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encenderse los cigarrillos con billetes de 500

Historias de precios desorbitados: la inflación exponencial de la Premier League

Paul Tomkins y Graeme Riley crearon el 'Índice de precios en el mercado' para calcular la inflación en las cifras de los traspasos del fútbol inglés... y los resultados son abrumadores.
10.8.15

Rio Ferdinand, el ex defensa del Manchester United, tenía razón cuando dijo que los futbolistas ingleses estaban tan sobrevalorados que era un "chiste". Uno de los principales argumentos de Ferdinand era la sangrante comparación entre el precio que el Manchester City pagó por el delantero del Liverpool FC Raheem Sterling hace escasas semanas (50 millones de libras; unos 70 millones de euros) y los 38 millones de libras (53 millones de euros) que el propio City había pagado por Sergio 'Kun' Agüero en 2011.

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Sin embargo, el argumento de Rio tenía un problema: si tenemos en cuenta la inflación del mundo del fútbol y actualizamos las cifras, podremos demostrar que Agüero de hecho costó 65,5 millones de libras. En realidad, si seguimos el mismo procedimiento con Ferdinand, descubriremos que el defensa le costó al Leeds United nada menos que 52,1 millones de libras en 2000… y al Manchester United, la brutal cifra de 82 millones de libras en 2002. Una vez ajustados a la inflación, pues, los traspasos de Ferdinand se convierten en las operaciones número 17 y 3, respectivamente, del ranking de transfers más caros de la era de la Premier League —el único jugador que aparece dos veces en el top-20.

Llevo más de cinco años trabajando con Graeme Riley en el Índice de los Precios de Transferencia (TPI, por sus siglas en inglés). Este índice mide primero el precio promedio que se paga por los traspasos de jugadores en la Premier League y posteriormente calibra el cambio de esas cifras: en otras palabras, calcula la inflación en el fútbol.

Desde 1992, aunque la inflación estándar en el Reino Unido ni siquiera se ha duplicado, ha habido un incremento de once veces en el coste medio de un futbolista. Así, si usáramos el sistema TPI para actualizar los 3,3 millones de libras que pagó el Blackburn por Alan Shearer en 1992 (una cifra récord en ese momento), tendríamos que el delantero de Gosforth habría costado 37,3 millones de libras a los Rovers; usando la inflación estándar, en cambio, el club del noroeste de Inglaterra solo habría pagado 5,9 millones de libras. ¿Podríamos comprar hoy un delantero de élite de 22 años por menos de 10 millones? Os deseo buena suerte si queréis intentarlo: la necesitaréis.

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La inflación en el fútbol crece a un ritmo infinitamente más rápido que la inflación estándar. Esto ocurre principalmente porque cada nuevo acuerdo televisivo trae consigo un nuevo y enorme montón de fajos de billetes recién salidos del horno. Como prueba de ello, observemos los siguientes gráficos: en el primero se muestra el TPI comparado con la inflación estándar; en el segundo, el valor de los acuerdos televisivos de la Premier League. Cabe destacar la increíble similitud entre el aumento del dinero de las televisiones y el aumento en el coste promedio de un jugador. Las puntas y las caídas son básicamente idénticas.

El precio promedio de los futbolistas de la Premier League no siempre sube; de hecho, entre 2008 y 2013 bajó más de lo que subió, tal vez debido a los efectos de la crisis económica global —además de la inminente introducción del 'Fair Play' financiero (FFP, de sus siglas en inglés), que obligaba a los clubes a no gastar más de lo que ganaban.

El TPI muestra que los precios también bajaron en 2003, cuando el nuevo acuerdo televisivo negociado para el trienio 2004-07 valía menos que el acuerdo anterior debido a las malas perspectivas del mercado. Los siguientes dos acuerdos televisivos estuvieron algo mejor, pero los dos más recientes han destruido completamente la proporción: como resultado, el precio promedio de un futbolista de la Premier League se ha casi duplicado desde 2012.

Los equipos

Convertir todos los traspasos a su coste actual nos permite comparar el valor de los equipos en diferentes temporadas. Sobre el papel, si un club comprara todos los mejores jugadores de 2013 tendría un equipo más barato, sin inflación, que un club que comprara a los mejores jugadores en 2015; pero si juzgamos a ambos con el dinero de 2015, obtendremos una perspectiva más precisa del valor real.

La principal conclusión es que como más tiempo pasa mayores son los costes. El traspaso de Agüero entre Atlético de Madrid y Manchester City, que en 2011 se cerró en 38 millones de libras como decíamos antes, ahora costaría 65,6 millones de libras. Conociendo el nivel del 'Kun', es probable que a día de hoy el City tuviera que desembolsar una cifra similar si intentara fichar a un delantero del mismo nivel.

