A veces convendría que a los actuales futbolistas de América y Chivas les mostraran un video de antaño sobre lo que verdaderamente significa la rivalidad en un clásico, y por qué este encuentro fue ensalzado como el mejor del balompié mexicano.En el futbol hay códigos de honor. Los hay entre compañeros y rivales, existen como historia y como promesa a futuro, hay de aliento, garra y burla.Curiosamente, el 'Clásico de Clásicos' nacióde un código, de un teléfono privado que se convirtió en público y que acabó en un número descompuesto. El inicio de la rivalidad entre América y Chivas se da con un regalo de tarjeta lada del Distrito Federal a Guadalajara.La rivalidad entre Águilas y Rebaño nació hace 56 años, en gran parte, gracias a la conocida soberbia con la que hoy se le identifica al América. En aquel 1959, nació el 20-20-20 con la rivalidad entre la capital y el estado de Jalisco.América tuvo tres encuentros consecutivos en Guadalajara. Aquellas Águilas dirigidas por el inolvidable Fernando Marcos venían presagiadas por tener un futbol alegre, ofensivo y poderoso en lo que refiere a la nómina.
Los capitalinos se midieron primero al hoy extinto Oro. Ahí, tras 90 minutos, se tecleó el primer 20 del número telefónico. Un encuentro que acabó con el triunfo crema por 2-0.El segundo capítulo se vivió ante Atlas. También, segundo 20 con otro 2-0 por parte del América contra los Rojinegros que ocho años antes había cosechado su primer y único campeonato en Primera División.Y después, en el tercer capítulo, en aquella iniciada rivalidad entre América y Chivas, cayó el último 20, nuevamente, un 2-0 para el cuadro de Fernando Marcos. La frase para la posteridad llegó al final del encuentro, y es ahí donde los expertos dicen, nace el odio por parte del Guadalajara hacia los engreídos 'ricachones' capitalinos.Como era de suponerse y de esperarse, aquella declaración no cayó nada en gracia para un Guadalajara que estaba por ver cómo nacía un tal 'Campeonísimo' con leyendas que hoy los actuales futbolistas de Chivas deberían saberse de memoria, y que con seguridad podríamos decir, no conocen por completo.Pasaron dos meses de aquella entrega telefónica, de aquellos seis números en código que América dejó tatuado en el refrigerador del Rebaño en caso de emergencia. Pero la historia no se hace solo de un lado, así que lo mejor estaba por llegar pues al Guadalajara tarde o temprano le llegaría su revancha.Varios años después de duelos reñidos y una paridad de resultados para cada lado, llegó la de las Chivas.Sabemos que en antaño las burlas eran mucho más sencillas, más limpias o mejor dicho, más puras. Dentro de esa rivalidad, el odio no solía alcanzar factores externos más que a los jugadores y cuerpo técnico. Frases, mentadas y por qué no, unos buenos madrazos, limpios, 'tiros' de frente, por el honor…
Fue en 1962 cuando en un partido celebrado en Ciudad Universitaria, tras ser expulsado Guillermo Sepulveda, mejor conocido como el 'Tigre', se quitó la camiseta, la estiró y al pasar por la banca del América les gritó enseñando su playera:
Publicidad

América no viene a Guadalajara a ganar, eso es rutina. Nosotros venimos para cambiarle el número de su teléfono de larga distancia. Así es que ya lo saben mis amigos: Cada que quieran llamar a Guadalajara marquen dos cero, dos cero, dos cero o el 20-20-20. Cortesía del América
Publicidad

La historia del Clásico es como una ola de mar. De inicio poderoso, con fuerza duradera hasta que al final de la playa, el mar se arruga y se vuelve clemente. Así han sido los América vs. Chivas, un partido que ha ido de más a casi desaparecer, donde el presente es una versión ridícula del ayer.Bastaría que Fernando Marcos, en el lugar en el que esté, ponga un par de teléfonos en los vestidores de ambos clubes y deje una lada con un 20-20-20 para que los futbolistas encuentren su hombría y su historia para poder jugar un 'Clásico' digno.Si 'con esta no tienen', pues mejor cámbiense a un club donde la historia no les restriegue lo que han dejado de hacer.Con esta tienen para sentir miedo