Es batante popular que las reuniones terminen convirtiéndose en galantes conversaciones alrededor de bebidas alcóholicas–con una vaga esperanza de que vuelva a subir su nivel. Visiblemente podemos descubrir queÉlise Speicher se dejó seducir más por su vaso de cerveza que por su match de Tinder. Y después de varios encuentros, un proyecto surgió de tantos tragos, Beer Monsters.Con la idea de encontrar a un chico, descubrió una infinidad de personajes en su vaso. De la libertad creativa o fruto del inconsciente, los monstruos que surgieron en su mente fueron capturados. Una ilusión óptica parecida a la que se experimenta al mirar las nubes, o a la tostadura de un pan.
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Grafista y hedonista, ella bebe por la belleza del gesto y por el gusto de la cerveza. Sus citas de Tinder han tomado una dimensión artística que se gestiona en placeres simples: la cerveza, los hombres y los trazos. Élise finalmente descubrió el arte de asociar dimensiones y olvidarse de sus parejas de mierda, aunque a pesar de eso, Élise los prefiere rubios.Descubre los monstruos de Élise abajo.
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