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Los clubes que gastaron mucho durante los períodos de deflación parecen ser más caros en términos monetarios de 2015. Cuando Chelsea y Manchester United gastaban de 20 a 30 millones de libras en cada jugador entre 2002 y 2004, lo estaban haciendo en el momento en que otros clubes estaban sufriendo financieramente debido a la inminente caída de los ingresos televisivos.

Fue curiosamente (o nada curiosamente, en realidad) en 2008, antes de que los precios regresaran a sus niveles anteriores, cuando se cerró y empezó a funcionar un nuevo y más lucrativo acuerdo de TV. Los precios de los traspasos subieron masivamente en 2013; ahora, en el verano de 2015, los clubes saben que el aumento más grande se avecina después de la temporada 2016-17, cuando la Premier League pasará de ingresar 3.018 millones a a 5.136 millones de libras por sus derechos televisivos.

Obviamente, cada traspaso involucra una valoración particular del jugador por parte del comprador y del vendedor. En ocasiones, estas tasaciones pueden parecer algo arbitrarias; todo tiene que ver con el valor del jugador para ambos clubes, y no solo por el valor percibido en el mercado. Sin embargo, las sumas de dinero de las que disponen los clubes están aumentando; por lo tanto, el club que vende puede esperar y alargar la negociación para sacar más dinero, consciente de que el club comprador se irá haciendo más y más rico. El precio promedio de un jugador claramente sube y baja según el flujo de dinero que entra al deporte.

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Hoy, todo mundo tiene que reajustar la percepción que solíamos tener de los precios. Un futbolista que en 2010 costara 50 millones de libras, como Fernando Torres, hoy costaría 72 millones. Torres y Ferdinand tenían 23 años y eran jugadores bien establecidos a nivel mundial cuando fueron traspasados a Liverpool y Manchester United respectivamente. Visto así, no parece tan raro que un jugador de 20 años del cual se espera mucho, como Raheem Sterling, cueste 50 millones de libras en 2015.

"La ley de Tomkins"

Hace poco, recogí todos los datos del TPI y generé un coeficiente para analizar qué traspasos pueden ser catalogados como exitosos, cuáles pueden ser etiquetados como neutrales y cuáles fueron un fracaso. Mi experiencia me dice —una estimación hecha tras revisar 50 años de traspasos del Liverpool— que alrededor de la mitad de los fichajes no son particularmente exitosos, ya sea en términos de partidos jugados o puramente económicos.

Ahora creo, con base en más de 3.000 traspasos, que aproximadamente el 40% de los fichajes están por encima del nivel neutral. La tasa de éxito tan solo sube entre un 50% y 60% en el caso de los jugadores más caros. Cabe decir que los únicos acuerdos que evalúo son aquellos en donde el jugador ha sido comprado y posteriormente vendido a otro club; es mucho más sencillo realizar una valoración si existe un precio de compra y un precio de venta posterior.

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Para poneros un ejemplo: podemos considerar el fichaje de Ángel Di María por el Man United como un fracaso, dado que ha jugado pocos partidos y ha significado una gran pérdida financiera para los 'red devils'. Ello significaría que, de las 16 compras más caras de la Premier League actualizadas a dinero de 2015, ocho han sido claros fracasos. Di María ocupa el puesto 12 de ese ranking, dado que en términos reales sus 59,7 millones de libras de 2015 son menores que, por ejemplo, los 30,8 millones de Andriy Shevchenko en 2006… o incluso que los 21 millones de libras que el Chelsea pagó por Shaun Wright-Phillips en 2005.

Aquí tocaría hacer un aparte para explicar que parte de la ventaja del Chelsea entre 2003 y 2006, un periodo durante el cual el club 'blue' fue capaz de cerrar multitud de fichajes a altos costes, fue que la vasta fortuna de Roman Abramovich no guardaba relación alguna con el acuerdo televisivo en una época en donde todos dependían de éste (aunque el Manchester United había construido un masivo imperio comercial). El Chelsea de Mourinho del trienio 2004-07 sigue siendo la escuadra más cara en la historia de la Premier League. En su segunda etapa, el portugués ha tenido éxito con un presupuesto más modesto —aunque aún por encima de los demás del torneo con excepción de los dos gigantes de Manchester.

No puede decirse que los fichajes de Ángel Di María y Radamel Falcao hayan funcionado especialmente bien en Manchester… a menos que fuera para calentar los asientos del banquillo, claro. Foto de Peter Powell, EPA.

El concepto "£XIs"

Hace unos años, acuñé el término £XI: el coste medio de los onces de todos los equipos de la Premier en cada uno de los 38 partidos de liga ajustado según el sistema TPI. Mediante este índice, nos dimos cuenta de que esta forma de medir era mucho más precisa a la hora de medir los resultados finales de un equipo que el coste de la plantilla entera; esencialmente, es mucho más representativo saber quién juega semana a semana que tener en cuenta sencillamente a quién se ha fichado en verano aunque no juegue nunca.

