La recompensa es tan grande como el peso y el tamaño de las olas, ya que surfear estas maravillas aterradoras de la naturaleza es una sensación reservada a muy pocos afortunados (y temerarios) deportistas. Como estas fotografías, debe ser algo muy bello.Más acción: Cape Fear, surfeando las olas más peligrosas del mundo
Kerby Brown, surfeando una ola perfecta en un spot secreto en la costa oeste de Australia. Foto de Andrew Buckley, Reuters
Las olas gigantes del Punta Galea Challenge, que se disputa cerca de Getxo (País Vasco), son un referente a nivel mundial. Foto de Joseba Etxaburu, Reuters
Las motos de agua pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte en las competiciones de grandes olas, como la que se celebra anualmente en Cape Fear, Australia. Foto de Jason Reed, Reuters
Cada año, las olas de Nazaré dan la vuelta al mundo por su tamaño y espectacularidad: en este spot se han registrado olas de hasta 30 metros. Foto de Rafael Marchante, Reuters
Cuando la ola rompe se desata el caos, aquí un ejemplo en Nazaré. Foto de Rafael Marchante, Reuters
Joel Parkinson en medio de un buen marrón en Oahu, Hawái, donde nunca faltan estas bombas marinas. Foto de Kelly Cestari, Reuters
Por supuesto, la materia prima es vital para sobrevivir a las paredes de estas olas. Las tablas de pincho y exageradamente largas son el ABC de esta modalidad. Foto de Rafael Marchante, Reuters
Saber salir de las olas en el momento preciso es tan importante como la entrada, como este surfista ejemplifica en Dungeon's Reef, Sudáfrica. Foto de Mike Hutchings, Reuters
Antes de entrar al agua, el estudio de las condiciones y las olas es primordial. Foto de Mike Segar, Reuters