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Ediciones VICE

Jugué Al Tetris Más Grande Del Mundo

Miles de personas me vieron jugar Tetris en una pantalla poco convencional, del tamaño de un edificio al otro lado del río.
6.4.14

Imagen vía.

Pong podrá tener en su gloria ser el primer gran videojuego de la historia, pero un lanzamiento un poco más tarde es responsable de presentar un factor que ahora es la base de muchos juegos para móviles: adicción. Todos hemos caído a la repetición geométrica de Tetris en algún momento. Para muchos todo comenzó cuando Nintendo optó por empacar cada Game Boy con una copia de Tetris. Este fin de semana en Filadelfia, Tetris escapó  de las fronteras de la pantalla de 5 pulgadas y apareció en un costado de un edificio de 29 pisos, aplastando el anterior récord de Tetris gigante por miles de metros cuadrados (toma eso, Birmingham). A pesar de mi gran amor por Filadelfia, nunca la consideré como terreno para la innovación, pero durante los últimos años esta ciudad ha construido bastante escena tecnológica para generar una semana entera dedicada a celebrarlo. Para comenzar su cuarto año, la Philly Tech Week brindó a los locales la oportunidad de jugar Tetris en el Cira Centre, un edificio que destaca por contar con una cuadrícula de LEDs de colores que de vez en cuando exhibe el logotipo de los Phillies de Filadelfia. Este es el segundo juego que el profesor Frank Lee de la Drexel University ha traído al Cira Centre, superando así su juego de Pong gigante del año pasado. “Lo  gratificante del proyecto Pong del año pasado para mí no es que fuera el videojuego más grande del mundo, aunque eso fuera algo genial. Más bien, fue compartir ese momento, a través de dos personas jugando, cientos de personas viendo, y miles de personas a través de Filadelfia observando”, dice Lee. Igualmente, el Tetris gigante es más un proyecto de arte que un intento para los libros de récords. Lee apunta a crear un beneficio social, algo que él llama “estética de un momento compartido”.

Cerca de dos mil personas en Filadelfia fueron a compartir el momento de Lee la noche del sábado junto con una visita muy especial de Henk Rogers, el tipo que se alió con el creador de Tetris, Alexey Pajitnov, para llevar este juego al mundo. Podría decirse que Rogers fue la primera persona que se hizo adicta al Tetris. Así describe su primer encuentro, “Cuando por primera vez jugué Tetris en el CES de 1988, quedé enganchado al instante. Jugaba un poco, lo dejaba para ver otras cosas, y después regresaba a jugar de nuevo. Hice eso muchas veces, una tras otra”. Rogers, 26 años después, muestra el mismo entusiasmo mientras juega en una pantalla del tamaño de un edificio, ubicada a una milla de distancia. Los controles del juego estaban al otro lado del río Delaware desde el Cira Centre, frente a las famosas escaleras Rocky del Museo de Arte de Filadelfia. En una línea de varios puestos, representantes del juego mostraban sus creaciones a gente que pasaba y la multitud se juntaba entre filas de food trucks. En las bocinas se escuchaban Chiptunes alrededor del escenario vacío. Llegué con tiempo extra antes de ocupar mi lugar en la fila, entonces me entretuve con un juego de Connect Four gigante (y gané, nada del otro mundo). Cuando oscureció, Dr. Lee y Henk Rogers bautizaron los controles con un juego rápido antes de cederlos a todos los jugadores ansiosos de la fila que se habían formado detrás de ellos.

Aunque las multitudes de videojugadores son conocidas por ser bastante civilizadas, las multitudes de Filadelfia no lo son, entonces no me sorprendió cuando comezaron los abucheos. La mayoría de las personas solamente han jugado Tetris en una pantalla diminuta, privada, sin que nadie más vea sus equivocaciones. Imagina la presión de jugarlo en una pantalla de 100 metros enfrente de una multitud esperando a que pierdas para que sea su turno de jugar. Todas las movidas malas recibían un imponente escándalo, y cada punto bueno apenas se escuchaban murmullos de reconocimiento. Después de varias jugadas, la multitud comenzaba a gritar como si los NY Yankees hubieran llegado a la ciudad. Aquí están algunas exclamaciones que escuché dirigidas a los jugadores mientras esperaban su turno.

“Este tipo debería de estar avergonzado de sí mismo”.

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“Estas perdiendo el control, amigo. Simplemente ya muérete”.

“Este idiota ha de estar viendo al edificio incorrecto”.

“¿Ahí es donde pones un pinche cuadro? Imbécil”.

“Estoy perdiendo mi fe en la humanidad minuto a minuto”.

Para los estándares de Filadelfia, estos eran insultos intelectuales, pero quitaban tu concentración del juego. Justo antes de jugar, el tipo adelante de mi estaba escoltado por sus amigos borrachos, quienes hicieron de entusiastas porristas durante los 45 segundos del juego de su amigo. Cuando era mi turno, me di cuenta de porqué tanta gente había tenido problemas con los controles. En vez de un botón separado, el control de rotación era ‘arriba’ en el joystick. Además de eso, los árboles tapaban la última línea de la pantalla. La altura de este juego de Tetris era como la mitad del estándar, cada error lucía más enorme. Mis dos primeros Tetrominos fueron en forma de S, entonces la línea invisible de abajo era inmediatamente una pérdida. Después de eso, cometí dos errores seguidos de alineación y me quedé con más espacio gastado. Antes de que pudiera rescatar el espacio de la pantalla, me tocaron dos L cuando necesitaba J y después de eso ya todo estaba perdido. Como la mayoría de los jugadores antes que yo, salí sin hacer una sola línea. Justo después de mí, mi fotógrafo jugó y tomó la atención de la multitud por el doble de tiempo, enseñándome como hacia tres líneas antes de que perdiera. Mientras la fila seguía, varios de los que abuchearon e insultaron sí jugaron buenos juegos, pero las habilidades de todos se redujeron a la mitad debido a la altura de la pantalla. Sin oportunidad de recuperse, no queda mucho por jugar. Haciendo el reto a un lado, el Tetris gigante fue un recuerdo genial de la magnitud y universalidad de este juego. La aspiración de Dr. Lee de crear la estética de un momento compartido funcionó a pesar de la naturalidad del juego mismo. Sin embargo, estaré condenado para siempre y probablemente escucharé los gritos de la gente de Filadelfia en mi cabeza cada vez que juegue Tetris en mi celular.

Fotografías por Sunny Ali.