Cultura

Analizamos, párrafo a párrafo, 'Mía' de Risto Mejide

Lo que parece una muestra de amor es realmente un grito de dolor y desesperación.

por Pol Rodellar
09 Agosto 2016, 1:30pm

Sucedió el domingo 20 de septiembre de 2015. Una mente humana generó un texto, una idea, un sentimiento. Fue publicado originalmente en el Periódico y su autor se llamaba Risto Mejide, ese personaje televisivo conocido especialmente por sus afilados comentarios políticamente correctos. Él, esa daga de terciopelo; ese rebelde con corazón.

Viajemos en el tiempo. Estamos a 4 de agosto de 2016, casi un año después (¿coincidencia?). Esa youtuber (o lo que sea) llamada "Dulcinea studios" (no confundir con Dulceida) publica una adaptación en vídeo del texto de Mejide, convirtiéndolo en un poema visual ambientado en el Hotel Silken Diagonal de Barcelona, con la aparición estelar (como siempre) de Laura Escanes, parienta de Risto.

Detrás de este baile silencioso de sábanas y carne se encuentra la pesadilla desoladora de un hombre con miedo, un mensaje apocalítpico

Lejos de ser una carta de amor, respeto y libertad es un alegato a los miedos del ser humano, un tembloroso sollozo de desesperación de un hombre aplastado por la losa del rechazo, algo que no solo lo ve como potencialmente factible si no que lo acepta como un sino inevitable.

Detrás de este baile silencioso de sábanas y carne se encuentra la pesadilla desoladora de un hombre con miedo, un mensaje apocalítpico que contrasta con ese atardecer barcelonés tan idílico.

Cojamos el texto y veamos como este señor nos ha querido pasar el horror por amor, algo que quizás lleva haciendo durante toda su carrera.

Que empiece la transcripción del texto:

Mía. Sólo mía. Miísima. Más mía no puedes ser. Y no porque yo te lo diga, sino porque así lo has decidido tú.

Debo reconocer que empezar una carta de amor con el pronombre posesivo "mía" es de valientes, sobre todo teniendo en cuenta los tiempos que corren. Estamos hablando de un tipo con un buen par de pelotas. Este inicio pasará a los anales de la historia juntamente con el famoso "en un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme" y el "vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura" de Ginsberg.

No me extrañaría que los estudiantes tuvieran que analizarlo en la selectividad (¿aún existe eso?), de hecho, sería ofensivo que no fuera así.

Mía. Sólo mía. Miísima. Esa mía tan tuya de la que me he enamorado. Esa tuya tan nuestra que ahora siento sólo mía. Pero no es un mía de tenerte aquí atada conmigo. Es un mía que nada tiene que ver con la posesión. Porque contigo he aprendido que con la puerta abierta nadie se va. Porque contigo ya no soy lugar, sino destino. Porque mi máxima aspiración es convertirme en tu hogar, ese sitio al que siempre quieras volver. Aún cuando en la planta de tus pies traigas arena de otro mar. Mira que me lo advertí.

Que empiece la fiesta. Risto no tiene paciencia y en el segundo párrafo ya lo suelta todo. Él es un ser débil y famélico oculto detrás de una armadura de tipo duro, de poeta beat y canalla televisivo.

Intenta justificar su osadía al declarar que posee a su parienta y luego hace un giro mágico afirmando todo lo contrario, que él, lejos de poseer, es poseído (como un hogar), un espacio del que las cosas entran y salen. Y es precisamente durante ese "salir" cuando su voz se declara más temblorosa ante nosotros.

Mía. Sólo mía. Miísima y ya está. Si quieres a alguien, no es que lo dejes libre, es que lo quieres ver volando cada vez más alto, cada vez más lejos, más allá. Por eso, siempre que vuelves a mí lo haces no sólo porque quieres, también porque necesitas que te vuelva a atrapar.

Pobre diablo, aquí tenemos el párrafo del autoengaño. Risto, claro que no quieres ver a tu mujer completamente libre y libertina, si no, no empezarías este párrafo con las palabras "mía" y "atrapar".

Mía. Miísima. Más que mía y de verdad. Mía porque por mucho que te tenga, jamás te dejas poseer del todo. Porque te revuelves, porque te rebelas, porque te vas. Siempre que estás volviendo es porque te vas. Y está bien que así sea, está bien que sea yo quien te tenga que esperar. Yo que me había creído que jamás sería celoso. Hasta que hubo algo que temí perder, algo tan valioso, tan de verdad. Y a estas alturas de mi partido me descubro sufriendo cada vez que ya no estás. Este Otelo ya se deja de hostias. Esta Desdémona es de armas "tomar".

