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"we don't bluff"

La majestuosa fealdad de los Memphis Grizzlies

Los Memphis Grizzlies están jodidos, son viejos, tienen mala suerte y son el típico equipo contra el que nadie quiere enfrentarse en los play-offs. Su fealdad es tan exagerada que roza la belleza.
16 Abril 2015, 7:00am
Photo by Justin Ford-USAT

El eslogan Grit & Grind se ve bastante guapo en una camiseta, pero para los Memphis Grizzlies es algo más que tres palabras. Los de Tennessee juegan en una liga que mueve montañas de dinero, y lo saben (que Zach Randolph diga "I don't bluff" [yo no voy de farol] es un bonito trash-talk; convertirlo en "We Don't Bluff" es solo una excusa para vender mierda). Pero aún así, convertir a Randolph o a Tony Allen en portavoces involuntarios de una marca comercial sencillamente no encaja. Es curioso, pero en todo lo que hacen los Grizzlies siempre hay algo que no encaja.

Entendámonos: como franquicia, los Grizzlies dan a su equipo todo lo necesario para que éste brille. A la vez, sin embargo, ese mismo equipo, los jugadores mismos, llevan años dando la extraña sensación de ser_como viejos_. Es una actitud colectiva, como si acumulasen treinta años de monótono matrimonio y su única diversión fuese ir al bar a beber agua con gas. Puede que no vivan las vidas más emocionantes del mundo, pero a la vez parecen bastante en paz con su condición.

Ahora, después de tanto tiempo exudando esta especie de vejez aceptada, los Grizzlies realmente son viejos. De su núcleo de jugadores, formado por Randolph (33 años), Allen (33), Marc Gasol (30) y Mike Conley (27), tres parecen haber dado ya sus mejores noches. En este punto de su carrera profesional, cada temporada es un ejercicio de malabares para evitar esguinces y roturas con el objetivo de intentar mantener a todo el mundo sano de cara a los play-offs.

Desgraciadamente, este año no parece que pueda ser así. A escasos días del debut en play-offs contra los Trail Blazers, Allen se está recuperando de una lesión en el muslo que le impidió jugar los últimos nueve partidos de la temporada y Conley se ha perdido los últimos cuatro debido a un problema en el pie. Dave Joerger aseguró el pasado miércoles que ambos jugadores aún no están listos para competir bajo ninguna circunstancia y que probablemente se perderían una parte importante de la serie contra los de Oregon. Por si eso fuera poco, Marc Gasol está jugando con unas molestias en el tobillo que afectan visiblemente su rendimiento. Una situación, en resumen, típica de los equipos veteranos. A medida que se acumulan los kilómetros en las piernas, también aumentan las probabilidades de que todo descarrile por culpa de las dolencias inoportunas.

"A ver, Chris, no te digo que no tengas razón en algunas cosas, pero... náh, tío, que no". Foto de Kelvin Kuo-USA TODAY Sports.

Es una pena que los Grizzlies y los Blazers se enfrenten entre ellos en una serie que parece más de desgaste que otra cosa. Ambos equipos parecieron potenciales candidatos al título en ciertos momentos de la temporada, pero los dos han bajado claramente el rendimiento tras ser víctimas de las lesiones (Portland tiene a Wes Matthews de baja toda la temporada por un desgarro en el talón de Aquiles, y LaMarcus Aldridge, Nic Batum y Arron Afflalo están todos jodidos a varios niveles). De este par de equipos desafortunados y medio cojos, los Grizzlies lo tienen un poco mejor: puede que Conley y Allen vuelvan antes del inicio de la segunda ronda de los play-offs; Matthews, en cambio, no regresará hasta el año que viene, lo cual condena a los Blazers. Superar la primera ronda no será sencillo para los de Memphis, pero no nos engañemos, hacer las cosas fáciles tampoco ha sido nunca su estilo.

Todos deberíamos querer que los Grizzlies logren pasar, porque los 'Grizz' de post-temporada son siempre algo muy divertido. Incluso si las lesiones les hunden y pierden en seis partidos contra Portland, podemos estar seguros de que no se marcharán sin dejarnos alguna que otra muestra de su naturaleza provocativa. Allen, enfundado en su traje de gala, será expulsado del tercer partido por gritarle repetidamente "¡esto son los play-offs, no la mierdecilla de la temporada regular!" a Aldridge desde el banquillo. Z-Bo usará su fuerza de primo de Zumosol para noquear a Dame Lillar. Marc Gasol aparecerá una noche con una camiseta sin mangas rollo Hulk Hogan. Abundarán los enfrentamientos: el trash-talk se oirá alto y claro por la tele. No será la guerra a sangre y fuego de los enfrentamientos Clippers-Grizzlies, porque nada puede alcanzar ese nivel de mala leche y lloriqueo, pero será polémico, porque la polémica es lo que corre por las venas de los Grizzlies.

Por desgracia, sin embargo, los Grizz no serán así para siempre. Y probablemente les quede poco tiempo ya. Dadas sus edades, Conley y Gasol aún sobrevivirán un tiempo más, pero Randolph y Allen están apurando sus carreras. Este equipo podría estar frente a su última opción real de ganar el campeonato, y como mínimo merecen la oportunidad de enfrentarse a Golden State (que seguramente les superarían por pura clase, sí, pero nosotros nos lo pasaríamos genial). Cualquier otra cosa sería injusta. Y también menos divertida, porque... ¿quién no querría ver a Memphis administrándole una potente dosis de realidad a Steph Curry y compañía? Los Warriors deberían hacer honor a su nombre, y entonces estos Grizzlies deliciosamente duros tendrían el funeral vikingo que se han ganado.