtió de que podría acabar con el trabajo de toda su vida si colaboraba con nosotros.

Nos llevó otro mes entero de mails de ida y vuelta y de llamadas a Stetson para convencerle de que el artículo sería positivo y sincero, porque ambas cualidades eran las que más resaltaban de sus respuestas a las preguntas que le hizo Bill Bryson (el Bill de Gainesville, no el escritor de viajes). Entonces Stetson accedió. Cuando recibió copias del número, nos envió un mail para decirnos que le encantaba y que “mi mujer era reacia a que mi nombre apareciese asociado a la palabra VICE, pero también a ella le ha parecido sensacional el resultado final”.

Desde entonces, me ha enviado media docena de mails, dándonos su aprobación y pidiéndonos más copias del número. Sandra hacía bien al proteger a su marido, uno de esos seres raros y puros al que la historia ha prestado poca atención, por ser discreto hasta la médula. Por desgracia, tal vez sea necesaria su muerte para darnos cuenta de lo que acabamos de perder.

Descansa en paz, crack.