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día mundial del zurdo

Recordando el 'Señor Gol' de Hugo Sánchez, un zurdo digno de Puskás

Si en 1988 hubiera existido el Premio Ferenc Puskás, Hugo Sánchez se lo habría llevado por su chilena ante el Logroñés —el 'Señor Gol' que detuvo el mundo por unos instantes.
14.8.15
Foto vía Real Madrid

Sería imposible alcanzar una perfección mayor. Era un dibujo de ensueño, un poema en el aire, un golpe directo al corazón. La parábola que encendió la locura venía de los pies de Rafa Martín Vázquez. El balón Azteca con el que se jugaba aquel partido del 10 de abril de 1988 ante 80.000 almas en el Santiago Bernabéu solo podía ser golpeado por la zurda mágica del goleador que portaba la '9' del equipo blanco.

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Hugo Sánchez creó la madre de todas las chilenas desde el aire. Dirán que con el paso de los años se ha mejorado aquella pirueta que la vida y la ortografía tendrían marcada para conocerse como el 'Señor Gol': puede, pero como los originales no hay nunca nada.

Años antes de Sánchez, sin embargo, ya hubo un hombre que usó el zapato zurdo, aquel que la mayoría de nosotros no usamos ni para subir al autobús, con una maestría desaforada. Para él fue un cañón, una máquina de mandar balones al fondo de la red. Si él quería, besaba las mallas; si lo deseaba, las traspasaba con potencia.

Años antes de Sánchez estuvo Ferenc Puskás, un torbellino galopante que nació en la hermosa Budapest. El húngaro fue un espadachín del futbol, un caballero que siempre se enfrentó a sus rivales con su espada en la izquierda.

En el Madrid, Hugo Sánchez conquistó cinco 'pichichis'. El último le sirvió precisamente para romper el empate que tenía con Ferenc Puskás, quien logró cuatro tras marcar 242 goles en 262 apariciones con el club de Chamartín —una media temible que mantuvo en toda su carrera, con 616 goles en 620 partidos.

El húngaro tenía 61 años en la tarde soleada de Madrid en la que Hugo se suspendió en el aire para ejecutar la chilena definitiva. El tiempo se detuvoentre el golpeo del mexicano y el beso a la red. Puskás se encontraba en ese momento en algún lugar de Asunción, en Paraguay, pero intuimos que en alma y corazón hubiera cambiado unos instantes su estadía con Cerro Porteño por algún palco del Bernabéu.

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A la muerte de Ferenc Puskás, en 2006, había que honrarlo con la corona que siempre tuvo en Kispest. El fútbol le debía la obligación de siempre mantener su nombre vivo en el recuerdo de la gente. Así, en 2009, tres años después de su deceso, la FIFA crearía el premio que llevaría el nombre del cañonero para que lo recibiera el jugador que anotara el gol más hermoso del año.

¿Cuántos zurdos como Puskás debieron levantar ese trofeo en años anteriores? Maradona, Charlton, Kempes, Rivelino, Stoichkov o el propio Hugo Sánchez… si el premio hubiera existido en aquel 1988, debería descansar en las vitrinas del mexicano junto a sus cinco 'pichichis'.

Cuentan que el árbitro Brito Arceo felicitó a Hugo Sánchez tras aquel gol en el que el mexicano se impulsó a dos metros del suelo. También se dice que el estruendo en el Santiago Bernabéu fue casi tan grande y duradero como el legado que Ferenc Puskás dejó en el futbol.

Aprovechando que ayer fue el día internacional del zurdo, hacemos un sentido homenaje a dos leyendas del fútbol. Un romance, el del fútbol con el pie izquierdo, que el gran Diego Armando Maradona convirtió en leyenda y que sigue expandiendo hasta horizontes infinitos su sucesor, el ya histórico Lionel Messi.