El co-creador de TPI, Graeme Riley, utilizó el término "desperdicio" cuando se dio cuenta de que, en promedio, la mayoría de los "£XI" de los clubes sumaban solo la mitad del valor total de la escuadra; en otras palabras, en el transcurso de la temporada la mitad del coste de la plantilla estará en el banquillo o en la grada. Este promedio aplica para básicamente todos los clubes, sin importar en qué posición terminen, y es un patrón que cada vez aplica de forma más clara.

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Cuando Arsène Wenger ganó sus primeros dos títulos de liga con Arsenal, en 1998 y 2002, lo hizo —aunque algunos no se lo crean— con el "£XI" más caro de la Premier League. Hay que reconocer que eso fue cuando los "£XIs" de los cinco o seis mejores clubes eran bastante similares, pero aún así, eso demuestra que al final ganó quien tenía el equipo más caro.

Esto ya no sucedió en 2004, cuando Wenger volvió a ganar el título con el que al final fue su mejor creación: los Invencibles. Para ese entonces, el gasto de Chelsea ya había comenzado a aumentar exponencialmente, aunque quizás no tenían aún al entrenador apropiado (Claudio Ranieri), y la primera fase de inversión en Stamford Bridge era algo caótica.

Desde entonces, el Arsenal no ha estado siquiera cerca de tener al "£XI" más caro, en parte porque pasaron muchas temporadas sufragando la construcción de un nuevo estadio. En 2006, su "£XI" ni siquiera era la mitad del que sumaba el Chelsea. Desde esta perspectiva, no sorprende que el Arsenal dejara de ganar ligas; ni siquiera un entrenador con tres títulos de Premier League podía hacer nada ahora que su equipo había sido minimizado en términos financieros. Algo me dice que Wenger tendría dos o tres títulos de liga si dispusiera del presupuesto del Manchester City… y que Roberto Mancini y Manuel Pellegrini no habrían ganado la liga con su Arsenal.

También resulta interesante destacar que 2004 fue la última vez en la que un equipo relativamente barato ganó la liga. Los últimos 11 títulos han sido ganados con "£XIs" que superaban los 236 millones de libras (en dinero de 2015), alcanzando el cénit con la victoria del Chelsea en 2006: su "£XI" valía 379 millones de libras.

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El año pasado, el "£XI" de Arsenal tan solo valía 162 millones de libras, 3 millones más que el del Liverpool. Las plantillas de ambos, Arsenal y Liverpool, tuvieron tendencia a rondar entre los 130 y 160 millones de coste durante la década pasada. A menos que haya alguna actividad de gran tamaño en el Emirates, no obstante, el Liverpool parece listo para sobrepasar al Arsenal en la clasificación de los "£XIs" de cara a la temporada 2015-16.

El año pasado llamé a esta cifra de más de los 236 millones de libras la "Zona del Título". Solo tres equipos han logrado poner "£XIs" tan caros sobre el campo: Chelsea, Manchester United y Manchester City, esto es, los únicos campeones desde 2004. Aunque su gran gasto arrancó en 2008, el City no luchó por el título hasta que entraron en la "Zona" en 2011. Veámoslo en el siguiente gráfico:

Sería fácil decir que esto es solo una coincidencia. Al fin y al cabo, si cada uno de estos clubes comprara una docena de jugadores mediocres de la tercera división por cifras descomunales, probablemente bajarían de los primeros lugares; pero difícilmente harían algo tan absurdo, por supuesto. Incluso aunque estos tres equipos fichan a jugadores buenos y malos más o menos en una proporción similar, sus plantillas siempre terminan poseyendo multitud de jugadores internacionales de muchísima calidad.

Por si esto fuera poco, Chelsea, ManUnited y City (los "Tres Ricos") suelen contratar a los mejores entrenadores, que a su vez exigen que se les pague igual que a los mejores futbolistas: esto lógicamente no está al abasto de los clubes menos ricos. Estos Tres Ricos también disponen de los mejores departamentos de medicina del deporte y estadísticas; es difícil que los clubes pequeños les ganen por la mano en alguno de estos campos.

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Cualquiera de estos Tres Ricos puede tener una mala temporada, especialmente bajo las órdenes del entrenador equivocado, pero hasta la fecha nunca se ha dado que los tres tuvieran una mala temporada a la vez. Si el propósito era solo finalizar por encima de Manchester United, entonces Liverpool y Arsenal tendrían títulos en las pasadas dos temporadas.

