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Plastic People recordado por la gente que le dio forma

En vez de escribir un severo obituario, le pedimos a algunas personas relacionadas con el club, que compartieran sus memorias.

La semana pasada, fuimos testigos del fin de una era: el club de Shoreditch, Plastic People cerró sus puertas por última vez. Durante veinte años, el club fue uno de los espacios más amados de la ciudad, atrayendo a un grupo de seguidores dedicados cada semana. A través de sus fiestas FWD >>, se convirtió en el hogar espiritual de una de las últimas escenas musicales endémicas de la capital. Con la licencia del lugar por expirar en el futuro próximo, el club tomó la decisión de despedirse con una última palabra. En las palabras de la gerente Charlotte Kepel: "Nos pareció correcto seguir adelante". Su final preplaneado fue una rareza en una época donde la mayoría de los clubes tiene poco o nada qué decir al respecto. Pero entonces, Plastic People siempre parecía hacer las cosas a su manera.

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Mientras que el lugar en sí mismo, un pequeño sótano completamente oscuro con un sistema de sonido para audiófilos, ha sido mitificado, en realidad la filosofía del club es lo que le mereció su reputación. Fomentada por su fundador y DJ residente, Ade Fakile, Plastic adoptó un sentido un sentido eclecticismo sin barreras que rechazo el elitismo y lo reemplazó con una genuina pasión por compartir música diversa y rara.

En vez de escribir un severo obituario, pensamos en que nos gustaría celebrar al club, pidiéndole a algunos de sus devotos que compartieran sus memorias. Las siguientes personas dieron forma al club durante con el paso de los años a su manera, ya sea como DJs, promotores, o diseñadores.

Plastician

Chris Reed era un invitado regular en las noches de FWD>> en el club.

Cuando fui ahí por primera vez, nunca había escuchado un sistema de sonido como ese. Le daba sentido a los inicios del sonido dubstep, fue la primera vez en que pude sentir esa música de la forma indicada. Antes de ir ahí y escucharlo y sentirlo propiamente nunca me había enfocado en el peso de los bajeos cuando alguien está mezclando.

La gente solía buscar un espacio oscuro en el dancefloor, lo cual no era nada difícil porque estaba completamente oscuro, donde pudieran sentir la música y quedarse ahí toda la noche. Había un chiste local de que era un cuarto lleno de gente con hoodies y sombreros viendo al DJ moviendo la cabeza – y así fue durante un tiempo. Pero con la fuerza del bajo y todo el humo en la habitación, era fácil quedar hipnotizado.

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Había una oscuridad total que fue inventada de alguna forma por ellos. Incluso en la actualidad, con gente como Skream y Benga, quienes realizaron enormes giras en estadios, todo se remite a Plastic People, porque eso fue lo primero que experimentamos. No hay nada que se compare con esas primeras experiencias. Conocí a mucha gente a través del club, viendo a la misma gente cada semana y sintiendo que podrías acercarte a la gente al final de la noche. Era una auténtica vibra como comunidad.

La noche que siempre recordaré fue el cumpleaños de JME. Fue una locura, estaba tan lleno que tuve que luchar para poder llegar a la cabina de DJ. Comencé a tocar mi set, y Skepta estaba tocando pero estaba aguantando un poco porque sabía que la gente quería ponerse loca. Pero luego God's Gift apareció en la cabina, y todos se pusieron balístico, y eso fue el acabose. No estaban compitiendo, sino que estaban de impresionarse el uno al otro, yo creo. Se puso tan mental que la gente estaba golpeando la cabina muy duro, y la mezcladora – la cual era una cosa enorme dentro de un marco de madera – se cayó al piso junto con las tornamesas. Recuerdo haber visto a Skepta y decir "Wow". Cuando la música se cortó, la gente pensó que era parte del track que estaba sonando.

D Double E detrás de la mezcladora en FWD>>

Benny Blanco

Benny operó y mezcló en las fiestas de Nonsense en Plastic People. También dirigió la campaña para salvar al club en 2010, cuando su licencia tuvo que ser revisada. 

Es probablemente el único club al que he ido más que a cualquier otro club en el mundo. Fue mi iglesia y mi educación. Iba ahí a menudo con grupos pero a veces iba solo y sabía que me encontraría a alguien ahí.

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En realidad adopté la filosofía de Ade, la forma en que tocaba y lo que tocaba. Es un purista, no de una forma arrogante, él  se ocupa de la relación entre la música y cómo te hace sentir.

El fundador del club, Ade Fakile.

Fue el primer club en tener bocinas Funktion-One. Tony Andrews [el cofundador] las construyó y las configuró específicamente para ese espacio. Básicamente, Ade tocaba lo que quería, cuando él quería: si eso significaba tocar un disco de Pharoah Sanders en la hora, entones así tenía que ser. Había un track de Herbie Hancock que siempre tocaba y que no sonaba igual cuando lo tocabas en casa o con los audífonos. Ese disco pertenece a ese lugar, y así fue con muchos discos.

La noche del sábado pasado, Ade sacó un disco de Pharoah Sanders de su maleta y estaba sellado – es un disco con un precio de unas mil libras. Floating Points estaba conmosionado, dijo "¿Qué haces? Acabas de reducir muchísimo el precio de ese disco". Pero Ade contestó "Sean lo quiere escuchar". Lo he visto a hacer cosas similares durante años. Puede estar tocando discos muy raros y caros, pero no se trata de ese elitismo, es una pasión pura por la música. De eso se trata Plastic People.

