El ron es la más alegre de las medicinas

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El ron es la más alegre de las medicinas

Platiqué con Lorena Vásquez, una de las pocas mujeres destacadas en la industria de los destilados. Ella tiene el mejor trabajo del mundo: hacer ron.

A los 5 minutos de haber conocido a Lorena Vásquez ya estaba encantada con su personalidad, sobrada de encanto, confianza y buen humor. A los 15 minutos de platicar con ella ya la había colocado en mi lista de "modelos a seguir".

Sólo tuve escasa media hora de entrevista con la Master Blender de Ron Zacapa Centenario, considerado uno de los mejores rones del mundo —uno que se debe beber solo, porque combinarlo sería casi un sacrilegio y un desperdicio— durante el World Class Panamerican Bootcamp 2016, pues además de tener una de las agendas más apretadas, era una de las personas más solicitadas durante el evento.

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Aunque fue poco tiempo, fue el suficiente para hablar de la inspiradora historia sobre una mujer que se ha abierto camino entre hombres, sin miedo a ser auténtica y haciendo el trabajo para el que nació: diseñar un ron que nos recuerda lo mejor de esta vida, e incluso nos hace olvidar a las cubas, las piñas coladas e incluso el daiquirí de Hemingway.

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Lorena Vásquez. Foto de Axel Guzmán.

Ser una mujer en un medio con tantos hombres no ha sido fácil. Era una jovencita de 28 años trabajando en una destilería de ron, 24 horas al día laborando sin parar. Me miraban extraño, nadie entendía mi papel ahí. Lo más difícil fue romper esa barrera y lograr credibilidad sobre lo que hacía y sabía. Al final, lo importante es lo que somos como personas y profesionales.

Desde niña he tenido muy buena nariz. Mi familia, en Nicaragua, era de los mayores productores de cítricos. Mi papá me decía: "Tienes que entrenarte para que tengamos una fábrica de los mejores jugos de Centroamérica". Sin embargo, la vida da vueltas y al final me casé con un guatemalteco y emigré a Guatemala, en medio de la guerra de Nicaragua.

Primero trabajé en la industria cervecera, en control de calidad, pero nunca me gustó la cerveza. El trabajo no resultó tan bueno… tampoco el guatemalteco. Entonces me divorcié y busqué algo que realmente me gustara. Llegué al mundo del ron muy entusiasmada porque me encanta la investigación y la química. Estudié química en farmacéutica y siempre me ha apasionado todo lo relacionado con aromas y sabores. Nunca me dediqué a los medicamentos, pero, bueno, el ron es la más alegre que las medicinas.

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Hacer un buen ron no es fácil, pero sí muy divertido. Yo siempre pienso en el consumidor, en qué le gustaría oler y saborear. Siempre digo: "Hay que respetar al consumidor, darle el mejor ron de su vida". Y hemos logrado algo digno de tomarse solo, aunque también me gusta en el Old Fashioned. Hemos roto el paradigma del ron combinado con Coca-Cola y lo hemos elevado al siguiente nivel, el de lujo. Este ron se diferencia porque no tiene melaza, sino un concentrado de jugo de jugo de caña –lo llamamos "miel virgen"–. Además, nuestro añejamiento lo hacemos a 2,300 metros sobre el nivel del mar, en un lugar al que llamamos "la casa por encima de las nubes", y con las mejores barricas que encuentro en mis viajes. Esto es porque buscamos un ron mucho más complejo en aromas y sabores, sofisticado como no había antes. ¿Ves? Tengo el mejor trabajo.

Me gusta mucho colaborar con mujeres, creo que tenemos más sensibilidad sensorial y para mí eso es muy importante, además pido que toda persona que labore conmigo se entregue al cien. Claro que estoy orgullosa de haberme ganado el respeto, como mujer, de mi industria. Y como un homenaje, implementamos en la botella de Zacapa, la banda de petate, hecha a mano por mujeres indígenas.

Lo más emocionante son los olores. Me encantan. Amo el aroma de las especies, de la vainilla y de la nuez moscada, pero aborrezco los olores amargos, los identifico siempre al instante. Pero la naturaleza es sabia. Tengo alergias terribles a muchos alimentos amargos, así que no los consumo y no sufro. Mis hijos heredaron mi sensibilidad para oler todo. Tienen un paladar increíble y al igual que yo, prueban de todo, aunque no les guste. Tristemente no creo que sigan mis pasos: uno es diseñador y la otra es financiera.

Uno de mis hobbies es viajar y comer en los mejores restaurantes. Y cuando digo "mejores", no me refiero a los de estrellas Michelin, sino a cualquier lugar donde tengas una experiencia de comida espléndida; puede ser un sencillo o un lugar de lujo. Admiro a quien es capaz de crear experiencias memorables con la cocina. La verdad, amo viajar y he probado muchísimas cosas; pero lo que más me gusta, y siempre me gustará, es regresar a Nicaragua y comerme una tortilla con chicharrón. Así es la vida: es una experiencia. Y una no se la va a perder aunque sea mujer haciéndose camino en el difícil mundo dominado por el machismo.

Yo disfruto todo y no me tomo nada tan en serio, por eso me ha ido bien en la vida.

Como fue contado en entrevista a Margot Castañeda.

Lorena Vásquez es la Master Blender de Ron Zacapa Centenario y una de las figuras más importantes en la industria de los destilados. Es originaria de Nicaragua, estudió Química farmacéutica y Administración de empresas. Ha dedicado su carrera –y su vida– a hacer uno de los rones más sofisticados del mundo. Ella mejoró el proceso de añejamiento al mezclar rones de distintas edades.