Estos tipos no creen en ciertos mitos catalanes

La asociación SOMATEMPS reivindica la convivencia entre el hispanismo y el catalanismo a la vez que pretende terminar con los mitos falsos de la historia de Cataluña.

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07 julio 2014, 7:51am

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La historia es un ente extraño, un cuerpo que puede observarse desde muchos puntos de vista, cada uno de ellos mostrando una cara totalmente distinta a las demás. Aspirar a la verdad es una guerra inútil, nunca podremos desprendernos de las percepciones e intereses particulares. SOMATEMPS es una plataforma que reivindica la catalanidad y el hispanismo por igual, pretende aunar a todos esos catalanes que se sienten españoles y que no encajan con el modelo independentista. Entre otras cosas, SOMATEMPS reivindica la verdad histórica de Cataluña, una que, supuestamente, difiere bastante de la que se enseña en las aulas y que difunden partidos y entidades. Para saber más sobre su punto de vista, hablamos con el vocal de cultura de la asociación, Javier Barraycoa Martínez.

VICE: ¿Qué es eso de la conciencia hispánica en Cataluña? ¿Se puede ser patriota catalán e hispanista al mismo tiempo?

Javier Barraycoa Martínez: Las raíces de la hispanidad romana se hallan en los territorios de la actual Cataluña. Hasta el siglo XX, nunca existió la conciencia independentista. A lo largo del siglo XIX, la inmensa mayoría de catalanes (incluso los Republicanos Federalistas), denominaban a España como la Nación, y a Cataluña como la Patria. Por tanto no había ninguna contradicción. La catalanidad se puede vivir perfectamente como una de las muchas concreciones de la hispanidad y no tiene por qué fundarse en el odio a nadie.

¿La historia de España que se enseña en Cataluña es distinta de la que se enseña en otras comunidades?

Sí, evidentemente sí que es diferente. Por ejemplo se enseñan como verdades históricas puras mitologías como el origen de la bandera catalana. No se reconoce la Corona de Aragón y se afirma que, en todo caso, fue una Corona catalano-aragonesa. Se presenta España como otra nación que siempre ha oprimido a Cataluña. O incluso se llega a decir que el río Ebro es un río corto y poco caudaloso, pues parece que nace en Tortosa.

¿Qué objetivo puede haber detrás de esta interpretación de los hechos históricos?

Hay una clara intención de crear “una conciencia nacional” a través de la educación. Los efectos son devastadores. Miles de jóvenes no tienen la más mínima noción de la verdadera historia de Cataluña pero, sin saber por qué, se sienten oprimidos y odian a España.

Cuéntame algunos mitos falsos de Cataluña. He visto cosas en vuestra web acerca del pan con tomate…

Ciertamente hay muchas mitologías. Néstor Luján, afirmaba que el pan con tomate (que en diferentes versiones ya se tomaba en toda España) se popularizó en Barcelona gracias a los inmigrantes murcianos que vinieron a construir el metro. Como se les alimentaba mal, con pan duro, ellos lo frotaban con tomate para reblandecerlo. Es cierto que antes en el campo ya se tomaba, pero la popularización viene de ahí.

Hay mitos sobre el origen de la palabra Cataluña, que en realidad significa, como Castilla, “tierra de Castillos o “castellanus”–habitantes de castillos-; o bien Los Mossos d´Esquadra, que fueron una fuerza militar al servicio de Felipe V contra los austracistas. Siempre fueron devotamente monárquicos y españoles. Barcelona fue la primera capital de la España Visigoda, así como en Tarragona mantiene su obispo el título de Primado de las Españas. Un catalán, Eduardo Marquina, compuso para Alfonso XIII, la letra oficial del Himno de España, etc… En fin, no pararíamos.

¿Según vosotros, de dónde sale este impulso nacionalista catalán? ¿Viene fomentado por La Generalitat, por ciertas empresas, medios de comunicación, …?

El actual impulso nacionalista-secesionista es fruto de un proyecto de ingeniería social. Cuando se ponen todos los medios de una administración pública al servicio de la “construcción nacional” (como ellos mismos les llaman), entonces puedes transformar la mentalidad y sentimientos de millones de personas. La Generalitat de Cataluña destina cada año más de 800 millones a subvencionar medios de comunicación privados que deben constantemente mentalizar sobre la independencia. A ello hay que sumar los medios de comunicación públicos (TV3 tiene más empleados que Tele5 y Antena3 juntos) y, por su puesto, un férreo sistema educativo con “comisarios políticos” que velan porque la escuela sea un foco de futuros independentistas. No estoy hablando de ficción ni exagerando. Es así. Por el contrario, la sanidad y los servicios públicos se están hundiendo en Cataluña.

¿Creéis que de la misma forma también se fomenta a nivel nacional un cierto rencor hacia Cataluña? ¿Existe una búsqueda de la castellanización de Cataluña? Como decís vosotros, existen separatistas pero también separadores…

Sí evidentemente existen separadores y esto es un drama. Sin embargo, los separadores han emergido cuando el nacionalismo catalán ha creado un discurso del odio que se ha contagiado a los separadores. Sin embargo el nacionalismo español es menos radical, porque no está infectado de una falsa mística como el catalán. Cuando se confunde a los catalanes normales con los secesionistas, es que hemos perdido el norte. Cataluña, a lo largo de los siglos, asumió que era parte de la Corona de España y el castellano se fue extendiendo desde el siglo XVI porque así le interesaba a la elite catalana y a los comerciantes.

¿Qué opináis sobre la reforma educativa que afecta plenamente a la inmersión lingüística en Cataluña?