Mi momento favorito fue cuando Ade compró tornamesas EMT (Elektro-Mess-Technik) – unas tornamesas enormes utilizadas para transmisiones, las cuales montaba en unos estuches enormes. Se necesitaban tres personas para levantarlas y atravesar el dancefloor y no había música durante 15 minutos mientras se cambiaban las tornamesas. Puedes esuchar el mismo disco en ellas y suena totalmente distinto. Tocaba algo, y te quedabas pensando, te dabas cuenta de que ya lo habías escuchado antes. Esa era su dedicación por el sonido.

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Esas enormes pero sublimes tornamesas EMT.

Ali Augur

Augur diseñó el logo y los volantes de Plastic People durante años.

Conocí a Ade en 1998, cuando el club aún estaba en Oxford Street, en ese momento no tenía un logo para el club.

Ade estaba en el club todo el tiempo, incluso construía cosas. A veces iba, y tenía herramienta de trabajo ahí. Se encargaba de todos los pisos y la plomería, y luego trabajaba en la barra y como DJ. El club se vendía por sí mismo básicamente, y todo se esparció de boca en boca, así que quería que los volantes fueran lo suficientemente buenos para que la gente los guardara, más como algo coleccionable. Basábamos el diseño en el logo, con letraset, una antigua tipografía. Tiene muchas ilustraciones, estilo recortes, la gente bailaba y se reunía y se sentía bien para la imagen del club.

También hicimos muchos sketches de Londres en los volantes, en parte como una celebración de la ciudad. Durante ese periodo a mediados de los 90s, no había mucha gente haciendo ilustraciones en los volantes de los clubes. Algunos de ellos eran de las sedes musicales y es interesante en retrospectiva, saber cómo muchas de esas escenas ya no existen – que Astoria ya no está, y tampoco los Velvet Rooms. En ese momento, en realidad no estaba consciente, pero los volantes encapsulaban una cierta época y sentimiento en Londres.

Ali Tillet

Tillet operó y mezcló en las fiestas de Intervisions y Warm.

Comencé a ir a Plastic People cuando se mudó a Curtain Road alrededor de 2000. La simplicidad y la pureza fueron lo que le dio poder. Me sentí único y en verdad me educó en términos de lo que es posible si tienes pasión por lo que haces.

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Recuerdo la espera en esa entrada para que abrieran la puerta, la sala secreta de discos, las tornamesas EMT, la única luz roja, la cortina negra, las mañanas de domingo que continuaban luego de que se encendieran las luces.

Encima de todo, la educación musical que recibí durante años de ir las noches de sábado cuando Ade organizaba las fiestas de Balance, fue única. Tocaba música que atravesaba todo el espectro, tracks que conocías, tracks que no conocías, pero todos con un completo sentido cuando eran tocados en ese sistema. Inició un auténtico deseo por salir y buscar música de todos los géneros del pasado, presente y futuro, y eso me llevó a seguir con mi pasión por la música durante muchos años.

La sede original de Plastic People's en Oxford Street.

Nunca imaginé organizar fiestas ahí, o incluso tocar. Siempre soñé con eso, y luego de interminables ocasiones de preguntármelo, Ade finalmente nos permitió realizar una serie de fiestas de Intervisions ahí en las noches de jueves. Esas eran muy especiales. Además de todo, lo convertimos en nuestra casa para las fiestas de Warm, invitando a nuestros artistas favoritos de todas partes del mundo para que vinieran a tocar.

Un agradecimiento especial para Ade, Charlotte, Bernard, Winston, y Barry y todos los demás que se me olvidaron y a todos aquellos que durante años vininieron a encontrar un lugar especial en el dancefloor y que lo convirtieron en una soprendente comunidad de amigos y bailarines.

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Josey Rebelle

Josey fue DJ residente en las fiestas Nonsense del club, la puedes escuchar todos los domingos en Rinse. 

Estoy muy triste porque Plastic People cerró, era fácilmente el lugar en el que más me gustaba bailar y mezclar. Simplemente tenía una mágica combinación que no podía ser encontrada en ningún otro lugar: DJs increíbles tocando música que te volaba la cabeza, un sistema de sonido sorprendente, una clientela alegre y de mente abierta, excelente personal desde la gerencia hasta los de seguridad, y algo que muchos dan por sentado en un club – la oscuridad.

Lo amaba, era tan oscuro que podías simplemente entrar al club tú solo, quedar completamente envuelto en la música, y no preocuparte por nada más en el mundo. Y como DJ, tocar mi música favorita ahí en la oscuridad, en un lugar lleno sabiendo que nadie podía ver mi rostro, honestamente, es lo más cerca que he estado de la felicidad. Pero incluso hacer el warm-up en un lugar vació – lo cual hice muchas veces cuando comencé a tocar ahí en 2009 – fue un placer.

Asistir al evento final antes de que el club fuera cerrado, fue una situación emocional, porque había mucha gente y de repente me di cuenta de que nunca podría ravear ahí de nuevo. Ni hubo lágrimas, sentí mucha gratitud por el hecho de que Plastic People haya sido parte de mi vida, y por tener la oportunidad de ir a bailar ahí por última vez.