La cáscara se rompe por completo, la palabra "celoso" retumba dentro de la habitación del hotel Silken. Este tipo tiene un miedo atroz a perder su pareja. Pero no pasa nada, supongo que todo el mundo siente lo mismo, ¿verdad, cobardes?

Detalle curioso: en el vídeo, Risto utiliza la expresión "de armas tomar" mientras que en el artículo original se permite una licencia poética y se decanta por un "de almas tomar". Podríamos decir que el alma tomada es la tuya, ¿Mejide?

No me malinterpretes, no es que tema que les gustes a otros, o que ellos te puedan llegar a gustar. Sería lo lógico que les pasara, cualquier otra cosa sería poco normal (pausando, contundente). Si es justo lo que me ocurrió a mí al verte. Cómo no les va a ocurrir a ellos, cómo les voy yo a culpar. Y a ti aún menos, s-si lo que me apasionó de ti desde el principio es que fueras un arma de seducción pasiva, que me volvieras loco sin prácticamente pestañear.

Hay una cosa que no entiendo. Aquí Risto intenta describir a la mujer que más ama en este mundo, aun así, no acabo de hacerme una idea de cómo es ese ser.

En el vídeo solamente se muestra a una chica joven frotándose por sitios, poniéndose y sacándose una camisa (una camisa preciosa, todo hay que decirlo), en fin: un ejercicio estético absolutamente vacío de contenido; una sonrisa por aquí, un poco de culo sutílmente por allá.



¿Qué es esta mujer aparte de un cuerpo? ¿Qué es lo que hace que los hombres se sientas atraído por esta máquina de seducción pasiva? ¿Estamos hablando de que una mujer solamente necesita mostrar y exhibir su cuerpo para enamorar? Porque esto es lo que nos da a entender.

Tampoco es que tema que me dejes, porque eso ya lo tengo asumido. Cada día despierto con la angustia de que ése es el día en que te vas a dar cuenta realmente de con quién estás. Es una sensación con la que me estoy acostumbrando a desayunar. Y cuando llega la noche y no ha ocurrido pienso en el regalo que el destino me ha hecho, dejándome disfrutarte 24 horas más.

La clásica técnica del pasivo agresivo, madre mía, ¡de cuántas refriegas me ha sacado esta actitud! Aquí Risto lo maneja muy bien, acepta su maldita suerte y como buen perdedor agradece a todo el mundo haber podido tener la oportunidad de jugar la partida. Esta técnica es perfecta, te sube al podio de lo moralmente irrebatible.

Es que no sé si lo he dicho, pero mía. Toelrrato. Toeldía. Ya.

Muy buena jugada esta del metaplasmo consonántico de esos vulgares "toelrrato" y "toeldía". Cuando Risto quiere, se quita el smoking y se baja a la calle a hablar con la gente, expresándose como la peñita del barrio. De poeta a fiera de arrabal. Imposible no quererle.

Ojalá todo el mundo pudiese vivir un solo día lo que hemos vivido hasta ahora tú y yo. Yo, si un día acabamos, que sepas que será lo mejor para ti. Porque jamás te merecí del todo. Porque hay tanta gente mejor que yo, que jamás me creí que del todo fueras mía.

Está bien que Risto afronte sus miedos y que se arrodille ante su chica para que no le deje pero, joder, que deje en paz a los demás.

Yo también he tenido amores increíbles, ¿¡qué te crees!? Es más, joder, incluso te diré más: no hay amores increíbles, desde fuera todos se ven lamentables y pomposos. Él lo sabe.

Ahora está bajo el hechizo, cuando todo esto termine se dará cuenta de que, joder, tampoco valía tanto la pena todo esto de querer a alguien y hacer un vídeo sobre ello.

Pero hoy sí.
Hoy soy mía y eres tuyo.
Hoy hacemos uno y cada uno de nosotros se multiplica por dos. Es lo que tiene ser mía, tan tuya y tan de nosotros.
Que para escribirte, describirte y prescribirte ya no me hace falta ni siquiera la palabra amor.

Descripciones, lo que se dice descripciones, no hay demasiadas en este texto. No sé si la tipa es una apasionada del primer disco de los Primal Scream o si prefiere los posteriores. O si se le da muy bien dibujar caras de elefantes o, por lo contrario, no tiene ningún tipo de gracia ilustrando animales. De hecho no sé nada de ella, sé tan poco que incluso podrías estar hablando de un gato o un televisor. Es más, no hay nada en este vídeo o carta que demuestre que Risto se está dirigiendo a un ser humano.

Yo no soy un profesional de esto de las cartas de amor pero os garantizo que si a alguno de vosotros se le ocurre la locura de escribir una, sigáis la primer y más fundamental de las normas para las misivas amorosas: no escribirlas.