Ya no solo se trata, sin embargo, de superar únicamente al United; ya no estamos en 1997. Cuando el Chelsea dejó mucho que desear en la 2013-14, el Manchester City estuvo arriba; y cuando el City decepcionó la pasada campaña, fue el Chelsea quien tomó el relevo. De algún modo, es difícil de imaginar que sea uno de los tres quien se lleve el gato al agua al final de la temporada.

En los últimos 10 años, la posición promedio final de los "£XIs" más costosos (una mezcla entre Chelsea, City y United) es la primera; la posición promedio final de los "£XIs" un poco menos costosos es la segunda, y etcétera. Esta lógica solo se rompe a partir de la décima posición de la tabla.

Hasta que alguien gane el título de la Premier League con un "£XI" más barato, ya sea mediante ingeniosas tácticas o con algún uso de un sistema tipo 'moneyball', entonces dejaré de creer que el dinero es un factor clave para alcanzar el éxito. El dinero por sí solo no garantiza el éxito, pero permite que todo esté puesto en la mesa. Si gastas una cantidad masiva de dinero razonablemente bien, fichas a un gran entrenador y logras esquivar las lesiones, es muy posible que compitas por el título. Si gastas menos dinero muy bien, y tienes a un genio como entrenador, lo más probable termines en tercer o cuarto lugar —como el Arsenal.

Roman Abramovich, dueño de Chelsea y fuente inagotable de dinero para fichajes. Foto de Facundo Arrizabalaga, EPA.

¿Quién gastó bien… y cuándo?

Cuando Roman Abramovich llegó, pasó sus primeros tres años con una política de fichajes poco coherente. El Chelsea gastó mucho dinero en Andriy Shevchenko (82,9 millones de libras), Michael Essien (78,4 millones), Didier Drogba (73,2 millones), y Ricardo Carvalho (60 millones); pero también invirtió en jugadores como Juan Sebastián Verón, Adrian Mutu, Paulo Ferreira, Shaun Wright-Phillips y Damien Duff, además de pagar 33 millones de libras por Scott Parker (aviso: todos estos precios se han calculado para 2015 aplicando el sistema del TPI).

En los últimos tiempos, en cambio, el Chelsea ha racionalizado su gasto y solo ha superado los 35 millones de libras en los fichajes de Oscar (40,5 millones) y Eden Hazard (51,9 millones). Juan Cuadrado pinta a fracaso, pero Cesc Fàbregas, Diego Costa, Willian y Nemanja Matic han compensado gracias a su buen rendimiento. El Chelsea también ha tenido éxito a la hora de desprenderse de jugadores que no le interesaban por grandes cantidades de dinero.

Por contraste, el Manchester City parece haber gastado mal desde 2012. Ganó sus dos títulos gracias a jugadores comprados entre 2008 y 2011: tres altas ridículamente baratas —Joe Hart, Pablo Zabaleta y Vincent Kompany— y las sabias incorporaciones de Agüero (65,6 millones de 2015), David Silva (36 millones) y Samir Nasri (39,7 millones), entre otros. Los 'skyblues' sufrieron algún que otro revés en ese tiempo, pero los éxitos lo compensaron.

Sin embargo, entre 2012 y 2015 el City gastó 247 millones en 15 jugadores entre los cuales apenas podríamos sacar tres fichajes decentes —y uno de estos tres sería la breve cesión de Frank Lampard. Con sus 42 millones de libras, por ejemplo, Eliaquim Mangala sigue pareciendo una compra descabellada a día de hoy, aunque aún es joven y tiene margen de mejora.

El City, eso sí, retuvo suficientes buenos jugadores antes de este período para ser competitivo la temporada pasada e invirtió suficiente dinero para meter presión al campeón, el Chelsea; pero, en contraste con el período anterior, el nivel de sus fichajes estuvo lejos de ser óptimo.

Los "£XIs" más caros de la temporada pasada, de hecho, pertenecieron al Manchester United. Igual que el City, sus inversiones resultaron bastante pobres a corto plazo. Di María se ha marchado ya sin pena ni gloria, y Radamel Falcao, que costó 16 millones en cuotas de préstamos (más su salario), también fue un fracaso. Luke Shaw, fichado por más de 30 millones de libras, también ha ofrecido muy poco hasta la fecha, pero sigue siendo un jugador muy joven.

Tras finalizar en séptimo lugar en la temporada 2013-14, era complicado que el United compitiera por el título inmediatamente a pesar de contar con los "£XIs" más costosos. Cabe esperar que, una vez realizada la transición entre el equipo de David Moyes y el de Louis Van Gaal, este último logre acercar mucho más a los mancunianos al título este año.

La Premier, pues, es una liga competitiva e interesante… pero desengañémonos: es muy complicado, por no decir imposible, que aparezca un Brian Clough al frente de un Derby County o de un Nottingham Forest y la gane. Visto lo visto, parece que la hegemonía de los Tres Ricos aún durará bastantes años.