El problema de la inmersión lingüística no es el catalán en sí, sino que subyace una “inmersión ideológica”. Por mucho que sea dignísimo amar y conocer el catalán, el sentido común de los catalanes nos ha de llevar a entender que conocer bien el castellano es fundamental para el desarrollo personal de cualquier catalán. Por eso la “casta” política no someten a sus hijos a inmersión lingüística sino que los llevan a colegios trilingües. La actual reforma, implica sólo una hora más a la semana en castellano. De ello quieren hacer un casus belli. Esto lo cuentas en Europa y no salen de su asombro.

Hombre, también se proponía que si un alumno pedía ser escolarizado en castellano toda la clase recibiría las clases en castellano. 

Ahí nos parece exagerado. Es cierto que el modelo Vasco permite varios tipos de escolarización y una de ellas es sólo en castellano. Pero no está de más que se aprendan algunas asignaturas en catalán. Pero una inversión en catalán para castellanohablantes es una barbaridad, denunciada por la propia UNESCO. Otra cosa es que el Estado debería garantizar que en casos excepcionales (funcionarios en tránsito, ejecutivos que temporalmente estarán en Cataluña, inmigrantes recién llegados, …) tengan garantizada una escolarización que no les retrase por no conocer el idioma. Esto tendría fácil solución designando en ciertos centros una línea en castellano. Con sentido común y voluntad política no habría ningún problema

Queréis erradicar el sentimiento antiespañol de gran parte de la comunidad catalana pero está claro que este sentimiento de repudia puede haber sido generado por el alzamiento militar y los 36 años de una dictadura que, entre otras cosas, se esforzó en exceso por erradicar el catalán. ¿Cómo os enfrentáis a esta situación?

Intentaré explicar esta cuestión, pues es compleja y peliaguda. Respecto a los más mayores y catalanistas de la vieja escuela hay que afirmar lo siguiente: la inmensa mayoría de catalanistas, o militantes del partido comunista o dirigentes socialistas, durante el franquismo o en la transición, todos venían de familias franquistas (excepto anarquistas y sindicalistas). Y no es una exageración. La desafección al franquismo se produjo en las familias franquistas más pudientes e influyentes. En Cataluña siempre hubo un potentísimo franquismo sociológico. Buena parte de los primeros votantes de CiU eran los franquistas del pueblo; o muchos de los primeros alcaldes democráticos de CiU, habían sido, o estaban relacionados familiarmente, con los alcaldes franquistas de antaño. Sobre esto hay un silencio sepulcral en Cataluña.

El nacionalismo de los jóvenes actuales ya nada tiene que ver con el franquismo. A penas saben nada de la Guerra Civil, dos tópicos y poco más. Tiene más que ver con el Barça, la falta de identidad de una sociedad posmoderna, la necesidad de comulgar con “mitos” identitarios y un odio a no se sabe qué. Muchos secesionistas son hijos de inmigrantes, que necesitan “hacerse perdonar” por sus orígenes. Acaban siendo los más radicales.

¿Reclamar la hispanidad es también reclamar la unión entre todos los países de habla hispana?

En cierta manera sí. No hablamos de una comunidad política, pero sí cultural, de afectos. A pesar de que ideologías como el “indigenismo”, mueven a odiar a todo lo español, cuando te encuentras en esos países aún hay sorpresas. Sobre todo en gente culta, aún te hablan con entusiasmo de la Madre Patria. Esto no queda alejado de Cataluña, pues diga lo que se diga, los catalanes participaron en el proyecto Americano. Joan Orpí fundó la “Nueva Cataluña” en Venezuela, los batallones de voluntarios catalanes llegaron hasta Alaska o bien desde Cataluña salieron miles de voluntarios a defender Cuba.

¿Vuestra negación a este nacionalismo catalán exacerbado se deriva de la necesidad de centrarse en otros aspectos mucho más necesarios para los ciudadanos, como por ejemplo ciertas garantías sociales?

Sí y no. Es verdad que la famosa “construcción” nacional está quebrando el Estado de Bienestar, pues los recursos se están destinando a subvencionar asociaciones, medios, pagar favores, periodistas (la mitad de los Miembros de Consejo Para la Transición Nacional, un invento de la Generalitat, están en la nómina de La Vanguardia).

Sin embargo no queremos caer en las tesis del liberalismo económico. Es como si quisiéramos seguir siendo españoles simplemente porque nos conviene económicamente. Creemos que las identidades (cualesquiera que sean) no tienen que estar al servicio de lo económico. Por ejemplo, muchos inmigrantes que llevan menos de cinco años en Cataluña se sienten independentistas, porque les han dicho que en una Cataluña independiente el sueldo medio será de 3.000 euros (no mentimos, esto se ha dicho y escrito); o que la esperanza de vida aumentará cinco años porque habrá más recursos (ídem); o que se reducirá el cáncer (tremendo, pero los niveles de sofismas son estos).

Nosotros nos seguiremos sintiendo hispanos y catalanes, independientemente de si estar en España significa ventajas o no económicas. Para nosotros es una cuestión moral y de fidelidad a una tradición. No podemos dejar de ser lo que somos. Ello implicaría negarnos a nosotros mismos. El materialismo económico no debe ser el motor de la historia.

¿Es tan necesario sentirse parte de una nación, darle tanta importancia a una bandera?

Depende de lo que se entienda por "nación". Si la "nación" es un abstracto que determina una ciudadanía meramente administrativa, todo se convierte en una farsa o en mero voluntarismo. Por tanto, se podría nacionalizar a cualquier extranjero aunque ni siquiera conociera nada del País. O cualquier administración fuerte, podría independizarse y montar "su nación". Por el contrario, si por "nación" se significa "Patria", entonces sí que es importante. La Patria viene de la paternidad, del patrimonio, por tanto de la tradición recibida. No cualquiera al que se conceda la nación administrativa, puede amar la Patria que le acoge. 

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